La restauración en Cataluña está atravesando un mal momento debido a los cierres impuestos por la situación de la pandemia. Uno de los locales míticos de la noche Barcelona, L'Ovella Negra, cumplirá a mediados de marzo un año sin abrir sus puertas. A las primeras restricciones realizadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, se le une posteriormente las llevadas a cabo por la Generalitat. Al ser un bar nocturno -pero no un bar musical, ni un restaurante- no ha podido acogerse a ninguna de las franjas horarias habilitadas por el Govern. Y ha decidido unirse a la macrorreclamación contra el Gobierno y el Ejecutivo catalán avanzada en su momento por Vozpópuli.

Enric Ballabriga, empresario y propietario de los dos locales de L'Ovella Negra en Barcelona, ha tenido que aplicar un ERTE a sus 300 empleados a la espera de poder abrir de nuevo: "Estamos capeando el temporal. Ninguna de las ampliaciones en la restauración que se han hecho aplica a nuestro caso", explica a instancias de este medio.

En total, calculan las pérdidas en este último año en 600.000 euros en sus seis locales (que además de las dos Ovella Negra, son el Bar del Teatreneu, Retruc, Black Sheep, Ca la Montse, Akelarre, Drapaire y Cercle). Y tampoco pueden hacer frente al alquiler de 12.000 euros mensuales de sus dos bares más emblemáticos.

"En todo este tiempo solo hemos recibido una ayuda para el alquiler de 1.500 euros. Un alquiler de 1.500 es un Frankfurt en la periferia", añade. Y es que esta ayuda no da para los míticos bares del Poblenou y el Raval de Barcelona, este último abierto desde 1965.

Esta prestación la recibió el pasado mes de noviembre. Por parte de la Generalitat, tampoco ha recibido ningún otro tipo de ayudas. El vicepresidente en funciones, Pere Aragonès, garantizó 2.000 euros antes de las Navidades a cada uno de los 116.000 autónomos que han cumplido con los requisitos para recibir las ayudas a causa de la afectación por la pandemia de la covid.

Bar nocturno

Sin embargo, el grupo de Ballabriga tampoco pudo acceder a estar ayudas: "Tampoco he recibido ni un euro como autónomo". Al tratarse de una S.L., no ha podido entrar en esa categoría ni en las ayudas que han recibido los bares musicales. "Tampoco podemos hacer cenas informales con bocadillos, etc. por el horario", apostilla.

Aunque su negocio no está en riesgo de cierre definitivo, y espera recuperar a la totalidad de sus trabajadores cuando vuelvan a abrir, se ha adherido a la demanda por vía administrativa iniciado por la entidad PEACovid-19 para que el Estado se haga cargo de las pérdidas.

Desde la plataforma consideran que ha habido una "inacción prolongada" tanto de la Administración central como de las regionales y ponen de ejemplo las ayudas que el sector han recibido en países como en Francia o Alemania, donde han sufragado hasta el 80% de sus pérdidas.

Macrodemanda

La cantidad total que reclaman asciende ya a más de doscientos millones de euros. Y asumen que esa cifra crecerá a medida que más compañías se unan a esta demanda administrativa que es solo el paso previo y necesario antes de iniciar un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Supremo.

El equipo jurídico que lleva la reclamación está dirigido por el abogado Juli Prat Gubau. El letrado confirmó a este medio que ya tienen la demanda preparada ante el Supremo por el más que probable “silencio administrativo” del Estado.

La plataforma señala al Ejecutivo como “el primer y último responsable del cierre” que les ha dejado “meses sin ventas” al tiempo que les ha obligado a “mantener gastos fijos con la persiana echada” -como son el alquiler, los equipos o los empleados-.

En este sentido, esperan que la batalla administrativa emprendida sirva para “resarcir las actividades económicas perjudicadas” y que la administración pública se haga cargo de “los gastos fijos soportados” y “los beneficios no generados”.

En todo este proceso han hablado con más de dos millones de negocios de todo el territorio, y ahora cuentan con una nueva adhesión de la mano de los propietarios de La Ovella Negra.