El abandono de mascotas, especialmente de perros, ha aumentado un 25% desde el inicio de la desescalada. Solo durante las primeras semanas en las que se levantaron las primeras medidas que restringían la movilidad, se contabilizaron unos 2.000 abandonos de perros en España, según la Real Sociedad Canina de España.

España ostenta el título de país europeo donde más se abandona a las mascotas (cerca de 140.000 al año), un dato que se ve reforzado por las altas cifras que deja la pandemia.

Durante el confinamiento, los refugios y protectoras de animales permanecieron cerrados, lo que provocó que los interesados en adquirir una mascota tuvieran que hacer uso de la venta online de animales de compañía, algo que Anna Mulà, abogada especialista en derecho animal y portavoz del Instituto de Políticas Públicas de Protección Animal (IPPPA), califica de adquisiciones "fraudulentas".

El principal pretexto que tenían los compradores era el de amenizar el confinamiento, pues, durante el estado de alarma, los dueños de mascotas podían salir de sus domicilios a pasear a los perros. "Esto supone que a un animal se le está tratando como a una mera herramienta para cubrir una necesidad que, después, al llevarse a cabo de esta manera tan inconsciente y cosificando a los animales, da lugar a que no se asuma la necesaria obligación que supone tener un animal, entonces abandonarlo te resulta mucho más sencillo" explicó Mulà.

"Las administraciones municipales han hecho oídos sordos"

La experta advierte de que "la crisis dejó en evidencia la deuda histórica que tiene el sector público con las políticas de protección animal". Ejemplo de ello son las mascotas que han sido olvidadas porque sus dueños han fallecido a causa de la covid-19 o han sido hospitalizados. "Los animales de personas fallecidas que no han tenido una respuesta adecuada por familiares o amigos cercanos han tenido un destino poco adecuado como puede ser el abandono" sentencia Mulà.

La portavoz de IPPPA hace un llamamiento a las administraciones públicas: "Ahora hay cantidad de protectoras que se han quedado sin recursos económicos, la gente ha dejado de apoyar y las administraciones deben convocar subvenciones públicas para estas organizaciones".

Desinteresadamente, el organismo ha puesto a disposición de las entidades públicas el "curso" online de Convivencia responsable en tiempos de coronavirus con el objetivo de "fomentar políticas públicas de protección animal basadas en lograr una convivencia responsable y armoniosa entre la ciudadanía y los animales de familia, durante y tras el Estado de Alarma".