El Gobierno marroquí excluyó el pasado martes al embajador en el país vecino, Ricardo Díez-Hochleitner, de una reunión con los embajadores extranjeros acreditados en Rabat, según una información de Ceuta Actualidad que ha sido confirmada por fuentes diplomáticas españolas.

Se trata de la primera constatación de un castigo por parte de Marruecos contra la legación española cuando se cumplen dos meses del inicio de la crisis diplomática bilateral por el ingreso hospitalario en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Antes del veto a Díez-Hochleitner se produjo la avalancha migratoria sobre Ceuta, la posterior retirada de la embajadora marroquí, Karima Benyaich, y la suspensión de la Operación Paso del Estrecho este verano.

El presidente de la Comisión Especial sobre el Modelo de Desarrollo en Marruecos (CSMD), Chakib Benmoussa, convocó a los embajadores extranjeros para explicarles las nuevas estrategias económicas, “frutos de la visión reflexiva de Su Majestad, anunciada en 2017, y que apunta a la participación de todas las fuerzas vivas del país para lograr su éxito convincente y esperado”, según fuentes oficiales citadas por la prensa marroquí.

Sin embargo, los embajadores de España y Alemania no fueron invitados al encuentro a causa de la crisis diplomática abierta con estos dos países europeos sobre la cuestión del Sáhara Occidental. El encuentro se desarrolló en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige Naser Burita.

Marruecos ha intentado conseguir sin éxito el apoyo de los países europeos en el conflicto saharaui y les ha pedido que salgan de la "zona de confort" para imitar el ejemplo del anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando reconoció en diciembre la marroquinidad del Sáhara. El Ejecutivo de Pedro Sánchez insiste desde el inicio de la crisis en que la tradicional posición de España no ha cambiado a la hora de que las partes alcancen un acuerdo auspiciado por la ONU.

Suspensión de relaciones con Berlín

El reino alauí suspendió el pasado 1 de marzo sus relaciones diplomáticas con Alemania. Burita señaló en una nota gubernamental que se debía a “malentendidos profundos (…) a propósito de cuestiones fundamentales para el Reino de Marruecos”. Dos días después se supo que esta decisión estaba relacionada con la posición de Berlín en el contencioso del Sáhara y la colocación de una bandera saharaui en la fachada del Ayuntamiento de Bremen.

El jefe de la diplomacia marroquí ordenó la “suspensión de cualquier contacto, interacción o acción de cooperación (…) con la embajada de Alemania en Marruecos, con los organismos de cooperación y las fundaciones políticas alemanas”, una referencia a la Friedriech Ebert y la Konrad Adenauer que están vinculadas al SPD y la CDU. Y el 6 de mayo llamó a consultas a su embajadora en Berlín, Zohur Alaui.

Sánchez Marruecos
Pedro Sánchez en su última visita a Marruecos. Detrás de él, el embajador Díez-Hochleitner.

Las fuentes diplomáticas españolas subrayan que ni el Gobierno de Sánchez ni la legación que dirige Díez-Hochleitner han recibido comunicación alguna en la que Rabat informe de la congelación de los canales diplomáticos entre ambos países.

Rabat retiró a su embajadora en Madrid, Karima Benyaich, el pasado 18 de mayo en plena crisis migratoria en el paso fronterizo del Tarajal y cuando Sánchez acababa de llegar a Ceuta. Desde el departamento de Arancha González Laya simplemente se indicó este viernes que la Embajada no recibió ninguna invitación para la reunión de Benmoussa y que, por tanto, no hubo presencia española en dicho acto.

El precedente de Marruecos

El último precedente de un desplante marroquí de estas características data de agosto de 2014. Rabat cortó la cooperación en materia de seguridad con España en agosto de 2014 después de que la Guardia Civil interceptase en aguas de Ceuta la embarcación en la que navegaba el propio Mohamed VI rumbo a Tánger. Aquel castigo duró un mes.

Con Francia hubo una situación similar, que se prolongó durante todo 2014, cuando la Policía judicial gala intentó detener en territorio francés a Abdellatif Hammouchi, el máximo responsable de los servicios secretos marroquíes, a raíz de una denuncia por presuntas torturas que exiliados del país magrebí habían presentado en Francia.