"Tenemos muy clara nuestra hoja de ruta con Ciudadanos y un episodio local, como el de Granada, no va a provocar un adelanto electoral en Andalucía". Fuentes muy cercanas al presidente de la Junta, Juanma Moreno, trasladan así a Vozpópuli la firme decisión del gobernante del Partido Popular para "blindar,  aún más  si cabe", el bipartito de centroderecha. Todo ello ante las nuevas presiones que puedan venir desde Génova, para adelantar los comicios autonómicos. Unas actuaciones de la dirección nacional de Pablo Casado ante las que se prepara ya el PP-A, tras la pérdida este miércoles de la Alcaldía de Granada, ahora en manos del PSOE.

El propio Moreno Bonilla contaba desde hace días con que no había nada que hacer para que PP y Cs retuvieran el poder en el consistorio nazarí, dada la clara posición del exalcalde Luis Salvador para apoyar al PSOE, por lo que los dos partidos gobernantes en la autonomía mas poblada de España pretenden pasar página, "saltar de pantalla", coinciden, para centrarse cuanto antes en las tareas diarias de la Junta de Andalucía.

Las mismas fuentes citadas se refieren al asunto de Granada como "un problema interno de Ciudadanos" y califican de "absurdo" que Génova vaya a emplear lo ocurrido como coartada para provocar un adelanto electoral en Andalucía. En base a lo anterior Moreno pretende reivindicar, aún más si cabe, el pacto de "encapsulamiento" que el PP firmó con su socio de gobierno andaluz, tras la crisis política de Murcia, para neutralizar "trasvases" de cargos naranjas a las filas populares. Las personas con las que ha hablado este medio digital recuerdan, además, lo que el propio presidente andaluz dijo no hace mucho tiempo: "el único que tiene potestad y decide un adelanto electoral soy yo, al firmarlo".

Ahora, el citado pacto con Cs servirá también para abstraerse al máximo de cualquier injerencia de Génova en el Ejecutivo con sede en San Telmo, teniendo en cuenta las tensas relaciones que mantiene la dirección regional del PP con su homóloga nacional. En el epicentro de todos estos desencuentros están las luchas por el poder territorial.

Casado pretende ganar peso en Andalucía restándole poder a Moreno, en el control de las estructuras provinciales. En el caso de Sevilla las hostilidades no concluyeron en el convulso congreso provincial. La batalla actual está centrada en la candidatura a la Alcaldía de la capital andaluza. Génova arropa al PP sevillano para que José Luis Sanz, antiguo secretario general del PP-A y actual alcalde de Tomares, sea candidato frente a la preferida de Moreno, que no es otra que la 'arenista' Patricia del Pozo, consejera de Cultura.

Calma de Moreno frente a la tensión de Marín

Mientras Moreno Bonilla transmite calma y tranquilidad a los suyos el vicepresidente Juan Marín lo intenta, aunque no logra evitar la tensión que irradia, implicado en tapar la gran vía de agua abierta desde hace meses en la organización andaluza de Cs. De hecho, este miércoles distintos coordinadores de la formación en la provincia de Granada se posicionaban a favor de la actuación de Luis Salvador, tras dar este su voto favorable al nuevo alcalde socialista imputado, Francisco Cuenca.

Distintas fuentes consultadas en el seno de Ciudadanos en Andalucía coinciden al afirmar que, así como hay una corriente que acabará en el PP, como se está viendo, otros terminarán en las filas del PSOE, aunque sea menor su número con respecto a los que desembarcan o lo harán en la formación conservadora. Por el momento no parece probable un salto de diputados andaluces de Cs a los escaños de los no adscritos del Parlamento.

Un ejemplo de las últimas bajas de Cs en Andalucía es la de Antonio Bejarano, hasta ahora coordinador de partido en la localidad sevillana de Bormujos. Se trata del municipio donde hace unos días fue fotografiado Fran Hervías reunido con concejales de partido liberal, en lo que se interpretó como una nueva maniobra para que abandonarán el partido de Inés Arrimadas.

Bejarano, que ha comunicado por Twitter su baja, asegura que "Cs ha dejado de ser un proyecto donde las personas eran el pilar y la base fundamental del mismo, para convertirse en un barco a a deriva, sin rumbo, con decisiones incoherentes y muy alejadas de los principios por los que nació", afirma en la citada red social.

El calendario marcado por los acontecimientos de Granada ha querido que la fecha del pleno de este miércoles en el consistorio, para elegir nuevo alcalde, coincidiera con el pleno fijado en el Parlamento andaluz en el que Moreno, motu proprio, solicitó comparecer para informar sobre la situación general de la comunidad autónoma.

Aunque el presidente ha dejado todas las declaraciones oficiales en manos de su secretaria general en el partido, Loles López Gabarro, sí ha mencionado brevemente lo acontecido en Granada para afirmar, en respuesta a la portavoz de IU, Inmaculada Nieto, que "no me parece un ejemplo edificante", ha dicho de forma lacónica, sin entrar en detalles, acerca de la citada operación política del PSOE con los todavía ediles de Cs, tachados de "tránsfugas" por el vicepresidente de la Junta, Juan Marín.

850 millones para obras en sanidad

Desde la tribuna de oradores Moreno ha anunciado este miércoles, durante su comparecencia parlamentaria, que entre los ejercicios 2021 y 2022 la inversión del Gobierno andaluz en obras sanitarias, tanto en hospitales como centros de Atención Primaria, ascenderá a 850 millones de euros. Además, ha anunciado que la contratación de profesionales sanitarios de refuerzo para este verano ascenderá a 25.738, un 86% más que en 2020.

El presidente de la Junta ha especificado que la inversión en Atención Primaria, de la que ha apuntado que "en los próximos meses nos proponemos dar un impulso a las infraestructuras" de este ámbito, alcanzará "las 156 actuaciones y una inversión de casi 200 millones", informa Europa Press.

En este sentido, Moreno ha señalado como hitos de su gestión la decisión de destinar el 7% del PIB de Andalucía al gasto sanitario, concretado en un crecimiento del 18% y 1.800 millones de euros desde 2018, así como que la plantilla de los profesionales del Servicio Andaluz de Salud haya alcanzando "la cifra histórica de 120.000" empleados, un 19% más que en 2018, además de destinar a la retribución del personal sanitario más de 5.200 millones de euros.

El gobernante, que se ha definido a sí mismo como "moderado, reformista, liberal, centrado e inclusivo", ha presentado estos datos como "la política del 'dicho y hecho'", de la que ha reivindicado que "defiende y protege nuestra sanidad pública, sin etiquetas ni banderas", una aspiración que ha sustentado en "el trabajo, dedicación y compromiso real con los servicios públicos".