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Joan Mesquida: "El Gobierno quiere poner los poderes del Estado a su servicio: Fiscalía, Congreso y ahora Guardia Civil"

El exdirector de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, ahora dirigente en Ciudadanos, acusa al Gobierno de "poner los poderes del Estado a su servicio" tras los últimos episodios vividos en el Instituto Armado

Joan Mesquida, exdirector general de la Guardia Civil y de la Policía Nacional
Joan Mesquida, exdirector general de la Guardia Civil y de la Policía Nacional Pedro Ruiz / Ciudadanos

Joan Mesquida (1962, Felanich, Baleares) sostiene que en las últimas décadas la Guardia Civil no ha sufrido una convulsión como la que sacude a su cúpula en los últimos días. Integrado en la ejecutiva de Ciudadanos, recuerda sus años al frente del Instituto Armado y de la Policía Nacional. Fue entre 2006 y 2008, tiempos convulsos para los cuerpos policiales en su lucha contra ETA. Trató directamente con algunos de los afectados por la particular "remodelación" a la que Fernando Grande-Marlaska está sometiendo a la institución: "Imagino que estarán muy afectados". Mesquida atiende a Vozpópuli para analizar los últimos movimientos. Asegura que al ministro del Interior se le ha acabado el crédito y pide su dimisión: "Si me pidiera algún consejo se lo daría con total lealtad, pero no creo que tenga interés en saludarme". También arremete contra los mensajes que lanza el Gobierno -apunta tanto a PSOE como a Podemos-: "Necesitan a la ultraderecha para respirar.

¿Cómo vive esta situación un exdirector de la Guardia Civil?

Con una sensación muy agria de sentir que la Guardia Civil no se merece estas circunstancias, a todas luces, arbitrarias e injustas. Conozco al coronel Pérez de los Cobos. Es una persona que, además de tener una hoja de servicios intachable, cuenta con un rigor y un saber estar. Estoy seguro de que lo esta viviendo de una forma muy triste. Que el Director Adjunto Operativo presente la dimisión por interferencias políticas me apena. En lo que deberían estar trabajando la directora general y el ministro del Interior es en el posible repunte de la criminalidad y de la conflictividad social que puede darse tras la crisis. Y en mejorar las condiciones de los agentes.

¿Ha hablado con Diego Pérez de los Cobos?

Aún no. Tengo previsto llamarle para expresarle mi apoyo y solidaridad.

También conocerá a los tenientes generales Laurentino Ceña o Fernando Santafé.

Tampoco quiero entrar mucho. Estoy convencido de que no están pasando buenos momentos. Trataré de hablar con alguno de ellos, pero ahora mismo es mejor que deje reposar esta situación que imagino que sera dura para ellos.

Conocerá a la cúpula y al Mando de Operaciones de la Guardia Civil. ¿Cómo están viviendo este terremoto?

Estoy seguro de que en general, no solo en la cúpula de la Guardia Civil sino en todo el cuerpo, les tiene que producir una inquietud importante. ¿Qué mensaje se está lanzando a los jóvenes guardias civiles? Se acaba de cesar a un coronel con una hoja de servicios intachable por cumplir la ley. Eso tiene que socavar el ánimo, aunque no su profesionalidad. Uno puede dar golpes a la Guardia Civil, pero es una de las instituciones más valoradas, con 176 años de historia y tiene una gran resistencia a interferencias políticas. Seguirán trabajando con toda normalidad, aunque no recuerdo un precedente igual.

Cuando el Gobierno de Zapatero negociaba con ETA, la Guardia Civil detuvo a uno de los interlocutores de los terroristas y la banda se lo reprochó al Ejecutivo. Los mediadores del Gobierno dijeron que “la Guardia Civil sólo obedece al duque de Ahumada”.

Yo debo tener alguna responsabilidad en ello. A los pocos días de tomar posesión me fui al cuartel de Intxaurrondo, reuní a los responsables de la lucha contra ETA y les dije: "No estamos en tregua". 

Lo que le quería preguntar es si esa afirmación de que sólo obedecen al duque de Ahumada es trasladable a la actualidad, frente a las interferencias políticas de las que habla.

No, no. La Guardia Civil obedece al poder constitucional porque es una institución que puso en hora el reloj constitucional en 1978. La Guardia Civil tiene un enorme respeto a las autoridades políticas e institucionales, pero tampoco se mueve por injerencias políticas. En este caso, se pidió un informe [en referencia a las investigaciones en torno al 8-M] y la juez había dado instrucciones de que no se reportara a nadie que no fuera a círculos operativos y a la propia magistrada. Ante eso se puede optar por dos actitudes. En alguna ocasión yo pedí algún informe, me dijeron que no podían facilitarlo y me olvidé del tema. La otra opción es creer que hay indisciplina, entrar en cólera y propiciar el cese

Usted habla de "inquisición política".

