España

Un médico denuncia al Colegio de Barcelona y relata su 'calvario' por no ser independentista

El médico Álex Ramos demanda a la organización por despido improcedente. Atribuye la extinción de su contrato a una "represalia política" vinculada a su lucha contra el independentismo en su rol como vicepresidente de Sociedad Civil Catalana. El colegio alega causas "estrictamente laborales"

El médico Álex Ramos.
El médico Álex Ramos. ACN

El médico especializado en Medicina Preventiva y Salud Pública Álex Ramos (Burgos, 1959) ha denunciado al Colegio de Médicos de Barcelona por despido improcedente. Atribuye la extinción de su contrato a una "represalia política" vinculada a su lucha contra el independentismo en su rol como vicepresidente de la asociación Sociedad Civil Catalana (SCC).

Ramos llevaba 30 años al frente del centro de estudios de formación de la organización, donde ha puesto en marcha unos 1.800 cursos para un total de 21.000 alumnos. Pero todo se torció con el auge del independentismo después del referéndum ilegal del 1-O, coincidiendo con las elecciones a la junta de gobierno. "Me consideraban y trataban como al 'enemigo en casa'".

Mientras que la dirección de Recursos Humanos del colegio explica a Vozpópuli que la decisión de despedirle está fundamentada "en causas estrictamente del ámbito laboral" y que esta "es absolutamente respetuosa con la legislación vigente", el médico lo niega. Y acusa a la dirección de despojarle de sus funciones poco a poco y de someterle a un "auténtico aislamiento" hasta despedirle.

"Hay una relación causa-efecto entre mi lucha contra el procés, que lo hago en mi tiempo libre, y el despido. Desde la primavera de 2018, la Junta Directiva es unánimemente independentista y prueba de ello son todas las veces que se han posicionado públicamente a favor del secesionismo o de los 'presos políticos', empezando por su presidente [Jaume Padrós]", considera el demandante.

Después de décadas, alega Ramos, la cúpula del colegio comenzó a vaciar de actividades al centro de formación que él mismo dirigía. En su lugar, la organización habría puesto en marcha un ente paralelo con el nombre de Instituto de Formación Médica y Liderazgo, cuyo objetivo es poner a disposición de los colegiados otra oferta formativa.

"El centro que he dirigido ha dado siempre un rendimiento económico positivo, por lo que no tiene mucha explicación abrir otro, salvo que me quieran apartar y atribuir mis funciones a mi superior jerárquico, que es lo que han hecho", relata. La situación le llevó a presentar una demanda laboral ante el Departamento de Trabajo de la Generalitat. Pedía que le restituyeran sus funciones.

Trabajo presencial en pandemia

Lejos de conseguirlo, Ramos se vio "incluso peor", dice. "Me ubicaron en un despacho de cinco metros cuadrados rodeado de vitrinas en medio de lo que se considera el nuevo centro de formación. Sin funciones. De vez en cuando me encargaban alguna investigación estrambótica y, a diferencia del resto de trabajadores, a los que se les recomendó teletrabajar por la pandemia, a mí me obligaron a cumplir con un horario fijo mañana y tarde de manera presencial", explica.

La denuncia de Ramos ha sido defendida por el Sindicato de Médicos de Cataluña (SIMECAT), una organización absolutamente minoritaria en Cataluña, que fue creada por un grupo de exafiliados de Metges de Catalunya. Solo cuentan con cien socios en toda la región.

"Estamos absolutamente aislados. Nos fuimos de Metges a raíz del 1 de octubre. Pero el despido de una persona por su ideología política y por las cosas que haga durante su tiempo libre es cruzar una línea roja. Es un escándalo", señala Ignacio Loyola García Forcada, presidente de SIMECAT.

"La labor del doctor Ramos durante 30 años está avalada por una trayectoria impecable, que incluye la organización de cursos de formación continuada, los Cuadernos de Buena Práctica y la puesta en marcha de la Oficina Técnica de Acreditación. Todo ello, además, con un resultado económico anual positivo para las cuentas del colegio", defienden desde el sindicato.

Es sorprendente, dice SIMECAT, que el Colegio de Médicos de Barcelona haya necesitado tantos años para descubrir que, pese a su dilatada y eficiente labor, no desarrollaba bien su trabajo.

Neutralidad política

"La causa real del despido es política. La Junta Directiva no le tolera por sus ideas. Es inaceptable que el colegio permita a unos actividades y declaraciones políticas y reprima al doctor Ramos, despidiéndolo por su compromiso personal, político y sindical en pro de la libertad y profesión médica ejercido fuera de su actividad laboral acreditada", zanja Loyola.

Según Ramos, un colegio profesional debe regirse por la neutralidad política y se debe dedicar a los temas de la profesión médica y deontológicos, pero no a dividir a la colegiación por cuestiones identitarias y nacionalistas.

"Para ello ya existen partidos y entidades como ANC y Òmnium Cultural, donde puedes participar voluntariamente", advierte. Y concluye: "Un colegio de médicos es de colegiación obligatoria, por tanto no toca representarnos desde la Junta en cuestiones políticas o religiosas".

Fuentes del colegio barcelonés consultadas por este diario defienden que la decisión de despedir a Ramos "está fundamentada en causas estrictamente del ámbito laboral y es absolutamente respetuosa con la legislación vigente". "De acuerdo al derecho a la protección de los datos personales que tienen todos los empleados de las empresas, no podemos dar más detalles al respecto", indican.

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