El jefe de gabinete de Pablo Iglesias y todopoderoso líder de la sección de comunicación y estrategia de Podemos, Juanma Del Olmo, busca reinventarse tras la salida del Gobierno del exvicepresidente segundo. Del Olmo goza de un canal directo con la Moncloa. Concretamente con Iván Redondo, el principal asesor de Pedro Sánchez. Y, según fuentes moradas, Del Olmo está logrando mantener esa relación especial a pesar de que ahora no forma parte del equipo de la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz.

Díaz eligió para su equipo a dos miembros de los comunes de Ada Colau. Para su discurso rescató a Rodrigo Amirola, que había sido errejonista y apartado por Pablo Echenique. Mientras que para la jefatura de su gabinete se decantó por Josep Vendrell, un navegado cuadro del sector de Colau, que fue portavoz en el Parlament de los comunes.

Esos nombramientos generaron más de una duda en el partido morado sobre las reales intenciones de Yolanda Díaz. Sospechas e interrogantes que permanecen sobre la mesa, aunque a nivel oficial el sector de Ione Belarra, futura secretaria general de Podemos, asegura que el tándem con Díaz funciona y funcionará. Belarra se está lanzando incluso en una operación de largo alcance para atraer a Más País, si la nueva cúpula logra apartar a Íñigo Errejón, tal y como adelantó en exclusiva este diario.

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Buena relación personal

La situación, no obstante, es cambiante y obliga a reequilibrar algunos altos cargos del equipo de Unidas Podemos. Fuentes de Podemos, por ejemplo, señalan que en otros equipos como el de Nacho Álvarez ha habido retoques y que Belarra ya ha decidido alejar de la primera línea a exmiembros del grupo de Iglesias. Entre ellos, el spin doctor Manu Levín. Hasta Pablo Echenique, después de la orden de Yolanda Díaz de bajar la tensión en Twitter, ha borrado el pasado lunes miles de mensajes de la red social, dejando tan solo 15, en una acción que en el partido creen que sirve para agradar a la vicepresidenta.

Con la salida de Iglesias, Del Olmo ha pasado a formar parte del gabinete del exvicepresidente al de la ministra de Agenda 2030 Belarra. En su caso está asegurada su permanencia tanto en el Gobierno como en la cúpula del partido. Además de amigo íntimo de Irene Montero, Del Olmo es pareja de Isa Serra, miembro del sanedrín de nuevas dirigentes que se ocupará del relevo del pablismo.

Aunque desde un escalón más bajo con respecto a la etapa de Iglesias, las fuentes consultadas afirman que ese cambio no ha afectado su capacidad de llegada a Redondo. El jefe de estrategia de Sánchez sigue dialogando con Del Olmo, con quien según varias fuentes existe una buena relación personal. Ambos "hablan el mismo lenguaje", recalcan estas fuentes para referirse al tipo de marketing político que desarrollan a través de la comunicación. En este sentido, Del Olmo sigue "pactando" con Redondo la organización de los "temas" que Podemos quiere que lleguen a la prensa.

Es decir, que en el ámbito de la estrategia comunicativa dentro del Gobierno de Sánchez, Del Olmo mantiene un papel central. Mientras que en todo lo que atañe a Yolanda Díaz, el responsable es Vendrell. Él es quien organiza los actos oficiales de la ministra y quien le aconseja sobre cómo y cuándo reunirse con los sindicatos, los empresarios u otros dirigentes políticos. En las últimas semanas, por ejemplo, Díaz se vio más de una vez con Ada Colau, algo que en Podemos ha sorprendido bastante.

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El fontanero de Yolanda Díaz

El fontanero catalán que ahora trabaja para Díaz es considerado un hábil dirigente pero diferente por edad y estilo tanto de Del Olmo como de Redondo. De ahí el interés de la propia Díaz para que Vendrell se centre en la promoción de las actividades de su ministerio o en organizar su agenda. Mientras que Del Olmo mantiene, al menos de momento, el papel de pivote en la estrategia de comunicación con la Moncloa.

Esta es la situación actual, aunque nadie excluye que pueda cambiar. La remodelación del Ejecutivo esbozada por Sánchez ha alimentado la preocupación en varios ministerios. En el bloque de Unidas Podemos dan casi por descontada la salida de Alberto Garzón, que como desveló este diario puede decantarse por ser el candidato en Andalucía en el caso de elecciones anticipadas. El ministro de Universidades, Manuel Castells, parece de momento estar blindado.

Pero hay más. Varios ministerios socialistas están empujando para que la remodelación de Sánchez no sea una simple "operación estética". Quieren cambios de calado y han puesto sobre la mesa el nombre de Irene Montero. La número dos de Podemos, en opinión de estos sectores, tiene un efecto negativo en la imagen del Gobierno y de Sánchez. Estos mismos sectores sugieren que la propia Yolanda Díaz se beneficiaría de la salida de Montero, y no se excluye que si sube la presión Montero ofrezca a cambio el cargo de Belarra. De ser así, no cabe duda de que todo el organigrama del Gobierno se modificaría, dejando en la cuerda floja a toda la excúpula de Iglesias en Podemos.