Sí. Estamos ante una estrategia del Gobierno para poner a todos los poderes e instrumentos del Estado a su servicio. Lo vemos con la Fiscalía General del Estado, que hoy es Fiscalía General del Gobierno, ni más ni menos que con la exministra de Justicia [Dolores Delgado] al frente. También vemos los ataques directos de miembros del Gobierno al poder judicial desacreditando sentencias. Del poder legislativo no hablemos. La presidenta del Congreso Meritxell Batet se comporta como la ministra del Congreso de los Diputados: cuando hablan Esquerra o Bildu hay que dejar hablar porque es libertad de expresión, y cuando hablamos los constitucionalistas nos quita la palabra o nos borra del diario de sesiones sin autorización. Y la Guardia Civil es una policía del Estado. Lo vimos el otro día. “Trabajar para minimizar las críticas al Gobierno”. Pero esto qué es.

¿Trató con Grande-Marlaska cuando era juez de la Audiencia Nacional?

No. No he tenido relación personal.

Sí conocerá su trayectoria.

Creo que llama la atención a la inmensa mayoría de los españoles. Usted lo ha citado como Grande-Marlaska cuando era magistrado. Ahora la gente le conoce sólo como 'Marlaska', el 'Grande' ha desaparecido. Como juez tenía algún prestigio, yo se lo he reconocido. Como ministro está tirando por la borda todo el prestigio anterior.

Conoce también el puesto de María Gamez, directora de la Guardia Civil. ¿Cómo considera su trabajo en estos cuatro meses que lleva al frente, en general, y en estos días de crisis, en particular?

No hemos visto ningún resultado y escasísimas apariciones públicas. Hay una regla de oro que tiene que cumplir todo director general de la Guardia Civil: defender siempre a los que están bajo tus órdenes siempre que actúen acorde a la ley. El respeto se gana cuando uno respeta. Cuando toma decisiones arbitrarias o injustas lo que genera es rechazo.

Como hemos publicado en Vozpópuli, hay mandos de la Guardia Civil que consideran que hay una "brecha insalvable" con la directora y el ministro.

Cualquier mando de la Guardia Civil respetará a la directora porque son tremendamente disciplinados. Otra cosa es que no se vayan a tomar un café con ella porque no genere una relación de empatía. Si alguien cree que la Guardia Civil va a lanzar un desafío al Gobierno es que no conoce a la Guardia Civil.

María Gámez y Fernando Grande-Marlaska, ¿deben seguir en sus puestos?

Estamos en una situación de excepcionalidad constitucional, en un estado de alarma declarado por el Congreso y con una crisis que puede tener consecuencias en la seguridad. Que el número dos se marche por interferencias políticas es muy, muy grave. La responsabilidad la tiene el ministro, que acumula muchos episodios para dejar de serlo. Recordemos los informes sin firmar de la manifestación del orgullo o cuando señaló a los responsables de Ciudadanos por acudir a la misma. Son muchos los episodios que tendrían que haberle hecho reflexionar.

Estamos viendo mucha crispación en el Congreso. Se apela mucho a términos como “golpe de Estado” o “terrorismo”. ¿Cree que la sociedad se siente representada por estas expresiones?

Lo que vemos por parte de miembros de Podemos en responsabilidades de Gobierno, que me llevo las manos a la cabeza, es un desafío constante. Porque necesitan esta imagen de golpe de Estado. Necesitan a la ultraderecha para respirar. ERC y Bildu también. Vemos que toda la estrategia electoral del PSOE y Podemos es “cuidado que viene la ultraderecha”. Afortunadamente en España hay otras opciones moderadas. En esas está Ciudadanos.

¿Hizo bien Ciudadanos en apoyar la prórroga estado de alarma?

No estamos avalando la política del Gobierno. Hemos combatido sus errores y bandazos, pero hemos conseguido desvincular los ERTEs del estado de alarma, moratoria para pymes y autónomos, que el Gobierno esté elaborando un plan B. No está reñido apoyar al Gobierno con propuestas que pueden tener sentido común con ejercer una labor de oposición contundente cuando el Gobierno se equivoca, que es mucho.

Cuando vuelva al Congreso y se encuentre con Marlaska, ¿le dirá algo sobre lo que se está viviendo en Interior y en la Guardia Civil?

Él ha dicho en alguna entrevista que el Gobierno no ha cometido ningún error. Estoy convencido de que cree eso. Lo que menos quiere Marlaska es un consejo mío. Si me lo pidiera, se lo daría con total lealtad, pero no creo que tenga interés en saludarme.

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