Madrid

El Gobierno de Cifuentes no recibirá a OHL hasta que se despejen los tres conflictos con la constructora

M-45, Metro Ligero y tren a Navalcarnero han paralizado las relaciones con la Consejería de Transportes que quiere un reequilibro en las concesiones

Un convoy del metro de Madrid.
Un convoy del metro de Madrid. EFE

La nueva consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid, Rosalía Gonzalo, no ha recibido aún a los responsables de OHL desde que tomó posesión, ni lo hará en las próximas semanas, hasta que la empresa no se defina sobre dos conflictos que tiene con el Gobierno regional: M-45 y Tren Ligero Oeste. También esperan decisiones sobre el tren a Navalcarnero.

OHL, que además está implicada en la ‘Operación Lezo’ de supuestas comisiones a Ignacio González, ganó hace años dos concursos. El primero fue un tramo de la M-45 (con otras compañías), una autovía por la que el Gobierno regional está pagando mucho dinero. El otro es una de las líneas del Metro Ligero, un invento de la época de Esperanza Aguirre que tiene un tráfico muy inferior al esperado.

Poco después de llegar al puesto, los consejeros tienen la costumbre de recibir visitas protocolarias en las que los presidentes o directores de las empresas saludan al nuevo responsable de las obras. En este caso, no se producirá esta reunión hasta que la empresa se defina sobre los dos concursos en los que se mantienen conflictos que están costando al Gobierno mucho dinero. Transportes quiere un reequilibrio de las cuentas de la M-45. Pagan por el peaje en la sombra, es decir abonan una cantidad por cada coche que pasa por la vía.

Las expectativas de tráfico se cumplen, pero se duda de que los costes sean los que se declararon en el momento del concurso. Se está terminando el documento que se presentará a OHL, y al resto de las empresas concesionarias, para bajar lo que se abona por vehículo.

Luego está el caso del Metro Ligero Oeste que va desde Madrid a Boadilla y Pozuelo. OHL participa en esta concesión con otras dos sociedades. La inversión la hicieron las constructoras que luego cobran por la llamada ‘tarifa técnica por demanda’ en la que se abona por billete transportado, pero siempre incluyendo un mínimo.

En los diez primeros años Transportes ha pagado casi 800 millones por el desfase. El Gobierno quiere también el reequilibrio de los contratos porque no se han cumplido ni mucho menos las previsiones de viajeros.

El tercer conflicto ya está en los tribunales. El Gobierno regional adjudicó a esta empresa la línea desde Móstoles a Navalcarnero, donde se iban a construir desarrollos urbanos.

La crisis se llevó por delante los pisos y OHL paró las obras. El Gobierno de Esperanza Aguirre y de Ignacio González no hizo nada para exigir a la empresa que terminara la concesión. OHL dejó abandonada la obra. La Comunidad exige ahora una indemnización millonaria por incumplimiento del contrato, mientras la empresa ha demandado al Gobierno al que le exige 370 millones de euros.

Podemos, detrás de OHL

Por otra parte, Podemos presentó en la Fiscalía Anticorrupción hace algunas semanas una denuncia por lo que considera “presupuestos inflados” en los materiales usados para construir la M-45. Algunas fuentes que conocen el tema consideran que el sobrecoste por este concepto superó los 300 millones de euros.

Se calcula que el Gobierno regional acabará pagando más de dos mil millones de euros, cuando la obra costó unos 550 millones de euros.

El diputado José Manuel López (Podemos) explicó el día de la denuncia que el beneficio industrial para las empresas del 6%, sumado al sistema de pago aprobado a un plazo de 30 años, ha generado que se vaya a pagar diez veces más por una carretera que no tenía que haberse construido.  

Mientras, el grupo Podemos de la Asamblea de Madrid ha presentado una Proposición No de Ley para que el Gobierno inicie una “proceso de negociación para la adquisición de las concesiones pertenecientes a OHL que van a ser vendidas a un fondo de inversión”.

Este grupo considera que la construcción de infraestructuras mediante el método de concesión llevadas a cabo por la Comunidad de Madrid supone una importante carga para las cuentas del Gobierno “y el presupuesto está permanentemente limitado debido a los elevados costes de las mismas”.

Sólo en el año 2016 el Gobierno regional destinó al pago de concesiones por carreteras 114 millones de euros, mientras que las ferroviarias (Metro Ligero) fueron de 114 millones. En total 270 millones de euros, que supone el 20% del presupuesto dedicado en Madrid a transportes.

Podemos recuerda que OHL, propietaria de algunas concesiones, ha anunciado que va a vender su participación en el Metro Ligero y M-45 a un fondo de inversión.

La venta de esta empresa se estima en un valor aproximado de 2.250 millones de euros, y a la Comunidad de Madrid le correspondería entre 90 y 100 millones de euros si quisiera rescatar estas concesiones.

Al Gobierno regional aún le falta por pagar 314 millones de euros de la M-45 y 291 millones de euros por el Metro Ligero. Si la Comunidad se hiciera con el paquete correspondiente a estas concesiones se ahorraría unos 500 millones de euros.

El Gobierno de Madrid tiene que dar autorización a la venta a un tercero, por lo que Podemos entiende que tendría que hacer valer su posición y hacerse con las concesiones.



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