España

Pedro Sánchez volverá al Falcon para mejorar relaciones con Rabat y deja Iberoamérica al Rey

El presidente del Gobierno retomará en 2021 su agenda internacional, congelada por la pandemia del coronavirus, que tendrá como ejes principales el norte de África y América Latina

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el Foro de Davos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el Foro de Davos. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, retomará su agenda internacional después de un año marcado por la pandemia del coronavirus y la negociación de los fondos europeos. Sánchez, si la evolución del virus lo permite, tiene dos grandes objetivos en mente, según ha sabido Vozpópuli de fuentes diplomáticas. Marruecos, por un lado, y América Latina, por otro. Sánchez involucrará también al rey Felipe VI, que prevé viajar a Iberoamérica en el segundo semestre del año.

El 2020 no ha sido propicio para la actividad diplomática del Gobierno. El estallido del coronavirus ha limitado los desplazamientos del presidente, casi todos centrados en Europa. Sánchez quiere intensificar su acción exterior en dos puntos del planeta que pueden provocar roces con su socio de coalición, Unidas Podemos, por las distintas visiones que defienden el PSOE y la formación de Pablo Iglesias.

El norte de África es una de las prioridades. Sánchez tiene pendientes visitas a Líbano, Túnez y sobre todo Marruecos. El jefe del Ejecutivo solo consiguió viajar a Argelia a principios de octubre y se comprometió con el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboiune, a celebrar una reunión de alto nivel este año que le corresponde auspiciar a España.

El contencioso con Marruecos

El nudo gordiano, sin embargo, sigue siendo Marruecos. El encuentro de Sánchez con el rey Mohamed VI a finales del año pasado fue aplazado y pospuesto a febrero. La cancelación se debió a la inesperado giro diplomático del presidente saliente Donald Trump, que reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Las relaciones hispano-marroquíes son prioritarias para Sánchez. El Sáhara, la ola migratoria en Canarias y las recientes declaraciones del primer ministro marroquí, Saadeddine El Othmani, reivindicando Ceuta y Melilla han enrarecido el clima entre los dos países. Marruecos desconfía además de la posición que mantiene el partido morado sobre el Sáhara

No es el único punto en la agenda del presidente, que quiere dar un impulso a las relaciones con América Latina en este de 2021. Y para ello contará también con Felipe VI. El primer hito será la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Andorra en abril. La cita fue suspendida el año pasado por la pandemia y España, como suele ser habitual, estará representada al máximo nivel. A partir de ahí, está previsto que el Rey visite Iberoamérica en el segundo semestre del año. La idea es que Sánchez también se desplace a esta zona del planeta en otro momento.

La diplomacia española tiene algunas citas marcadas en rojo en el calendario. Está el bicentenario de la independencia de Costa Rica en septiembre. Pero, sobre todo, por su importancia y los problemas que se barruntan está el caso de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha organizado diversos actos para conmemorar los 200 años de la consumación de la independencia mexicana.

Tensión con México

López Obrador envió una carta a Felipe VI en la que exigía que España pida disculpas por la conquista. Algunos de los eventos programados por su Gobierno, que se celebrarán entre febrero y septiembre, tienen un fuerte componente de desagravio a los indígenas de esas tierras. La diplomacia española quiere acompañar a México, pero teme que se ataque a España aprovechando la presencia algún representante institucional destacado.

Los destinos de Sánchez y Felipe VI en América Latina todavía se están estudiando. Lo normal es aprovechar para visitar entre dos y tres países aprovechando la gira. La voluntad es viajar, pero los lugares concretos todavía se están estudiando.

La nueva ola de gobiernos de izquierda en América Latina y la posición indigenista que ha defendido Iglesias en el pasado amenazan con complicar la agenda internacional del presidente y del jefe del Estado. Sánchez y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, siempre han defendido que la acción exterior del Gobierno les corresponde a ellos y no a Podemos.

Pero el viaje de Iglesias a Bolivia junto a Felipe VI para la toma de posesión de Luis Arce provocó algunos incendios que tuvo que apagar González Laya. El vicepresidente segundo mantuvo una agenda paralela al margen del monarca y firmó algunos documentos, como la Declaración de La Paz, que según Exteriores fueron a título individual y no en nombre del Gobierno de España.

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