El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante Teodoro Calderón, ha devuelto la semana pasada al director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden) la polémica vivienda oficial en este edificio que ocupó su antecesor en el cargo, Miguel Ángel Villarroya, según informaron fuentes del Ceseden a Vozpópuli.

Esta decisión de Calderón es una de las primeras que ha tomado tras asumir el cargo en enero y supone revertir una situación que había incomodado a algunos altos mandos ante el riesgo de cronificarse. El nuevo Jemad ya ha tomado posesión de los aposentos existentes en el propio Estado Mayor de la Defensa (EMAD).

El pabellón de cargo que estaba en el ojo del huracán es un chalet dentro del Ceseden, con piscina al aire libre, que se encuentra en un extremo del elegante edificio de estilo ecléctico situado en el número 61 del Paseo de la Castellana, del que destaca su fachada clásica y sencilla de ladrillo.

Esta vivienda, que siempre ha ocupado el director del Ceseden, se encuentra a un centenar de metros de la sede del EMAD, casi enfrente la una de la otra. Este hecho hizo que el Jemad Fernando Alejandre se fijase en ella en 2017 y decidiese ocupar este pabellón por razones de representación. En aquel momento alegó que era el lugar idóneo para recibir visitas de homólogos aliados.

Panorámica de la vivienda oficial con piscina en el Ceseden. Google Maps

Aquella decisión de Alejandre provocó que el entonces director del Ceseden, el teniente general del Aire Rafael Sánchez Ortega, tuviese que hacer una mudanza al cabo de unos meses, aunque el primero tuvo la deferencia de cederle al segundo su vivienda espaciosa en lo alto del edificio del EMAD, la misma que ahora ocupará el Jemad Calderón, por lo que el traslado no fue traumático.

Pese a ello, en el Ejército del Aire hubo voces críticas con aquella decisión de Alejandre que llegaron a oídos de la entonces ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, quien preocupada por este hecho buscó consejo en su entonces director del Gabinete técnico, el citado general Villarroya.

El exJemad Miguel Ángel Villarroya en una de sus comparecencias durante la pandemia.

El asunto de la permuta de las viviendas se discutió a mediados de 2017 en una reunión del Consejo Superior del Ejército de Aire a la que asistieron los tenientes generales en activo. Allí se pactó entre todos que el próximo Jemad, que le tocaba al Aire por la ley no escrita de la rotación entre los Ejércitos, revirtiese la decisión de Alejandre.

Es decir, que uno de ellos volviese a ocupar la vivienda del EMAD y que el director del Ceseden disfrutase del pabellón oficial que está a 15 metros de su propio despacho y del que sólo le separa una puerta. Precisamente, fue Villarroya quien promovió aquel pacto con sus conmilitones para tranquilidad de Cospedal.

Villarroya cambia de criterio

Cuando Margarita Robles eligió de Jemad a Villarroya en enero del año pasado, este último actuó inicialmente según lo convenido. Nada más ocupar el cargo, comunicó al director del Ceseden, el teniente general de Infantería de Marina Francisco de Paula Bisbal, que podría ocupar los aposentos de Alejandre, así que le permitió a este último visitar la vivienda junto a su mujer.

Sin embargo, a los pocos días se desdijo de su palabra e informó al subordinado que se quedaba con el pabellón del Ceseden. La principal diferencia con respecto a la decisión que había tomado primero Alejandre es que Villarroya no hizo una permuta de viviendas con Bisbal.

Margarita Robles junto a los generales Villarroya (izq.) y Alejandre (dch.) en la toma de posesión del primero.

La consecuencia de ello fue que el director del Ceseden se tuvo que instalar en un piso cercano que correspondía a un general de una o dos estrellas, inferior por tanto a su categoría. De esta forma, Bisbal se convirtió en el único teniente general de las Fuerzas Armadas que no tenía asignado un pabellón de cargo por su condición de general de tres estrellas. 

La ocupación de la vivienda del Ceseden por parte de Villarroya, así como la negativa a intercambiar el pabellón del EMAD con el general agraviado, provocaron gran enfado entre los tenientes generales del Ejército del Aire, según supo este periódico, ya que oficializó una situación que muchos de ellos pensaban que sería difícil de revertir en el futuro. Aunque finalmente no ha sido así.

¿Fin al plan de cinco viviendas?

La decisión de Calderón tendrá seguramente otra consecuencia. El Ministerio de Defensa proyectó que el Instituto para la Vivienda de las Fuerzas Armadas (Invifas) convirtiese las dos viviendas oficiales existentes en el edificio del EMAD -la que ocupa ahora el Jemad y la del jefe del Estado Mayor Conjunto (Jemacon)- en cinco de menor tamaño, que se asignarían al director del Ceseden, al comandante del Mando de Operaciones (Cmops), al citado Jemacon, al suboficial mayor y al director del gabinete del Jemad.

Desde el EMAD se subrayó en octubre a este periódico que estaba previsto que las obras planeadas por Invifas comenzasen en 2021, lo que sugería que Villaroya no le había dado la oportunidad de la mudanza al director del Ceseden para evitarle un nuevo trasiego de muebles en el lapso de unos meses.

Las fuentes militares consultadas por este periódico ya pusieron en duda ese calendario y con la entrada de Calderón queda ahora aparentemente enterrado este proyecto. Vozpópuli preguntó este lunes al EMAD por dicha cuestión, pero no obtuvo respuesta.