Natalidad

La maternidad en España: cada vez más mayores y con menos hijos

En cuatro décadas, el número de nacimientos ha caído un 37,2% a nivel nacional. La provincia de Almería, Guadalajara y, especialmente, la ciudad autónoma de Melilla se han salvado de la debacle demográfica.

Ya no hay patrón claro a la hora de tener descendencia y algunas convenciones sociales se han ido rompiendo poco a poco, como es el caso de la edad idónea para ser madre o el simple hecho de llegar a serlo algún día. Los cánones de la sociedad que se han transmitido de generación en generación y que llamaban al matrimonio y a formar una familia antes de cumplir la treintena han pasado a un segundo plano. Es más, hoy en día las mujeres son más libres que nunca de decidir cuándo y cómo tener hijos o no. Además, las trabas económicas y sobre todo, laborales, a las que se enfrentan las mujeres condicionan el momento de tener descendencia. Una situación que puede tener consecuencias graves en un futuro, como es el sostenimiento del Estado del Bienestar, y a la que la Administración tiene que mirar de frente.

Según las estadísticas de nacimientos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de nacimientos registrados en España ha caído estrepitosamente en los últimos 40 años. Mientras que en 1975 llegaron al mundo 669.378 niños y niñas, en 2015 solamente lo hicieron 420.290, es decir, un 37,2% menos.

Todas las provincias, a excepción de Almería, Guadalajara y Melilla, han registrado un descenso de la natalidad, siendo el más llamativo el caso de Zamora, con una caída de casi el 65%, es decir. que si en 1975 nacieron 2.750 bebés, en 2015 apenas lo hicieron 969. No muy lejos de la cifra récord registrada por la provincia castellano y leonesa se encuentran Asturias y Ourense, con valores también por encima del 60%. En el caso del Principado la caída es del 63%, mientras que en la región gallega es del 61%.

El número de nacimientos ha caído en toda España a excepción de Almería, Guadalajara y Melilla

El mayor incremento se lo adjudican las mujeres que han sido madres en el extranjero. En  este caso, el número de nacimientos ha aumentado cerca de un 138%, al pasar de 782 en 1975 a 1.858 en 2015. Un crecimiento muy similar se ha dado en Melilla, que en 40 años ha duplicado el número de nacimientos. En menor medida, pero también en números positivos, destacan Guadalajara y Almería, con un 34,4% y un 2,1% respectivamente.

Pero no solamente nacen muchos menos bebés que antaño, sino que la edad en la que las mujeres se convierten en madres también ha cambiado en los últimos 40 años. Si en 1975 el grueso de alumbramientos se produjo cuando las madres tenían entre 25 y 29 años, cuatro décadas después el grupo de edad de las progenitoras está entre los 30 y 34 años.

"El caso de España no es un hecho aislado, sino que se trata de un fenómeno característico de las sociedades modernas", sentencia Manuel Mostaza, miembro del colegio de sociólogos. En este sentido, "la incorporación de la mujer al mercado laboral, el nacimiento de la píldora anticonceptiva y la generalización del uso del preservativo han llevado a la mujer a ser dueña de su reproducción". En otras palabras, "la modernidad empodera a la mujer".

De acuerdo con las estadísticas de nacimientos del INE, la tasa bruta de natalidad, es decir, el número de nacidos por cada mil habitantes, se ha reducido a la mitad en cuatro décadas, pues en 1975 era de 18 niños y niñas y en 2015 de 9. Más concretamente, el indicador coyuntural de fecundidad del INE muestra que hace cuatro décadas, el número de hijos por mujer en edad fértil era de 2,76 y ahora es de 1,33.

Esta caída en el número de nacimientos así como el retraso de la edad de maternidad tan arraigada a la modernización está siendo compensada, según Mostaza, con la llegada de la inmigración. La única excepción es Japón, cuya férrea cultura hace imposible integrar a los extranjeros.  

Las políticas públicas son fundamentales para revertir la tendencia a la baja de la natalidad en España, en especial las dirigidas a difuminar las trabas laborales y de conciliación

Según Ignacio Urquizu, sociólogo y diputado por Teruel del grupo socialista, otros estados de nuestro entorno tales como los países nórdicos y Francia están revirtiendo esta situación gracias, en gran medida, a las políticas de natalidad, especialmente a aquellas dirigidas a compaginar la vida familiar con la laboral. En este sentido, Urquizu defiende el efecto positivo que tienen en la natalidad las ayudas, por parte de la Administración, encaminadas a la educación para niños de 0 a 3 años.

En relación con este tema, Mostaza defiende que la caída de la natalidad se puede revertir o intentar revertir con políticas públicas, lo que implica mirar qué obstáculos económicos y laborales hay para que las mujeres no tengan hijos y amortiguarlos, como la situación de la mujer que sale del mercado laboral temporalmente sin que se le impida volver.

A pesar de que el descenso de la natalidad sea un mal que no solo esté afectando a España, desafortunadamente sí que nos diferencia del resto el hecho de que por segundo año consecutivo, el crecimiento vegetativo sea negativo, es decir, que tanto en 2015 como en 2016 hubo más muertes que nacimientos. Una situación que Mostaza ve más que suficiente para que la Administración empiece a tomar medidas, ya que como califica Urquizu, la natalidad es uno de los más grandes retos del futuro, pues es la clave para el sostenimiento del Estado del Bienestar.

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