Agentes de la Policía Nacional y la Policía Municipal han ordenado desalojar la sede del Ministerio del Interior, ubicada en el Paseo de la Castellana de Madrid, ante la presencia de un paquete sospechoso. La Guardia Civil ha acometido la intervención en el interior del edificio durante poco más de un cuarto de hora y ha concluido que se trataba de una falsa alarma, según han informado a Vozpópuli fuentes de la Policía Nacional.

Los ordenanzas han dado la señal de aviso al detectar el objeto en el escáner, y esto ha activado el protocolo de seguridad previsto ante casos de estas características, según ha informado OkDiario.

Cabe subrayar que en la pasada campaña electoral de Madrid varios dirigentes políticos recibieron cartas amenazantes, unos hechos que focalizaron durante semanas buena parte de la atención mediática. Entre ellos se encuentra Pablo Iglesias, candidato entonces de Unidas Podemos a los comicios, que anunció a través de redes sociales la recepción de una carta con amenazas: “Tu tiempo se agota”. Ese mismo día el Ministerio del Interior informó de que el titular de este departamento, Fernando Grande-Marlaska, y la directora de la Guardia Civil, María Gámez, habían recibido sobres similares.

En aquel momento, Marlaska aseveró ante los medios que las cartas le recordaron “bastante a aquellos tiempos” [en referencia a las amenazas de ETA] y que la investigación sobre la autoría sería “compleja” por la “gravedad de los hechos”. También destacó las habilidades del personal al frente de la investigación -“tenemos unos profesionales cualificados”- y pidió el tiempo “imprescindible y necesario” para el desarrollo de las pesquisas.

Esa complejidad que aducía el ministro ha dado pie a varias semanas de trabajo por parte de los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La investigación sigue activa, pero a marchas forzadas y cada vez con menos frentes abiertos. Los agentes encargados de las pesquisas agotan las posibles vías de trabajo al encontrarse con la falta rotunda de resultados. Ni el ADN, ni el análisis de huellas dactilares arrojan resultados concluyentes. Las únicas esperanzas se sostienen en la trazabilidad de las cartas; por eso se estudia el entorno de varios buzones desde los que se sospecha que se podrían haber enviado los paquetes. “Demasiados”, señalaron fuentes policiales a Vozpópuli.