El acercamiento de una remodelación del gobierno de Pedro Sánchez está alimentando el debate interno en Podemos sobre la posibilidad de que la ministra de Agenda 2030 Ione Belarra se entregue con exclusividad al partido. Esa tesis, que es respaldada por algunos sectores de la formación, se está debatiendo internamente y contempla la posibilidad de que Belarra “se sacrifique” y que se centre en relanzar el partido. En algunos ministerios socialistas empieza a difundirse también la propuesta de hacer caer a la ministra de Igualdad Irene Montero.

Belarra llegó al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 tras la salida de Pablo Iglesias. Antes, el partido había empujado su perfil público con sendas polémicas con la ministra de Defensa Margarita Robles. Después de Vistalegre IV, Belarra se convertirá en secretaria general de Podemos, protegida por Irene Montero de la que es amiga íntima desde la época universitaria.

El problema es que ahora Sánchez quiere remodelar el Ejecutivo. Este diario desveló en dos exclusivas en el pasado mes de mayo y en diciembre que Sánchez había puesto sobre la mesa la necesidad de adelgazar el Ejecutivo como respuesta a la llegada de los fondos europeos. Después de la negociación presupuestaria, los asesores de la Moncloa aconsejaron a Sánchez esperar a que remitiera la pandemia y el proceso de vacunación para la crisis de Gobierno, tal y como está ocurriendo.

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Pool Moncloa

Partido bicéfalo al estilo PNV

La voluntad de Sánchez de limitar las carteras y apostar por perfiles nuevos, tal vez técnicos como también publicó en exclusiva Vozpópuli, alimenta el debate en Podemos para que Belarra se decante por centrarse en las tareas del partido e impulse el modelo de partido bicéfalo al estilo PNV, cuyo teórico fue Juan Carlos Monedero. El fundador de Podemos intentó convencer a Iglesias de afianzar esa opción, y ahora el tiempo le ha dado la razón.

Con la salida de Iglesias, el grupo de Unidas Podemos ha decidido entregar a Yolanda Díaz la jefatura del espacio político en el Gobierno, dejando a Belarra e Irene Montero la refundación de la marca política. Montero y Belarra han apostado por impulsar una cúpula de mujeres de alrededor de 35 años y todas de la máxima confianza de la número dos del partido. Pero ahora hace falta compactar una formación rota por dentro y a nivel territorial.

Es por ello que según fuentes de Unidas Podemos se está debatiendo internamente que Belarra deje el ministerio (cuyas competencias son objetivamente muy limitadas) y se centre “con exclusividad” en el partido. La nueva secretaria general tendrá la difícil tarea de reactivar la militancia y ejecutar cambios en la Organización tras la salida de Alberto Rodríguez.

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Combinar el ministerio y el partido

El capítulo interno es considerado más importante que el de ministra por varios sectores de Podemos. Además, estas mismas fuentes consideran que para Belarra será difícil compaginar ambas tareas. Máxime porque parte de sus competencias podrían ser trasladadas a Yolanda Díaz, que se quedaría como rostro visible de Podemos en el Gobierno.

Fuentes socialistas también revelan que en los ministerios económicos se está presionando a Sánchez para que contemple incluso la salida de Irene Montero. El razonamiento de los socialistas se fundamenta en el hecho de que Montero es una ministra que está afectando a la imagen de todo el Ejecutivo, y que la salida de Iglesias la debilita.

Si Sánchez reduce las carteras (actualmente hay 22 ministros), Podemos debería mantener su peso proporcional en el Consejo, y esto puede significar que renuncie a un departamento. El ministro de Consumo Alberto Garzón es quien peligra más, aunque en ese caso podría ser sustituido por Enrique Santiago para salvaguardar la cuota de IU. Manuel Castells, ministro de Universidades, forma parte de la cuota de los Comunes, y también podría superar el examen de la remodelación. Así que muchas miradas se dirigen hacia Belarra y la propia Irene Montero.

En Podemos advierten que sustituir a Montero puede abrir un frente político interno con el partido morado, que podría alcanzar al apoyo de los 35 diputados morados. Pero los socialistas creen que si Belarra se queda y Yolanda Díaz respalda la iniciativa, la estrategia sería viable. En esos entornos se rumorea incluso que Montero ha manifestado cierto cansancio personal, y que esto podría facilitar su salida para que se vuelque en la refundación de Podemos.