La mesa de diálogo entre el Gobierno de España y los partidos independentistas de Cataluña tendrá al menos un efecto colateral en otra comunidad autónoma. Porque lo que se acuerde o planee en ese foro se antoja más que decisivo para que el PSE fije su posición definitiva en el debate recién reabierto en el País Vasco acerca del nuevo Estatuto que sustituirá al Estatuto de Gernika. Los socialistas vascos decidirán la suerte del Plan Urkullu.

Durante la pasada legislatura PNV, PSE y Podemos ya sentaron las bases de un acuerdo para la reforma del texto estatutario. Alejados del independentismo de Bildu y de la negativa a los cambios del PP vasco, los tres partidos coincidían en aumentar las competencias y en reflejar la singularidad de Euskadi pero discrepaban en el punto que también es clave en la mesa de Cataluña: el "derecho a decidir".

Los socialistas vascos querían (y quieren, salvo rectificación) una reforma del Estatuto vasco que aumente tanto las competencias de la región como ese mayor reconocimiento de Euskadi como nacionalidad diferenciada, así como que después el texto sea votado en referéndum por los ciudadanos vascos. En cambio, PNV y Podemos iban más allá en sus demandas porque hablan sin ambages de "bilateralidad", "nación vasca" y de "derecho a decidir".

"Pactado con el Estado"

Para ser exactos, la propuesta del PNV avalada por Podemos consiste en incluir en el texto estatutario una disposición adicional segunda que diría así: "La plena realización de los Derechos Históricos del Pueblo Vasco, como manifestación institucional de su autogobierno, se exterioriza a través del derecho a decidir de su ciudadanía libre y democráticamente expresado, siendo su ejercicio pactado con el Estado". O sea, deja abierta la opción de la famosa "autodeterminación" pero siempre y cuando haya un pacto con el Estado para ejercitarla.

Después del verano llegará el debate entre los partidos vascos. Teniendo en cuenta las posiciones de unos y otros, la gran clave en ese diálogo venidero está en saber si los socialistas vascos se moverán o no de su postura previa

En cualquier caso, el texto acordado entre los tres partidos, aunque enmendado en parte por el PSE, es la base de la negociación que volverá a abrirse después del verano. Teniendo en cuenta las posiciones de unos y otros, la gran clave en ese diálogo venidero está en saber si los socialistas vascos se moverán o no de su postura previa. Por ahora, Idoia Mendia y los suyos remarcan que no es el momento para este debate identitario, porque toca centrarse en la lucha contra la pandemia y la crisis derivada de la misma.

En su acuerdo de legislatura para formar juntos el gobierno que preside Íñigo Urkullu, PNV y PSE se limitaron a mencionar la necesidad de avanzar en la cuestión y de aprobar un nuevo Estatuto, sí, pero sin concretar fechas ni plazos, habida cuenta de sus diferencias. La pandemia obligaba a posponer este debate. De hecho, durante este primer año de legislatura el tema ha estado (y ahí sigue) totalmente enterrado en el Parlamento vasco, sin reuniones ni nada parecido, como ya informó Vozpópuli.

Más allá del ruido, los peneuvistas no quieren un procés ni una ruptura unilateral. Quieren un acuerdo estatutario que incluya el término "nación" y la expresión "derecho a decidir"

Sin embargo, en las últimas semanas el asunto ha vuelto a ponerse de actualidad precisamente a rebufo de la mesa de diálogo de Cataluña que empezará sus reuniones también este otoño. Básicamente ha ocurrido que el PNV ha empezado a presionar al Gobierno porque no quiere quedarse atrás de las posibles concesiones a los separatistas catalanes.

Más allá del ruido, lo cierto es que los peneuvistas no quieren un procés ni una ruptura unilateral. Quieren, como viene informando Vozpópuli, un acuerdo estatutario que incluya el término "nación" y la expresión "derecho a decidir". Así, con ese legado de un nuevo Estatuto que sustituya al de Gernika, quiere dejar la política el actual lehendakari tras el que será su tercer y más que probable último mandato.

En línea con la narrada posición durante la pasada legislatura en el Parlamento vasco y con el citado Plan Urkullu, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, citaba hace unos días tres condiciones indispensables que ponen al Ejecutivo de Pedro Sánchez para el futuro: "El reconocimiento de que Cataluña o Euskadi son naciones; la bilateralidad, en la que hay dos partes que debemos estar al mismo nivel con todo el respeto; y un sistema de garantías, porque cuando ha habido conflicto siempre ha mandado el Estado".

Tal y como este diario desveló meses atrás, es bastante probable que el PSE sí acceda a incluir el término "nación vasca" si se inserta sólo en el preámbulo del nuevo Estatuto y si es una referencia más cultural que política. O, dicho de otro modo, sí hay margen para el acuerdo en ese tema. Pero no se antoja tan sencillo un pacto sobre el "derecho a decidir". Lo que ocurra en la mesa de partidos de Cataluña marcará el rumbo.