"Los amigos de lealtad le ayudan pero no comentan". El empresario catalán Josep Cusí (Barcelona, 1934) empieza así la conversación con Vozpópuli tras conocerse que el rey Juan Carlos recurrió a personas de confianza para que le prestaran dinero con el que afrontar la segunda regularización de 4.395.901,96 euros con la Agencia Tributaria.

Cusí es el amigo más cercano y leal que ha tenido el rey Juan Carlos desde hace 50 años. A la pregunta de si él es uno de los avalistas del Emérito, no quiere confirmarlo. Tampoco lo desmiente. Y subraya a renglón seguido que "los amigos están para ayudarle en este tipo de situaciones".

Don Juan Carlos recurrió a un crédito bancario para la primera regularización de noviembre ante la Hacienda madrileña, de 678.393,72 euros en impuesto de donaciones por las dádivas del mexicano Allen Sanginés-Krause. Para esta segunda regularización, los empresarios a los que ha acudido el padre de Felipe VI consignaron sus respectivos préstamos ante notario.

Todos los participantes en esta operativa de ayuda financiera al anterior jefe del Estado saben que los préstamos serán analizados con lupa por la Fiscalía del Tribunal Supremo, que analiza los posibles delitos fiscales que don Juan Carlos haya podido cometer después de su abdicación en junio de 2014.

El rey emérito no tiene ingresos

Se da la circunstancia de que el anterior jefe del Estado no tiene en la actualidad ningún ingreso. Felipe VI le retiró hace un año la asignación pública como miembro de la Familia Real a raíz del escándalo de los fondos opacos descubiertos en Suiza. Y tampoco tiene derecho a una pensión por jubilación ya que el monarca nunca ha cotizado a la Seguridad Social.

Esto se debe a que los miembros de la Familia Real son un caso especial: no son considerados como trabajadores por cuenta propia o ajena, ni tampoco como autónomos, sino que perciben su asignación anual en doce pagas mensuales que solo están sujetas al IRPF.

El hecho de que los miembros de la Familia Real no coticen a la Seguridad Social tiene otra particularidad: los Reyes, sus hijas y los Reyes eméritos no están cubiertos por la sanidad pública al no contar con tarjeta sanitaria. El sistema actual les cubre la atención universal gratuita como a cualquier ciudadano que entre en Urgencias, pero no los ingresos hospitalarios ni las operaciones quirúrgicas por las que algunos miembros de la Familia Real han tenido que pasar a lo largo de su vida.

El rey Juan Carlos, en una imagen de archivo.

Cusí ya ayudó al Emérito en una situación parecida en el pasado. En 2004 fue la persona que costeó -casi a partes iguales con don Juan Carlos- la luna de miel de los entonces príncipes Felipe y Letizia, según reveló hace un año el diario británico The Telegraph.

El rotativo británico desveló detalles del viaje que llevó a la pareja real a visitar California, México, Jordania, Camboya e Islas Fiji, entre otros destinos a lo largo del planeta. En Fiji, según fuentes citadas por The Telegraph, Felipe VI y doña Letizia hicieron sus reservas bajo el seudónimo de "señor y señora Smith" con el objetivo de preservar su anonimato.

La factura por cinco noches de estancia allí de la pareja real y de su staff en el lujoso hotel Wakaya Club & Spa, según documentos a los que habría accedido el periódico británico, ascendió a 33.000 euros. Y el coste total de la luna de miel ascendió a 467.500 dólares, de los cuales 269.000 correspondieron a los vuelos utilizados. Al menos esa cantidad habría corrido a cargo de la empresa Navilot, propiedad de Cusí. 

La amistad de Cusí y el rey emérito

Sumamente reservado y alérgico a los focos, Cusí conoció a Juan Carlos I a finales de la década de los sesenta en el campo de regatas de Barcelona, durante la preparación del príncipe para participar en los Juegos Olímpicos de Munich'72. En aquellas largas jornadas, Cusí se encargaba de remolcar el 'dragon' de Juan Carlos al principio y final de cada entrenamiento, y ahí es donde se forjó una amistad que perdura en el tiempo. Con el paso de los años ganaron una docena de títulos nacionales a bordo del 'Bribón'. 

La mejor biografía de este armador de porte patricio se encuentra en el libro 'El Rey y el mar' de Ignacio Gómez-Zarzuela, en el que este periodista narra la gran pasión de Juan Carlos I por las regatas y la navegación. Uno de los capítulos está dedicado a la figura de Cusí, quien accedió a darle una entrevista. "El Rey no tiene amigos, tiene servidores. Y yo soy un leal servidor suyo", puntualizó en aquella ocasión.

"Tengo muy claro el concepto de que al lado del Rey me considero un servidor. Hay que tener un respeto, y aunque él te dé pie a perderlo, se han de mantener las formas y aclararlo a todos los tripulantes del barco, porque si le tratase como un amigo, los demás harían lo mismo", relató Cusí en dicho libro sobre su relación con Juan Carlos I. 

Don Juan Carlos en el último 'Bribón' en el que ha navegado.

La relación de Cusí con la náutica viene de lejos. A principios de los cincuenta, se compró un barco de 9 metros de eslora con un amigo, José María Carbó, quien con el tiempo sería uno de los primeros tripulantes del 'Bribón'. Al acabar el bachillerato, ambos hicieron travesías por el Mediterráneo.

Gracias a su pericia submarina, este barcelonés cuatro años mayor que don Juan Carlos pudo formar parte de la tripulación del mítico 'Calypso' del francés Jacques Cousteau por aguas egipcias del Mar Rojo. Fue en 1950, cuando Cusí apenas contaba con 16 años. Durante sus inmersiones rescató varios pecios del fondo del mar que en la actualidad se exponen en el Museo Marítimo de Barcelona.

También fue un nadador de élite -campeón de crol de Cataluña en 1951 y cuarto en competiciones europeas cuando la natación era una rareza en el franquismo-. Sin embargo, la disciplina en la que logró sus mejores éxitos fue el tiro olímpico: Cusí ganó 12 campeonatos de España y 30 grandes premios internacionales. Compitió en los JJOO de México'68 en los que consiguió un diploma olímpico y formó parte del equipo reserva español en Roma'60, Tokio'64 y Munich'72.

"La verdad es que dudo que nadie haya tenido una convivencia tan familiar con el Rey como la que hemos tenido mi esposa Inés (Muiños) y yo", rememora Cusí en el citado libro. En ocasiones ha pasado una semana entera con él. "Viajar une mucho, y hemos viajado mucho durante tantos años", recordaba.

Cuando desde Cataluña empezaron la quema de retratos de la Familia Real o los primeros síntomas del surgimiento de un independentismo en el que se criticaba sin tapujos a la Casa Real, Cusí fue de los primeros en salir en defensa del entonces Rey en ejercicio.