Juicio Alsasua

Juicio por la agresión de Alsasua: la paliza a dos guardias civiles, delito de terrorismo

Así lo tipifica la Fiscalía, que pide penas para los ocho procesados que superan los 370 años de cárcel. Tres de los acusados llevan año y medio en prisión preventiva. Sus familias hablan de "pelea de bar"

Manifestación en Pamplona por la libertad de los presos de Alsasua
Manifestación en Pamplona por la libertad de los presos de Alsasua EFE

Este lunes arranca en la Audiencia Nacional el juicio contra los ochoprocesados por la agresión a dos agentes de la Guardia Civil, y sus parejas, en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en un bar de la localidad navarra de Alsasua.

Ha pasado un año y medio desde que se produjo la agresión y tres de los procesados permanecen en prisión desde un mes después de los hechos, algo más de 500 días en total; una circunstancia que ha sido aprovechada por algunos movimientos políticos, especialmente por el entorno de la izquierda abertzale, para criticar el procedimiento judicial.

El debate se centra en torno a las motivaciones de la agresión. La Fiscalía considera que la paliza que recibieron los agentes se enmarca dentro de varios delitos de terrorismo y pide para el conjunto de los procesados penas  que superan los 370 años de cárcel. Los agresores, sus familiares y algunos movimientos hablan de simple "pelea de bar". Está previsto que el juicio se prolongue durante dos semanas, hasta el próximo 27 de abril.

El escrito de conclusiones de la Fiscalía no deja demasiado espacio a la duda. El ministerio público encuadró la agresión en el bar Koxka de Alsasua como terrorismo en concurso con atentado, lesiones y un delito de odio. En su acusación, considera que los hechos sucedieron en el marco de la campaña ‘Alde Hemendik’ (Fuera de aquí), orquestada por el entorno proetarra contra los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, una estrategia que vincula con ETA y que, subraya, busca “crear miedo y rechazo entre los ciudadanos” a los agentes.

Escrito de Conclusiones de La Fiscalia by Vozpopuli on Scribd

"Una turba de aldeanos portavoces de un proyecto totalitario"

A la acusación del ministerio fiscal se suman las particulares, tanto de los agentes y sus parejas como de la Asociación de Guardia Civil AUGC; y la acción popular ejercida por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo COVITE. En conversación con Vozpópuli, Rubén Múgica, abogado del colectivo, tiene muy claro que lo que este lunes se empieza a juzgar en la Audiencia Nacional es un caso de terrorismo. "Dejemos de banalizar lo que ocurrió", dice Múgica. Los agentes y sus parejas fueron agredidos "dentro de una campaña de expulsión de la Guardia Civil".

"Lo de Alsasua es la síntesis de lo que ha pasado en el País Vasco y Navarra en los últimos 40 años", asegura el letrado, que denuncia la existencia de "grupos de matones que atacan a las fuerzas de seguridad como si tuvieran derecho a todo". Se trata, en su opinión, de "una turba de aldeanos portavoces de un proyecto totalitario acostumbrados a no tener que dar explicaciones de sus actos". Y todo, lamenta, "con el apoyo de grupos políticos benevolentes con ellos". 

En cuanto a los apoyos políticos a los agresores, en la tarde de este sábado se han manifestado en Pamplona miles de personas en apoyo a los detenidos por el ataque a los agentes. Lo han hecho convocados por los familiares de los procesados con el apoyo y la participación del Gobierno de Navarra.

La presidenta foral, Uxue Barkos, ya había mostrado en anteriores ocasiones su "perplejidad y preocupación" por la prisión preventiva de algunos de los detenidos. La oposición en el parlamento navarro, formada por UPN, PP y PSN, considera que esta manifestación es un acto de acoso a la independencia judicial.

Ya el pasado lunes, el ejecutivo navarro formado por el cuatripartito entre Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E, aprobaron una resolución que anima a la ciudadanía a participar en la manifestación para reclamar "justicia" por unos hechos que, aseguran "no son terrorismo" como dice la fiscalía.

En el mismo sentido se han pronunciado organizaciones como Amnistía Internacional, que este viernes  pidió que se retirase el delito de terrorismo de las acusaciones que pesan sobre los ocho jóvenes de Alsasua, al tiempo que anunció que asistirá como observador al juicio que comienza el lunes en la Audiencia Nacional.

Confianza en la justicia

El Colectivo de Víctimas COVITE considera que hay pruebas más que suficientes para enmarcar los hechos en un delito de terrorismo. Rubén Múgica recuerda la modificación del Código Penal llevada a cabo en el año 2015, que incluye como terrorismo determinadas actuaciones que tienen como fin generar una grave alteración para la paz pública, se adapta a lo sucedido en Alsasua.

Los familiares de las víctimas, por su parte, confían en que se haga justicia. Vozpópuli se ha puesto en contacto con Inma Fuentes, madre de Óscar, el teniente agredido en la localidad navarra. Muestra su inquietud por las manifestaciones políticas a favor de los agresores pero asegura vivir el proceso con tranquilidad. "Las pruebas son más que suficientes y está muy claro lo que ocurrió", asegura.

Su hijo, que tenía 23 años en el momento de la agresión, estuvo casi siete meses de baja -sufrió una fractura de tobillo que requirió una intervención quirúrgica- y ahora ha tenido que cambiar de destino. "Se acordó que lo mejor para él y para todos era salir de Alsasua", nos cuenta su madre.

No ha ocurrido lo mismo con el resto de las víctimas. La familia de María José, pareja de Óscar en el momento de la agresión, sigue residiendo en Alsasua. "Son los que peor lo están pasando". La joven se fue del pueblo pero sus padres siguen siendo objeto de miradas y comentarios en una zona no apta para cualquiera que tenga relación con las fuerzas del orden.

Intentaron derribar muros, la Guardia Civil tomando copas en un bar con el resto de los vecinos. Está claro que no lo consiguieron.

Álvaro, el sargento agredido, continúa con su servicio en la localidad navarra. Pero él y su novia Pilar ya no hacen la vida que intentaron hacer antes de la pelea. "Intentaron abrirse al pueblo, derribar muros", nos cuenta Inma. Haciendo algo tan sencillo como bajar a un bar a tomar unas copas. "Está claro que no lo consiguieron", lamenta.

ETA ya no está, o al menos no como antes, pero la Guardia Civil siempre fue objetivo prioritario de los terroristas y hay huellas que son muy difíciles de borrar. La Audiencia Nacional tiene en su mano determinar si lo que pasó esa noche en Alsasua fue una prolongación en el tiempo de los actos de la banda terrorista.



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