Las relaciones internas en Izquierda Unida se han complicado en las últimas semanas por el enfrentamiento abierto y directo entre dos sectores del PCE: el oficialista, que lidera Enrique Santiago, y el de Madrid, considerado díscolo y que plantea una estrategia diferente sobre la alianza con Podemos. Se trata de un conflicto generado, según los dirigentes madrileños, por la voluntad del secretario general de interferir en el proceso electoral en la capital para afianzar a un sector que afiance la fusión de IU con Podemos. En ello, trabajan Santiago y Pablo Iglesias desde hace al menos un año.

Podemos vive una situación de enorme incertidumbre después de la salida de Iglesias. Y, mientras crecen las voces que hablan de “refundación”, se convierte en clave el papel de Izquierda Unida. Todo pasa por una fusión entre ambos actores y la construcción de un nuevo proyecto, que para algunos ya puede conformarse en un “Izquierda Unida 2.0”.

Enrique Santiago y Pablo Iglesias acordaron avanzar hacia la fusión en el pasado verano, cuando se reunieron en secreto en la residencia en Asturias del líder del PCE. Alberto Garzón no supo nada del encuentro, y se irritó por ello. Pero su papel en IU es cada vez más marginal, y la sección de los comunistas se está haciendo con cuotas de poder muy notables.

Europa Press

Andalucía y Madrid

Después de Andalucía, Santiago quiere ahora intervenir Madrid. En esa Comunidad, el PCE se encuentra dividido en dos familias: una afín al secretario y otra, capitaneada por Álvaro Aguilera y la diputada autonómica Vanessa Lillo, quien protagonizó el polémico audio en el que calificó a los miembros de Podemos de “ratas” y “sinvergüenzas”. Lillo fue incluida como número tres en la lista autonómica de Iglesias tras ganar por sorpresa las primarias en IU en el pasado mes de abril, y ahora Santiago maniobra para evitar que se repita ese error.

La secretaria general del PCE ha difundido un comunicado, al que ha tenido acceso Vozpópuli, en el que arremete duramente contra la sección madrileña de Aguilera y Lillo. Les reprocha que sigan manifestándose en contra de “la concreción de la política de convergencia y en especial a la articulación del espacio de Unidas Podemos”, algo que para Santiago es sagrado de cara al futuro.

Para debilitar al sector del PCE de Madrid, Santiago está apoyando en la sombra a una candidatura en la que participan dirigentes como la diputada Sol Sánchez, los exconcejales del gobierno de Carmena, Carlos Sánchez Mato y Mauricio Valiente, el alcalde de Rivas, Pedro Del Cura. Esta candidatura aspira a hacerse con el control de Izquierda Unida en Madrid en la II Asamblea regional y, de paso, abrir finalmente la vía para la fusión con Podemos. Enrique Santiago es un hombre de máxima confianza de Iglesias y secretario de Estado para la Agenda 2030.

En el cuartel general del PCE sonaron las alarmas cuando la dirección madrileña de IU, controlada por el sector crítico, aprobó un análisis contrario a la estrategia dibujada por Santiago (y también Garzón). En ese documento, la dirección madrileña cuestionó la alianza con Podemos; abogó por distanciarse del partido ahora controlada por Ione Belarra y acusó a los morados de hablar solo con la dirección nacional de IU, algo considerado inaceptable por un movimiento político y social inscrito como federación en el Registro de Partidos Políticos desde noviembre de 1992.

Pacto con Más Madrid y expulsión

La relación con Podemos es, por lo tanto, esencial en el equilibrio de fuerzas de IU Madrid. La lista apoyada por Santiago, de hecho, deja clara su intención: "Debemos abordar con seriedad cómo fortalecer IU y, a la vez, cómo nuestra organización puede contribuir a fortalecer Unidas Podemos", afirma en su planteamiento estratégico que ha podido visionar este diario. Y añade, como guiño directo a Santiago, que "es preciso aprovechar la presencia en el Congreso y en el Parlamento Europeo de diputadas y diputados de IU. En especial, de la persona que ha salido electa por nuestra circunscripción".

Es más. A nivel estratégico, Santiago y sus afines, respaldados por la cúpula de Podemos, quieren abrir nuevos puentes con Más Madrid. Esperan que la formación que lideran Rita Maestre y Mónica García en la capital prescinda de Íñigo Errejón, a quien Iglesias no está dispuesto a perdonar nada. Y se abren a buscar un acercamiento de cara a una candidatura unitaria nacional. En este punto, la dirección madrileña de Aguilera y Lillo, tampoco está de acuerdo.

“Están a hostias limpias”, aseguran varias fuentes conocedoras del enfrentamiento entre Santiago y Podemos contra los de IU Madrid. El nivel de desconfianza es tan elevado, que en el sector de Aguilera sostienen que temen incluso ser “expulsados” del partido por llevar adelante su línea autónoma. En la encrucijada que viven los morados, y con el interés de Santiago de hacerse con un cargo relevante en la nueva confluencia, será difícil que se toleren díscolos y opositores.