El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, propuso este miércoles regular los medios de comunicación sometiéndolos a concurso público, para que no sólo puedan montarlos las grandes empresas, mientras que Ciudadanos defendió que no es el poder político, sino los lectores y espectadores mediante su libre elección, quienes tienen que decidir cuáles sobreviven y cuáles no.

El diputado naranja Guillermo Díaz formuló una interpelación a Iglesias en la sesión de control al Gobierno, registrada con el objeto de "garantizar el ejercicio del periodismo en libertad y sin injerencias políticas". Comenzó reconociéndole su coherencia porque siempre ha sabido la importancia que tiene controlar a los medios y supuestamente ha intentado hacerlo, pero acto seguido advirtió al PSOE del peligro de “cuando se gobierna con quien no cree en la democracia”. De paso, acusó al PP de haber alimentado a Podemos para minimizar al PSOE y a los socialistas de haber encumbrado a Vox para empequeñecer a los populares.

“Interpelamos al vicepresidente porque no lo ha hecho el presidente del Gobierno”, justificó Díaz, afeando al presidente, Pedro Sánchez, que “tenía que haber cesado” a Iglesias por, según él, “señalar y alentar la caza de periodistas”. No haciéndolo, acusó, lo socialistas son “corresponsables de lo que hace y dice” el líder de Podemos.

Centrándose ya en él, el diputado de Ciudadanos interpretó que, a falta de competencias de gobierno, “se ha dedicado al activismo” y se ha convertido en “la carcoma de la democracia” con sus declaraciones sobre diversos temas. En esa línea, Díaz conjeturó que Iglesias “arremete contra la prensa porque la democracia y la prensa nacen y mueren a la vez” y “no es posible la democracia sin periodismo”. Por ello, sentenció, en Podemos “ponen al periodismo en la diana” señalando y alentando el “linchamiento en redes” de los profesionales que publican noticias contrarias a ese partido o sus dirigentes.

Curiosamente, Iglesias agradeció y celebró la interpelación, afirmando que era muy importante porque permitía reflexionar en sede parlamentaria sobre un tema “enormemente importante” pero considerado “tabú”: el papel de los medios de comunicación en la sociedad y el poder mediático, en el que él demostró que se sentía como pez en el agua.

Partiendo de que los medios “marcan agenda” y presionan a los políticos, como el propio Sánchez denunció del Grupo Prisa en 2016 en su “memorable entrevista” con Jordi Évole, se preguntó qué capacidad tienen los ciudadanos de controlar un poder empresarial como éste, que en televisión es un duopolio. Y reiteró su tesis de que los medios hoy ya no son contrapoderes sino “brazos mediáticos de poderes económicos”.

Comparación con la educación

Como comparación, Iglesias preguntó qué pensaría la gente si los bancos fueran propietarios de todos los centros educativos y decidieran los planes de estudio. “Pues esto es lo que ocurre con los medios de comunicación”, aseguró, citando una encuesta según la cual más de la mitad de los periodistas han sufrido presiones de sus directivos y datos recabados por él mismo según los cuales en los medios estatales se habla mucho más de Madrid que de otras regiones.

De estos sesgos y presiones concluyó que “es necesario democratizar los medios para que haya más pluralidad”, e incluso sugirió que los medios deberían “estar regulados mediante concursos públicos”, no para ser correo de transmisión de los partidos sino para que no sean privilegio de millonarios, los únicos que, según él, pueden montar medios de comunicación.

El diputado de Ciudadanos inició su turno de réplica contestando a esta última propuesta y rechazando, como liberal, que los medios se controlen desde el Congreso o desde el Gobierno. “Nosotros creemos el control lo tiene que hacer la ciudadanía”, contrapuso, recordando que hay medios de izquierdas que no son propiedad de bancos pero sobreviven porque “depende de que los lectores los sustenten o no”.

Díaz defendió que los españoles son inteligentes y “deben poder elegir, pero no que el poder político determine cuándo un medio es viable y cuándo no”, o cuándo un periodista pasa a ser pseudoperiodista porque se mete con Podemos. Finalmente, aseguró que sólo “se presiona al presionable” y advirtió a Iglesias de que “no conseguirá acallar a la prensa española”, pero reiteró que le “avergüenza que desde el Gobierno se hagan ataques al periodismo”.

Iglesias reconoció que Ciudadanos, en concreto, “no siempre se ha dejado presionar”, como cuando su expresidente, Albert Rivera, se negó a pactar con el PSOE e impedir que éste formara gobierno con Podemos. Pero por eso mismo invitó a Díaz a preguntarle si a raíz de esa negativa “cambió su relación con los medios y hasta qué punto puede ser eso determinante para la suerte de una formación política”.

A los ataques de Díaz al digital ‘La Última Hora’ por señalar a otros periodistas, el vicepresidente contestó que este medio molesta sólo por haberlo fundado su exasesora Dina Bousselham, y por ser “de izquierdas”, justo antes de citar el pasado político de otros directivos de medios de comunicación.

En cuanto a la apuesta del diputado de Cs por dejar a la elección de los lectores, oyentes y espectadores qué medios sobreviven y cuáles no, Iglesias replicó que era “una ingenuidad”, porque los medios de comunicación no son rentables, sino que viven de la publicidad, empresarial o institucional, o bien les compensa tener pérdidas si a la vez tienen influencia.

El vicepresidente finalizó reiterando que “lo importante es que el poder esté repartido”, también el mediático, y que “no sólo una minoría tenga el poder”. Y, respecto a que sólo las grandes empresas puedan tener medios de comunicación, sentenció, enlazando con el leitmotiv recién acuñado por él y repicado por otros dirigentes de Podemos: “Dígame con el corazón en la mano que eso le parece normalidad democrática”.