La Justicia le ha concedido una victoria al excomisario José Villarejo frente a su gran enemigo interno en la Policía, el jefe de la Unidad de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas. El Juzgado de Instrucción número 7 de Madrid ha decidido archivar la causa en la que Martín Blas denunciaba al polémico mando y a su superior, el director adjunto operativo Eugenio Pino, de urdir contra él una campaña de injurias y calumnias con la colaboración de varios periodistas. 

La juez Susana Trujillano considera que los artículos publicados en la prensa críticos con Martín Blas están “amparados por el derecho a la libertad de expresión”. Esta decisión de archivo ha contado con el visto bueno de la Fiscalía. “Aunque los artículos publicados fueran claramente peyorativos resulta cumplimentado el requisito de veracidad”, añade la resolución. En lo referente a Eugenio Pino, la magistrada dice que “no existen indicios racionales” que apunten a que filtró información a la prensa. 

Se trata de un pequeño triunfo si se tiene en cuenta el gran número de causas judiciales que tiene pendiente Villarejo, en prisión provisional desde el año 2017 acusado de delitos que van desde el cohecho a la organización criminal. Solo en la Audiencia Nacional acumula más de una veintena de piezas separadas en investigación, algunas de ellas ya pendientes de juicio.

'Pequeño Nicolás'

La causa ahora archivada en un juzgado de Madrid se remonta a los tiempos en los que el comisario estaba en libertad e inmerso en múltiples guerras personales que saltaron a los medios de comunicación. Una de ellas es la que libró contra Martín Blas, a quien un juez ordenó investigar las actividades de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el pequeño Nicolás, detenido en 2014 por falsedad documental y estafa, entre otros motivos.

Villarejo estaba enemistado con Martín Blas, le acusaba de haber falseado un informe policial para implicarle en ese caso. Le ubicó en las inmediaciones del lugar donde el pequeño Nicolás se entrevistó con dos periodistas. El policía que firmó aquel informe se llama Rubén Eladio Pérez. También se sumó a la querella presentada por su ex superior contra Villarejo y el resto. En su declaración judicial admitió haber firmado el documento, pero matizó que fue Martín Blas quien identificó a polémico comisario. 

Ante la juez, Villarejo calificó a su enemigo como “un traidor a la Policía” y le acusó de fabricar aquel informe. También declaró que, cuando dejó la Unidad de Asuntos Internos, se llevó cajas con información que luego apareció en la prensa. Tachó a Martín Blas de ser “un pobre hombre” que se había dejado manejar por el Centro Nacional de Investigación (CNI). Villarejo tiene al entonces responsable de los servicios secretos, Félix Sanz Roldán, como otro de sus principales enemigos.  

"Lavar pruebas"

Otra de las informaciones por las que presentó su querella tenía que ver con la grabación de una reunión en la Unidad de Asuntos Internos con miembros del CNI en la que se abordó la investigación del pequeño Nicolás. Esa grabación acabó en la prensa y, según las noticias publicadas, Martín Blas hablaba de “lavar pruebas”. El afectado lo niega, pero la juez dice que “dichos artículos habrían cumplido el requisito de veracidad pues, como explicaron reiteradamente en sus declaraciones los periodistas, tuvieron acceso a un informe pericial de parte en el que se escuchaba a Martín Blas decir ‘lavar pruebas’".  

Por grabar y difundir esa reunión entre Martín Blas y dos agentes del CNI en 2014, otro juzgado de Madrid procesó a finales del año pasado a Villarejo, su mujer y un periodista. El caso se encuentra ya pendiente de juicio. Están acusados de descubrimiento y revelación de secretos, estafa procesal en grado de tentativa, pertenencia o integración en grupo criminal y de injurias y calumnias.

Sobre la acusación de llevarse información de la Unidad de Asuntos Internos, la juez sostiene que “el propio Martín Blas confirmó que se llevaron documentación pero que fue a la comisión judicial” con autorización del juez que investigaba al pequeño Nicolás. Fuentes cercanas a Martín Blas afirman que recurrirá este archivo. Ya en octubre de 2019 amplió los delitos de su acusación y pidió condenar a los mandos policiales y a los periodistas también por coacciones, obstrucción a la Justicia y organización criminal.

Ambos de testigos

Las diferencias entre Villarejo y su enemigo en la Policía se ha manifestado también esta semana en la Audiencia Provincial de Madrid. Se celebra el primer juicio contra la llamada policía política que anidó en el Cuerpo entre los años 2012 y 2016, coincidiendo con el Gobierno de Mariano Rajoy y con Eugenio Pino como director adjunto operativo. Villarejo era uno de los integrantes de esa camarilla policial y Marcelino Martín Blas era el jefe de Asuntos Internos, dependiente orgánicamente de Pino.

Lo que se dirime estos días en el juicio es la introducción en la investigación sobre la familia del expresidente catalán Jordi Pujol de un pendrive de origen ilícito que pudo anular todo el caso en la Audiencia Nacional. En el banquillo de los acusados se encuentran Pino y un subordinado. Tanto Villarejo como Martín Blas declararon este miércoles como testigos. El primero ha acusado a su enemigo de ser la persona que obtuvo el citado pendrive. El exresponsable de Asuntos Internos lo ha negado.