Los retos de la Justicia

El nuevo mandato de Catalá: deberá elegir al fiscal General del Estado y renovar el CGPJ

Ésta vez Rafael Catalá tendrá cuatro años por delante para acometer muchas de las reformas que necesita la Administración de Justicia en nuestro país. Su talante dialogante hacen de él un hombre en alza en un Gobierno que no goza de mayoría absoluta y que necesitará de forma inevitable llegar a acuerdos.

Rafael Catalá, ministro de Justicia.
Rafael Catalá, ministro de Justicia.

Ésta vez sí Rafael Catalá cuenta con cuatro años al frente del Ministerio de Justicia donde podrá preocuparse de sacar nuevo proyectos adelante más que de apagar los 'fuegos' que dejó su antecesor en el cargo, el ex ministro Alberto Ruiz Gallardón; tarea a la que ha dedicado gran parte de su tiempo desde que desembarcó en el ministerio en septiembre de 2014.

Las distintas fuentes del mundo judicial consultadas por Vozpópuli han calificado en líneas generales como un "acierto" que Mariano Rajoy haya vuelto a apostar por Catalá para la cartera de Justicia. Sin embargo, si en dos últimos dos años el ministro emprendió reformas tímidas de la Administración de Justicia –ya que fue nombrado por un año pero el bloqueo político provocó que ejerciera el cargo más de 300 días en funciones- , como la reforma parcial de la Ley de Enjuciamiento Criminal o la implantación del papel cero en los juzgados, al tecnócrata le va a tocar ahora lidiar con decisiones delicadas en la travesía al frente del citado ministerio.

En primer lugar, deberá decidir si la fiscal General del Estado en funciones, Consuelo Madrigal, continúa al frente del Ministerio Público o si, por el contrario, se debe cambiar al máximo responsable de la Fiscalía en nuestro país. Fuentes conocedoras de la relación que mantienen ambos explican que ésta es cordial y que hay buena sintonía.

Además, añaden que Madrigal quiere continuar ejerciendo como fiscal General aunque la última palabra le corresponde al Gobierno que es quien nombra y quien cesa a los fiscales generales del Estado. Y lo cierto es que candidatos para sucederla no le faltan. Dos de los nombres que suenan con más fuerza para ese puesto proceden de la Audiencia Nacional: el de su presidente José Ramón Navarro y el del presidente de la Sala Penal y actual vocal del Consejo General del Poder Judicial, Fernando Grande Marlaska.

Un talante dialogante

Una vez que se conozca quién será el nuevo fiscal general del Estado se deberán desatascar una treintena de nombramientos de cargos discrecionales en Fiscalía que han quedado en un limbo por el bloqueo político sufrido en el último año en nuestro país. Algunos de esos cargos muy relevantes dentro de la Carrera Fiscal como el de fiscal jefe Anticorrupción, fiscal jefe de la Audiencia Nacional o fiscal jefe Antidroga.

Pero,  junto con los cambios de la cúpula fiscal, a Catalá le tocará afrontar la renovación del órgano de gobierno de los jueces.  El actual Consejo, que preside el magistrado Carlos Lesmes, será renovado en diciembre del año 2018 cuando se cumple los cinco años de su mandato. En los últimos años, PP y PSOE han pactado el nombre del presidente del Poder Judicial.

Por su parte, Ciudadanos ya ha mostrado su intención en más de una ocasión de que se modifique la Ley Orgánica del Poder Judicial para que doce de los vocales integrantes del Consejo General del Poder Judicial sean elegidos directamente por los jueces y magistrados. Ahí, el ministro podrá sumar más puntos ya que su talante dialogante y de hombre consenso hacen de él un valor en alza en un Gobierno que no goza de mayoría absoluta y que necesitará llegar de forma inevitable a acuerdos.


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