Rajoy pasa página del debate televisivo. No resultó bien. Tampoco mal, según sus asesores de campaña. Pero se produjo en el momento en el que mejor iba la campaña para los populares. El insulto de Pedro Sánchez -"usted no es una persona decente"- actuó como tabla de salvación. Hasta entonces, el candidato del PP perdía el debate, entre la preocupación nada disimulada de su equipo, que ya hablaban incluso del 'maldito debate'.

Veteranos dirigentes mascullaban contra Arriola, principal asesor del presidente en el pulso televisivo. Rajoy se encerró la tarde del domingo y parte de la jornada del lunes en Moncloa con su gurú de cabecera, con Moragas y con Santamaría para preparar la sesión. Algunos números y unas cuantas frases. No se trabajó a fondo, como pudo comprobarse. "El formato no es el adecuado para un político como Rajoy", señalaban esas fuentes. "Está claro que se desenvuelve mejor en el Parlamento, donde es un fiera, que en un navajeo televisivo, él no es tertuliano y el otro sí".

"Está claro que se desenvuelve mejor en el Parlamento, él no es un tertuliano y el otro sí", opinan fuentes del PP

No comparte esta opinión el propio interesado, quien este martes, en el autobús de prensa, rumbo a Santander, se ratificó en lo dicho, "me salió del alma, no tengo por qué aguantar una agresión de este tipo. Esa broma no se la aguanto". El líder del PP quiso despejar las sombras de dudas que dejó el encuentro televisivo en sus filas. Señaló que la gente de bien lo va a entender, porque "ganó la educación y la sensatez y eso la gente lo valora", y arremetió de nuevo contra la sobreactuación de su rival a quien, tras elogiar los modos de Zapatero y Rubalcaba, le auguró un futuro electoral incierto, ya que dio a entender que podría perder el segundo puesto. "Los debates no suelen cambiar mucho las cosas salvo que se produzcan situaciones tan poco habituales como las de ayer", dijo el presidente. "Este no para de interrumpir", le dijo Moragas, su asesor en el cara a cara.

Rajoy está tranquilo, aunque en su equipo rebobinaban ayer lo ocurrido. Salió a la defensiva y sin preparar una respuesta adecuada frente a la posibilidad de un ataque feroz. No se esperaban a ese Sánchez marrullero y canalla. Grave error, señalan estas fuentes. Es el auténtico Sánchez, y no esa imagen de chico bueno que hasta ahora ofrecía. El candidato del PP pretendía elaborar argumentos y frases y tropezaba con las zancadillas dialécticas del adversario. Afortunadamente para Rajoy, llegó la acusación de 'indecente'. Y ahí cambió todo. Sánchez se convertiría en el protagonista de la noche por su actitud bronca para unos y "ruin" para muchos. El debate dio un vuelco y los simpatizantes del PP empezaron a identificarse con las respuestas de Rajoy: "Hasta aquí hemos llegado. Mezquino y miserable". Defendió su honorabilidad frente a un candidato sin ética ni principios, insisten en el PP, una actitud que es bien valorada entre su gente.

El funeral como tregua

En el cuartel general del PP, el día después ha sido jornada de reflexión, de analizar lo ocurrido, de digerir los incidentes y de fijar la vista en los tres días de campaña que quedan hasta las urnas. El funeral por los dos policías asesinados en Kabul ejerció como un paréntesis de tregua. Asistieron, junto a los Reyes, prácticamente todos los candidatos en liza, incluido Pablo Iglesias. Un alto en la contienda, entre la serenidad y el dolor. Rajoy y Sánchez se dieron la mano. Y, luego, vuelta a la carretera.

El líder del PP, que había visitado Logroño y Bilbao por la mañana, se embarcó en la tarde rumbo a Santander. Se subió en el autobús de la prensa. Nunca lo había hecho hasta ahora, ni en sus tiempos de líder de la oposición. Se mostró tranquilo, confiado y no evitó cargar de nuevo sobre la actitud del líder socialista. Tanta importancia le concede a la actitud bravucona de Sánchez que incluso insinuó que puede hacerle perder su condición de líder de la oposición. 

Severo revés para el bipartidismo

Ni PP ni PSOE sacaron partido de su pulso televisivo, pese a lo que cree Rajoy. El PP confiaba en movilizar al menos 500.000 votos. No parece que eso vaya a ocurrir. Piensan que no movieron ni un voto. En el PP confían en que la firmeza de Rajoy frente al ataque personal de Sánchez haya animado a algún abstencionista. Poca cosa. Sin embargo, algunos expertos de Génova deslizaban la sospecha de que el debate ha sido un severo tropezón en el momento en que mejor iba la campaña. Sánchez se hundía, Podemos crecía ligeramente y Ciudadanos estaba estancado. Un contratiempo que quizás pase factura. Otras versiones elucubran con la posibilidad de que el PSOE le ha podido arañar alguna décima a Podemos. La radicalidad de Sánchez es una estrategia arriesgada para los socialistas, ya que cede el flanco del centro a Ciudadanos, el partido al que más le pesa la campaña.

Algunas versiones creen que la agresividad de Sánchez le han podido arañar alguna décima a Podemos arriesgando el flanco del centro

Génova ha enviado instrucciones a sus candidatos para que incidan en la agresividad tabernaria del líder del PSOE. "Macarra faltón", abrió el fuego Soraya Sáenz de Santamaría desde Barcelona, donde se fotografió junto a altísimas modelos de Pronovias. Del 'salvad al soldado Sánchez' que se inventó Rivera, el PP ha pasado a una especie de 'disparen sobre el camorrista'. Ministros y dirigentes del partido han participado en este ejercicio. "Boxeador sonado", dijo Feijóo. "No tiene modales", Alonso. "Soberbio y mentiroso", Cospedal.

Un leve volantazo ha tenido que improvisar el PP tras la sesión televisiva. Cambio de objetivo: de Ciudadanos al PSOE. No por temor a una sorpresa de última hora de los socialistas, que no levantan cabeza, sino para sepultar al candidato Sánchez en la infamia y salvar a Rajoy.