2020 fue un año cargado de complicaciones para los diferentes despliegues que realizó el Ejército español en Irak, tanto en la base de Besmayah como en las de Al Taji y Bagdad. A las dificultades derivadas de la pandemia de coronavirus -con la suspensión temporal de una de sus actividades principales, de instrucción de las tropas locales en su lucha contra el terrorismo- habría que sumar las embestidas violentas que los militares españoles sufrieron en las posiciones desde las que operaban: un total de nueve ataques contra las instalaciones, alguno de ellos con cohetes con alta capacidad explosiva. Aunque ningún efectivo del Ejército resultó herido, sí que se registraron muertes entre miembros de otros contingentes que integran la coalición internacional contra el Daesh.

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo desvela en su Balance del terrorismo en España, 2020 las agresiones que sufrieron las Fuerzas Armadas españolas en sus misiones en el exterior. Donde se sufrió un mayor hostigamiento fue en Irak: “Las tropas españolas integradas en las misiones internacionales de apoyo al Gobierno iraquí en su lucha contra el terrorismo fueron las más expuestas”, detalla el informe de este órgano, un compendio de 116 páginas con las principales actividades terroristas que afectan a España de un modo directo o indirecto. Vozpópuli ya contó que España frenó en seco en 2020 la expulsión de imanes radicalizados -“un peligro para la seguridad nacional”- por culpa de la crisis sanitaria.

El balance anual no olvida a las tropas españolas en el exterior, y es en ese punto donde el escenario iraquí cobra una especial relevancia, con episodios de especial gravedad: “Recibieron nueve ataques en las bases desde las que operan, algunos de ellos espectaculares por la capacidad de fuego demostrada por los atacantes”. Las bases que sufrieron los ataques son de gestión iraquí o de la coalición internacional contra el Estado Islámico, desde las que se desempeñan los militares españoles. A saber, Besmayah, Bagdad y Al Taji. “Esos atentados causaron víctimas mortales y heridos entre los contingentes militares de otros países y del propio Irak, pero ninguno entre los militares de los destacamentos españoles”.

Ataques en Al Taji y Bagdad

La base que sufrió más ataques fue la de Al Taji, al norte de Bagdad; unas instalaciones que, además de españoles, albergaban tropas procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda e Irak, y donde se instruían a las tropas locales en su lucha contra el terrorismo y otras inestabilidades. La misión del Ejército de Tierra en este escenario, con una fuerza de 80 efectivos, se articulaba en torno a los traslados y movimientos que realizaban con sus seis helicópteros.

El primer ataque de 2020 contra esta base se registró el 14 de enero, cuando varios vehículos proyectaron una batería de cohetes Katyusha contra las instalaciones. Todo ello en un contexto de grave tensión geoestratégica, poco después de que Estados Unidos matase al general iraní Qasem Soleimani. En respuesta, las fuerzas chiíes en Irak se lanzaron contra las bases en las que estaban desplegados los militares estadounidenses y, por tanto, también contra los españoles, al compartir el mismo recinto. El ataque se saldó sin víctimas.

La segunda agresión contra la base Al Taji, el 11 de marzo y con el lanzamiento de una treintena de proyectiles, se saldó con la muerte de dos soldados estadounidenses y otro británico, amén de un balance de una decena de heridos. Y el 14 de marzo se registró el tercer episodio violento contra estas instalaciones, dejando un total de siete heridos.

El 13 de junio, las fuerzas chiíes lanzaron una gran ofensiva atacando una quincena de posiciones, entre las que se incluía el aeropuerto internacional de Bagdad -donde se ubicaban 30 militares españoles- y la propia base de Al Taji, con otros dos cohetes Katyusha. En ninguno de los dos episodios hubo heridos entre las tropas españolas. Por último, las milicias atacaron de nuevo el recinto de Al Taji el 16 de agosto, pero los helicópteros y militares del Ejército de Tierra ya estaban en otras instalaciones, en Al Asad.

La base de Besmayah

Y si hay un lugar emblemático para las Fuerzas Armadas españolas en Irak, ese es la base Gran Capitán, ubicada en Besmayah, donde se han concentrado el grueso de los esfuerzos militares de nuestro país. Cerca de 50.000 soldados iraquíes recibieron instrucción durante los cinco años en los que el Ejército operó en estas instalaciones, desde marzo de 2015 hasta el 24 de julio de 2020, cuando se traspasaron a las autoridades locales.

Según revela el informe del Centro Memorial, se registraron tres ataques en Besmayah mediante ataques con cohetes, fechados el 14 de marzo, el 3 de junio y el 24 de junio. Hubo heridos entre las tropas presentes, pero ninguno de ellos del Ejército español.

De Irak a Mali

El documento aporta información sobre otro episodio que implicó en cierta medida a las tropas españolas. En esta ocasión, en Mali, en el mes de marzo de 2020. "Las instalaciones de la base denominada Super Camp, junto al aeropuerto de Tombuctú, fue atacada mediante el lanzamiento de cinco proyectiles que cayeron fuera del recinto militar sin provocar daños". En el momento del ataque había cinco militares españoles en el recinto.

Militares españoles, todos ellos, que "se vieron en medio del huracán de varios ataques de los que salieron ilesos", según analiza el Centro Memorial. Un informe en el que se recuerda que la participación de España en las operaciones internacionales contra el terrorismo, prestando apoyo a los gobiernos locales mediante el despliegue de militares para ayudar a la formación y organización de las fuerzas armadas y policiales de los países, "ha sido uno de los motivos que han llevado tanto a Al Qaeda como al Daesh a amenazar a nuestro país en los últimos años".