España

De Felipe González a Pedro Sánchez: la relación de conveniencia entre el PSOE y el Vaticano

González llevó con mucho tacto las relaciones con la Santa Sede, mientras Zapatero se vio forzado a aumentar la asignación a la Iglesia tras momentos de máxima tensión. Sánchez busca un acercamiento con Bergoglio después de haber aparcado su promesa de hacer públicos los bienes inmatriculados 

De Felipe González a Pedro Sánchez: la relación de conveniencia entre el PSOE y El Vaticano
De Felipe González a Pedro Sánchez: la relación de conveniencia entre el PSOE y El Vaticano EP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reúne por primera vez este sábado con el Papa Francisco en el Vaticano. Una visita oficial que se produce exactamente en el día en que se cumple un año de la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos y después de que el Ejecutivo socialista haya aparcado una de las principales medidas en materia religiosa que estaba incluida en su pacto de coalición con Unidas Podemos: destapar la lista de los bienes inmatriculados por la Iglesia o, al menos, conseguir que pague el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) por aquellos edificios que no son de uso eclesiástico.

Las relaciones entre el actual Gobierno español y el Vaticano pasan por un buen momento, que contrasta con los altibajos que la relación bilateral ha atravesado entre la Santa Sede y los tres ejecutivos liderados por el PSOE desde la Transición. 

A pesar de que en distintas etapas los sectores más laicistas del PSOE cuestionaron incluso la constitucionalidad de los acuerdos con la Santa Sede, suscritos en el año 1976, dos años antes de la ratificación de la Constitución Española, nunca un gobierno socialista se ha atrevido a plantear cambios de calado ni un recurso de inconstitucionalidad contra el tratado que regula la relación entre la Iglesia y el Estado. 

"Felipe González tuvo la inteligencia y la astucia suficiente para manejar siempre con mucho tacto su relación con el Vaticano. Sabía que la Iglesia tenía mucha influencia en la sociedad española y que su objetivo principal era consolidar la democracia en España", cuenta el exdiplomático español Jorge Dezcallar. 

Las tensiones con ZP y las protestas de los obispos

Dezcallar fue embajador de España ante la Santa Sede entre 2004 y 2006, la época más convulsa entre el Estado español y el Vaticano. La aprobación de la Ley del Matrimonio Homosexual, la reforma educativa que permitió la puesta en marcha de la asignatura de Eduación para la Ciudadanía -relegando la Religión a una asignatura optativa- y la posterior reforma del aborto. Una situación que llevó a los obispos españoles a manifestarse en las calles por primera vez junto a la oposición del PP.

"Fue una época complicada, hubo mucho 'adanismo' por parte de Rodríguez Zapatero. No calibró la importancia y el peso que el Vaticano y la Iglesia tenían y siguen teniendo en la sociedad española", recuerda Dezcallar. "Eran temas con los que yo estaba de acuerdo, pero se hizo con poca mano izquierda, todo de golpe y con muy poca habilidad por parte de Zapatero. González nunca lo hubiese hecho así. Habría dado pasos más pequeños", añade el entonces embajador de España ante el Vaticano. 

Una "tensión innecesaria", según las palabras de Dezcallar, quien compara la tensión diplomática que se desató entonces con El Vaticano (primero con Juan Pablo II y después con Benedicto XVI) con la que se había producido meses antes al retirar las tropas españolas de Irak en 2004, inmediatamente después de la llegada de Rodríguez Zapatero al Gobierno, sin avisar a la Administración de Estados Unidos.

"No había una relación cordial con Zapatero. La Ley de Matrimonio Homosexual se aprobó un día antes de la visita de SSMM los Reyes al Vaticano, y eso para el Papa fue considerado como una bofetada a las relaciones bilaterales, pero realmente se produjo sólo por una falta de coordinación interna del Gobierno, sin ninguna intención", asegura Dezcallar. 

El papel de De la Vega y una mayor asignación a la Iglesia 

Las relaciones con el Vaticano llegaron a normalizarse durante el Gobierno de Zapatero con dos movimientos estratégicos. Primero, las varias visitas que realizó a la Santa Sede la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega para entrevistarse personalmente con los entonces secretarios de Estado del Vaticano, Angelo Sodano en 2005 y 2006 y Tarcisio Bertone en 2009.

