Los últimos compases de Laurentino Ceña como Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil distan mucho del retiro tranquilo que había planificado para poner punto y final a más de cuatro décadas como miembro del cuerpo. La crisis sanitaria, sus implicaciones políticas y el terremoto que ha sacudido al Instituto Armado tras el cese del coronel Pérez de los Cobos fundamentan su decisión de dimitir de su cargo, como ha adelantado Vozpópuli. Así, el teniente general que ha encabezado a la Guardia Civil desde agosto de 2018, escribe sus últimas líneas como máximo representante operativo.

Fernando Grande-Marlaska modificó la cúpula del Instituto Armado que heredó de su predecesor Juan Ignacio Zoido para recuperar la figura de Director Adjunto Operativo (DAO), extinta durante el mandato del ministro popular. Ese puesto estaba reservado para Laurentino Ceña, un hombre curtido en Cataluña y que demostró tener "mano izquierda" para hacer frente al problema que se vivía en la región. Según fuentes del propio departamento de Interior, se trató de dar un giro a la gestión de la crisis separatista, más basada en el diálogo y el acercamiento.

Marlaska quería tener al frente de la Guardia Civil a alguien que conociese los pormenores de las instituciones políticas y policiales en Cataluña. Es ahí donde encontró a Laurentino Ceña (nacido en la localidad asturiana de Colunga en marzo de 1955). Se formó en la academia de Zaragoza y pronto dio sus primeros pasos en Sabadell, donde llegó a ser instructor. Más tarde dirigió la comandancia de la Guardia Civil en Tarragona. Llegó al empleo de teniente general en 2016.

Del 'procés' al coronavirus

Fuentes de seguridad destacan el papel que desempeñó Laurentino Ceña, ya como DAO, en la gestión de los últimos disturbios en Cataluña tras conocerse la sentencia del procés. La Guardia Civil permaneció en puestos de retaguardia, vigilando algunas infraestructuras críticas, habida cuenta de la animadversión que el cuerpo podría generar en un clima tan crispado y marcado por el separatismo. Policía Nacional y Mossos d'Esquadra llevaron el peso de las intervenciones en la calle.

El rostro de Laurentino Ceña saltó en mayor amplitud a la esfera pública por la crisis del coronavirus. Formaba parte del denominado 'comité técnico' frente a la pandemia, integrado también por representantes de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Transportes y Sanidad. Él era uno de los miembros que comparecían en la rueda de prensa diaria desde Moncloa (como el JEMAD o el propio Fernando Simón) hasta que terminó contagiándose. En su lugar apareció el general Santiago, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil.

En sus últimos compases como DAO, el teniente general Laurentino Ceña ha lidiado con la crisis que provocaron las declaraciones sobre supuestas investigaciones a las "desafecciones al Gobierno", el operativo que se montó en torno a la casa de Pablo Iglesias y la reciente dimisión del coronel Diego Pérez de los Cobos -por discrepancias con Interior sobre las pesquisas del 8-M en Madrid-. La dimisión del DAO amplía la brecha entre los mandos de la Guardia Civil y los representantes políticos.