Pedro Sánchez tiene dos años de plazo para dar la vuelta a unos sondeos que desde la debacle electoral del PSOE el 4 de mayo en Madrid y los indultos a los condenados por el procés le son adversos y muy favorables a un posible Gobierno de Pablo Casado con Vox. Y este sábado se puso manos a la obra con una profunda remodelación del Gobierno en la que el ascenso de Nadia Calviño a vicepresidenta primera o el nombramiento del hasta ahora secretario general de La Moncloa, Félix Bolaños, nuevo ministro de la Presidencia, encubren una decisión de mucho calado político: sacar al partido de la modorra orgánica.

Algo a lo que puede contribuir, y mucho, la decisión del jefe del Ejecutivo de recuperar a un viejo conocido en sus años de ascenso en el partido, Óscar López, secretario de Organización en la etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba, que en la crisis traumática del Comité Federal de 2016 se alineó con los barones y apostó por Patxi López en las primarias de 2017. Fue jefe de campaña del vasco y Sánchez le ha recuperado nada menos que para ser su mano derecha en La Moncloa, director de Gabinete en sustitución del hasta ahora todopoderoso Iván Redondo.

Redondo, sostienen distintas fuentes socialistas, “no podía seguir acumulando poder” con la salida de sus dos principales enemigos en el gabinete, la vicepresidenta Carmen Calvo y el ya ex ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Además, el jefe de gabinete hasta ayer ha cometido en las últimas semanas sonoros errores como la gestión del polémico saludo de solo 29 segundos de Sánchez al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en Bruselas; o los vaivenes de la campaña electoral del 4M en Madrid que acabó en sonoro fracaso para el PSM.

Iván Redondo había expresado hace meses su deseo de cerrar esta etapa política, pero en 2023, tras las elecciones generales; no esperaba que fuera dos años antes el propio presidente del Gobierno quien pusiera punto final a su colaboración. Algo similar le ha ocurrido a Ábalos, que este sábado sorprendió a muchos en el partido dejando la secretaría de Organización tras conocer que no seguía en el Gobierno; es más, suspendió sobre la marcha una rueda de prensa que había convocado en Ferraz para presentar una campaña de afiliación al partido.

Iceta sale del Ministerio de Política Territorial porque Sańchez no quiere que la ‘agenda catalana’ contamine todo; es más, para compensar ha entregado ese Ministerio y la Portavocía a Isabel Rodríguez, del PSOE castellano-manchego

Políticamente muy relevante, y en cierto modo sorprendente también, es la salida de Miquel Iceta como ministro de Política Territorial, cuando había sido nombrado no hace ni nueve meses y va a ser sustituido por Isabel Rodríguez, alcaldesa de Puertollano (Ciudad Real) y ex diputada del PSOE y también afín como López al aparato que defenestró a Sánchez en 2016.

El presidente prescindió de ella en las listas a Cortes Generales en las elecciones siguientes y ahora va a sustituir a Iceta en la gestión de la denominada agenda catalana, cuando el propio Iceta había llegado a coquetear con la idea de ser el ministro portavoz del flamante nuevo Gobierno incluso con rango de vicepresidente. Distintas fuentes del partido consultadas por Vozpópuli sostienen que “ambos movimientos, el de López y el de Isabel Rodríguez, están destinados a cerrar definitivamente esa herida” que todavía traumatiza a los socialistas.

Alivio por la salida de Redondo

Cuestión distinta es la caída en desgracia de la ya ex vicepresidenta primera y, sobre todo, la más sorprendente, la del exministro de Fomento, José Luis Ábalos, que dejará también la Secretaría de Organización del PSOE; de hecho, en los últimos meses habría sido su número dos, Santos Cerdán, el secretario de Organización de facto, coincidiendo con unos problemas de enfermedad en la familia del ministro.

Cerdán ha ganado la partida más que a su jefe, Ábalos, al gran derrotado en esta crisis, Iván Redondo, que durante meses maniobró para que fuera Francisco Salazar, su mano derecha en Moncloa como responsable de Análisis Electoral -lo es también en Ferraz- quien se hiciera con las riendas de Organización. La vicesecretaria socialista, Adriana Lastra, ha maniobrado para impedirlo y tenía consigo a todo el PSOE detrás.

Ferraz y el resto de las federaciones socialistas siempre han visto a un “mercenario” en este asesor de comunicación que antes de trabajar con Pedro Sánchez, a su vuelta a la secretaría general, en 2017, lo había hecho para Antonio Basagaoiti, José Antonio Monago y otros dirigentes del PP.