De la Vega tomó las riendas de las relaciones, según recuerda Dezcallar. En 2006 se acabó alcanzando la paz con una ampliación de los Acuerdos Iglesia-Estado para dar rango legal al nuevo modelo de financiación. La Iglesia renunció a la exención del IVA y al complemento presupuestario hasta entonces vigente a cambio de ver incrementado el porcentaje de asignación tributaria del 0,52% al 0,7% del IRPF

Aquella modificación hizo que la Iglesia pasara de ingresar por este concepto 144 millones de euros en 2016 a percibir 241 millones por IRPF en 2007 al producirse el cambio en la asignación tributaria. Un aumento que permitiría a la Iglesia ingresar cerca de 3.000 millones por IRPF durante la siguiente década. 

En 2009, finalmente, la propia De la Vega garantizó a Bertone que el Gobierno de Zapatero no tocaría los acuerdos con la Santa Sede.

Afinidad entre Sánchez y Francisco I 

La visita de este sábado de Sánchez a Francisco I en el Vaticano se produce exactamente un año después de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Ante las reticencias del prior del Valle a permitir la exhumación, y siguiendo la estrategia de De la Vega diez años antes, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, viajó hasta El Vaticano en febrero de 2019 para reunirse con el secretario del Estado vaticano, Pietro Parolin

A raíz de aquella reunión la Santa Sede se puso de perfil respecto a la exhumación y el Gobierno español acabó procediendo a ella el 24 de octubre de 2019. La presencia de Franco en Cuelgamuros era un asunto que acomodaba al actual Pontífice, Francisco I. Desde entonces ha habido varios acercamientos entre el Gobierno de Sánchez y El Vaticano que culminarán con la visita de este sábado a la Santa Sede del jefe del Ejecutivo. 

Antes de volar Sánchez a Roma, Moncloa destacó ayer que el presidente del Gobierno y el Papa Bergoglio dialogarán sobre las relaciones bilaterales entre España y el Vaticano y analizarán la situación provocada por la pandemia de la covid-19. Pero también tratarán temas que ambos "comparten" (según Moncloa) como la "emergencia climática" o "el llamamiento a construir un mundo más justo y solidario, que defienda a los más vulnerables de los efectos de la enfermedad, el neoliberalismo y el populismo".

El coste de la foto con el Papa

Como adelantó Vozpópuli esta semana, la foto entre Sánchez y Francisco I tendrá un coste. El Vaticano aspira a que Sánchez renuncie definitivamente a la publicación de la lista de bienes inmatriculados por la Iglesia a cambio probablemente de algunas cesiones simbólicas.

La Conferencia Episcopal estima que puede ascender a 40.000 el número de bienes que la Iglesia registró entre 1998 y 2015. Es el período en el que estuvo vigente una reforma de la ley hipotecaria que permitió a la institución religiosa registrar a su nombre aquellas propiedades dedicadas al culto que consideraba de su titularidad.

Sánchez hizo la promesa de destapar esta lista de la moción de censura, pero no la cumplió. Volvió a prometerlo durante la sesión de investidura de enero de 2019. Pero meses antes, el propio Ejecutivo de Sánchez recurrió en los tribunales contra una resolución del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno que instaba al Ministerio de Justicia a facilitar esa documentación tras una petición de Maldita.es.

La revelación de ese patrimonio expondría a la Iglesia a una cascada de demandas. Una de las salidas es que la Iglesia devuelva algunos bienes o se haga un arreglo con el pago del IBI (Impuesto de Bienes e Inmuebles). Calvo ha dicho públicamente que la Iglesia deberá pagar el IBI por los espacios que no son de culto. La Iglesia sostiene que la exención de este impuesto está recogida en la ley de mecenazgo y que otras confesiones religiosas, federaciones deportivas y ONGs también están exentas. La Iglesia dice que no hay privilegio alguno y asegura que paga el IBI por aquellas actividades económicas que no son de culto. 

Precisamente la publicación de los bienes inmatriculados es el único tema referente a la Iglesia que aparece suscrito de forma explícita en el acuerdo de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos. El texto fija como objetivo del Ejecutivo "las modificaciones legislativas oportunas para facilitar la recuperación de los bienes inmatriculados indebidamente por la Iglesia basadas en el privilegio de inscribir en el Registro de la Propiedad bienes a partir de simples declaraciones de sus propios miembros". 

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