Madrid

Cifuentes sale fuerte de la moción pero con varios de sus diputados bajo sospecha judicial

La táctica del PP permitió a la presidenta salir reforzada, especialmente frente a los suyos, en uno de los debates más broncos de los últimos tiempos.

Cristina Cifuentes,  Ángel Garrido y Enrique Ossorio, este jueves en la Asamblea de Madrid.
Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y Enrique Ossorio, este jueves en la Asamblea de Madrid. EFE

La moción de censura de Podemos contra Cristina Cifuentes no logró el resultado previsto, la sustitución de un Gobierno del PP por otro de Podemos, pero además permitió a la presidenta de la Comunidad respirar, incluso salir reforzada, tras unas semanas críticas.

El PP, con su táctica de lanzar a todos los consejeros a debatir con Lorena Ruiz-Huerta, logró embarullar el debate y que nadie prestara atención a lo que proponía la portavoz de Podemos. No fue necesario ni que Cifuentes saliera a rematar a la candidata. Nadie recuerda qué ofreció en su discurso Podemos sobre el paro, la violencia de género, el medio ambiente o las tarifas de transporte público.

Sin embargo, sí caló que estuvo Pablo Iglesias y todo su estado mayor. De hecho, el que más tenía preparada la presencia de los líderes de Podemos era Enrique Ossorio, portavoz del PP. Le dijo a Podemos que no se podía plantear una moción de censura sobre la base de la corrupción y traer a la Asamblea a cuatro líderes con acusaciones probadas de conductas irregulares.

Ahí comenzó la batería de insultos de uno a otro, que duró diez horas y que terminó con la salida de los diputados del PP de la sala de plenos cuando Ramón Espinar dijo a Ossorio que robaban. Antes, Ángel Garrido había llamado "perritos" a los diputados, mientras Lorena Ruiz-Huerta insistía en el robo de los populares o Jacinto Morano decía al consejero de Presidencia que era un payaso.

Los insultos fueron a más y el interés sobre las propuestas de Podemos a menos. Mientras, el PSOE y Ciudadanos permanecían casi ajenos a esa bronca en el parlamento de Vallecas. El PP pudo neutralizar la moción. Ya no sólo por los votos, sino porque logró distraer las acusaciones de corrupción que le aparecen en todas las esquinas. 

Quizás Cifuentes salga reforzada de esta moción, pero en su bancada aplaudían varios diputados, que de seguir las acusaciones de los diversos sumarios, tendrán que dimitir.

La hermana de Ignacio González aplaudía con fuerza. No está acusada de nada. Y la Guardia Civil dejó claro que no está ni investigada. Pero si se confirma que conocía las acusaciones antes de que Ignacio González fuera detenido, como se leyó en la transcripción de unas cintas de la UCO, tendrá muy difícil su continuidad en la bancada popular.

Lo que queda claro es que la táctica del PP le ha permitido a Cristina Cifuentes respirar y reducir la presión a la que está sometida desde que se conoció el informe de la Guardia Civil sobre su intervención en la adjudicación de la cafetería de la Asamblea de Madrid. 

Para desgracia de los populares, las operaciones contra algunos miembros del PP pueden continuar en las próximas semanas y torpedear de nuevo la acción de Gobierno de la presidenta de Madrid y aspirante a seguir viajando en la política nacional.



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