Valencia

Condenados por abuso sexual tres jóvenes que tuvieron sexo con su víctima tras drogarla

Ni el tribunal ni la Fiscalía contemplaron la violación al no apreciar intimidación o violencia. El falló obliga a los acusados a educarse sexualmente cuando salgan de prisión.

Manifestación feminista.
Manifestación feminista. Kai Foersterling/Efe

Un abuso sexual en grupo ocurrido en Valencia acabó hace unos meses con una condena muy similar a la impuesta a los jóvenes sevillanos de la Manada. En este caso, además, habían usado sustancias estupefacientes para anular la voluntad de la víctima. El tribunal entró en el debate del consentimiento en las relaciones sexuales estableciendo que no vale con la mera insinuación y obligó a los acusados a educarse sexualmente cuando salgan de la cárcel.

La Audiencia Provincial de Valencia condenó por abuso sexual a tres jóvenes con antecedentes penales que tuvieron sexo con su víctima tras drogarla en una discoteca. Esta vez, ni siquiera hubo debate acerca de la calificación jurídica de los hechos como sí ha ocurrido con el caso de la Manada. Al no apreciar ni intimidación ni violencia, la Fiscalía no pidió siquiera una condena por agresión sexual para los acusados.

En su resolución, dictada en febrero, el tribunal condenó al grupo a sendas penas de ocho años -uno menos que a la Manada- por un delito continuado de abusos sexuales. Además, les impuso cinco años de libertad vigilada consistente en “la obligación de participar en programas de educación sexual”. Por daños morales, les condenó también a pagar entre los tres 10.000 euros a la joven de la que abusaron a la que no se podrán acercar a menos de 200 metros.  

Droga en la bebida

Según el relato de hechos probados de la sentencia a la que ha tenido acceso Vozpópuli, todo ocurrió la noche de entre el 2 y el 3 de junio de 2012. Uno de los tres acusados se encontró con la joven en la discoteca Oasis de la localidad valenciana de Ribarroja del Turia. Ambos se conocían de antes. “En un momento determinado la fue introducido en la bebida que consumía (ella) una sustancia no concretada que le hizo perder el sentido de la realidad”.

Esto, según la resolución, “fue aprovechado” por el joven y sus amigos para invitarla y llevársela a casa de uno de ellos, donde llegaron minutos después de los 8 de la mañana. En el domicilio estaban la chica, los tres jóvenes y un cuarto amigo que no intervino de ninguna forma en los hechos. Primero se tomaron unas cervezas, después, “advirtiendo el estado de aturdimiento y desorientación” de la joven, el chico que la conocía de antes la trasladó a una habitación.

Allí la desnudó y la colocó de tal forma que la pudo penetrar vaginalmente varias veces. Sus dos amigos también introdujeron sus penes en la boca de la joven y llegaron a eyacular. El acusado que la conocía de antes aún tuvo sexo con ella una vez más “aprovechando que la misma deambulaba por la casa buscando sus pertenencias y su teléfono móvil. Por la tarde, horas después, dos de los condenados llevaron en coche a su víctima hasta la localidad en la que vivía.  

Tiene que decir "sí"

El tribunal dice que “no puede aceptarse el consentimiento en la relación más que cuando existe una expresa aceptación de la relación por parte de ambos. No se trata tanto de aceptar el eslogan ‘no es no’, sino de asumir la consecuencia de que si ha de ser inequívocamente sí”.

Concluye la sentencia que el consentimiento “equivale a la prestación real y efectiva del mismo” y no basta con la insinuación: “ni siquiera por actos externos con apariencia de tales, cuyo significado ‘insinuante’ no atribuye licencia para alcanzar conductas como las descritas y menos aún ante la evidencia de las limitaciones derivadas de su desorientación”.



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