La crisis desatada tras la entrada masiva de más de 10.000 personas en Ceuta por vías irregulares está lejos de cerrarse. España ha devuelto a casi 8.000 inmigrantes al país vecino, pero entre idas y venidas hay al menos un centenar de menores sobre los que no hay constancia de su paradero. Las autoridades marroquíes trasladan a España datos que sirvan para dar con los niños, mientras que las familias se movilizan en redes sociales para obtener cualquier confirmación del buen estado de los mismos. Fuentes policiales consultadas por Vozpópuli destacan la “buena colaboración” que hay con los uniformados del reino alauí en esta búsqueda, a pesar de las tensiones diplomáticas entre Madrid y Rabat.

Aun con el grueso de sus filas concentradas en el perímetro fronterizo de Ceuta, las fuerzas de seguridad localizan a diario a menores marroquíes en las calles de la ciudad autónoma que se encuentran en situación de desamparo tras la entrada masiva de la semana pasada. No todos han accedido a los centros de acogida; muchos han optado por quedarse en casas de conocidos o directamente pasan las noches en espacios públicos. “Durante el día piden dinero o algo que comer, hablamos de niños que tienen 7, 10, 12 años”, señalan fuentes policiales a este diario. También se contempla la opción de que algunos de ellos hayan logrado entrar en la Península, sin dejar constancia de su nuevo paradero.

Una semana después de la entrada masiva, las familias marroquíes buscan cualquier información relativa a los menores. Cientos de ellos han regresado al reino alauí por iniciativa propia, tras encontrarse solos en España y defraudados por falsas promesas. Aún son muchos, no obstante, los que permanecen en Ceuta con la intención de quedarse en nuestro país.

El Gobierno contempla el reparto de al menos 200 menores entre diversas comunidades autónomas, pero las fuerzas de seguridad sospechan que aún hay muchos que se escapan de ese censo: “Hay quienes no se atreven a llamar a sus familiares por vergüenza, por no decirles que están durmiendo entre cartones”, señalan las mismas fuentes.

Restituir la seguridad en Ceuta

Las reclamaciones de las familias, la mayoría procedentes de Castillejos y las inmediaciones, se canalizan a través de asociaciones que desarrollan su actividad en Ceuta. También a través de las autoridades marroquíes, que mantienen una colaboración con sus homólogos españoles en la búsqueda de los menores desaparecidos. Las conversaciones en este terreno se desarrollan en “absoluta normalidad”, apuntan estas fuentes, en “aplicación del interés superior del menor”; en este caso, el reencuentro con sus familias tras encontrarse en una situación de desamparo.

“Colaboración” con las autoridades marroquíes a pesar de las tensiones diplomáticas vividas entre Madrid y Rabat. Tras la laxitud de la gendarmería del reino alauí que propició la entrada masiva a Ceuta, Marruecos se ha encontrado con graves problemas de seguridad en su lado de la frontera, derivados de la frustración de miles de personas -la mayoría de ellas con pocos recursos- que ansían llegar a España por vías irregulares y que no entienden la permisividad inicial en contraste con las restricciones actuales.

Encontrar un destino para los menores que aún permanecen en Ceuta es una prioridad para los agentes de ambos lados del perímetro. “En una situación de máxima urgencia como la que estamos viviendo, nuestro objetivo principal es restituir la seguridad, independientemente de como estén gestionando el asunto los dos gobiernos [en referencia a la crisis diplomática entre España y Marruecos]”, inciden estas fuentes de seguridad.

Crisis con Marruecos

Conversaciones diplomáticas que no atraviesan su mejor momento. La acogida del líder del Frente Polisario en España provocó la ira de Marruecos y, por el momento, no se ha logrado restituir el nivel de diálogo que había antes de la crisis. Al contrario, Rabat amenaza con cortar relaciones con Madrid en caso de que Brahim Ghali abandone el país sin hacer frente a las diversas causas pendientes que tiene con la Justicia. Tampoco hay fecha prevista para el regreso de la embajadora marroquí en España, retirada con motivo de esta escalada de tensiones.

Las fuerzas de seguridad consideran que el riesgo de entradas masivas o saltos a las vallas de Ceuta y Melilla dependerá del transcurso de las conversaciones entre Madrid y Rabat. Por el momento se mantiene el refuerzo de más de 200 agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional en Ceuta. También la presencia del Ejército de Tierra, con unidades de la Legión y de los regulares, aunque en un número menor de efectivos que los desplegados durante los días críticos de las entradas masivas.