Terrorismo

El independentismo catalán copia los recibimientos a etarras con el homenaje a una terrorista

La CUP y Arran colaboran en el agasajo a Marina Bernadó a su salida de prisión. Interior le atribuye haber ayudado a huir a uno de los asesinos de Ernest Lluch.

El acto central del homenaje a la etarra en Barcelona
El acto central del homenaje a la etarra en Barcelona Rescat

Durante años fueron y siguen siendo motivo de escarnio para las víctimas de ETA en el País Vasco y Navarra. Se les denomina ongi etorri (bienvenida en euskera) y no son otra cosa que actos de homenaje a etarras cuando salen de prisión y vuelven a su pueblo. La situación se repite ahora con casi idéntica puesta en escena en Cataluña de la mano de colectivos independentistas y antisistema catalanes, entre ellos la CUP y sus juventudes de Arran.

Esta semana se han repetido los actos de bienvenida en Cataluña a Marina Bernadó Bonada. Ha pasado años en la cárcel en Francia por su vinculación con ETA, pero es catalana. Eso ha motivado a estos colectivos a celebrar con actos en plena calle su excarcelación. Decenas de personas se dieron cita en la Plaza del Raspall de Barcelona para el recibimiento. Una pancarta con su cara y la leyenda “benvinguda”, bandera, bengalas…. la estética es idéntica a la de los ongi etorri.

La plataforma que firma la pancarta y que ha impulsado al menos esta iniciativa es Rescat. Se presenta como colectivo de apoyo a los presos políticos catalanes, aunque en sus reivindicaciones se mezclan mensajes de protesta por la detención del "compañero vasco" Josu Ternera o en apoyo de Roger Español, la persona que perdió un ojo el 1-O por el impacto de una pelota de goma después de enfrentarse a la Policía en un centro de votación.

Esta amalgama de grupos han difundido las diferentes convocatorias para participar en los actos de homenaje, entre ellos también la CUP de Sant Andreu a través de su cuenta oficial de twitter. Como en los homenajes a etarras, el acto final consistió en que Marina Bernadó retirase su foto de la pared de un bar situada en la misma plaza donde se dieron cita sus seguidores. En el País Vasco y Navarra eran ikurriñas,  banderas en favor del acercamiento de los presos y también el propio etarra retiraba su foto de la pared, generalmente una herriko traberna

Marina Bernadó retira su foto de la pared de un bar donde se le rindió homenaje los años que estuvo presa
Marina Bernadó retira su foto de la pared de un bar donde se le rindió homenaje los años que estuvo presa Rescat

Por su parte, otro colectivo llamado Solidaridad Antirrepresiva de Terrassa (SAT) también organizó un acto de homenaje para la terrorista que consistió en un brindis. En su caso, lo hicieron delante del Ayuntamiento de su ciudad. Portaban pancartas en las que también le dan la bienvenida y exigen la libertad de los presos con mensajes como "amnistía y libertad". Gestos similares se repitieron en otros territorios de Cataluña como Manresa a cargo de otros grupúsculos juveniles o incluso en Castellón de la Plana.    

Detenida en 2006, Marina Bernadó, alias Doktota, fue condenada en 2014 en Francia a 17 años de cárcel por participar en varios robos con el objeto de armar ETA. Uno de ellos fue el robo en la fábrica de armas de Vauvert en pleno proceso de negociación con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Sustrajeron decenas de pistolas y revólveres. El segundo tuvo lugar en 2005 y en esa ocasión robaron cerca de 1.300 kilos para fabricar explosivos.    

Antes había sido condenada a dos penas de nueve años cada una, pero la Justicia gala fusionó su pena y la dejó en 17 años, equivalente a la condena más alta. La Fiscalía gala dijo de ella que había mostrado una especial "determinación" en los atracos en los que participó. La semana pasada, las autoridades francesas la entregaron a España habiendo cumplido 12 años e ingresó en la cárcel madrileña de Soto del Real.

Acto ante el Ayuntamiento de Terrassa
Acto ante el Ayuntamiento de Terrassa SAT

Tiene pendiente una causa en la Audiencia Nacional después de que se fugase en el verano de 2001. El agosto de ese año la Guardia Civil desarticuló el comando Barcelona de ETA y aquella operación permitió numerosos arrestos. Entre ellos, también golpearon el 10 de septiembre un comando de legales -miembros de la banda no fichados por las fuerzas de seguridad-.

Marina Bernadó tendría que haber sido arrestada ese día. Las fuerzas de seguridad le acusan de haber facilitado la fuga del etarra Fernando García Jodrá, condenado en 2002 en la Audiencia Nacional por ser uno de los asesinos del dirigente socialista Ernest Lluch dos años antes.

Los homenajes en los tribunales

En multitud de ocasiones las víctimas y en concreto la AVT ha solicitado en la Audiencia Nacional la prohibición de estos actos, pero desde hace años no logran su objetivo. Los jueces apuestan por permitir los homenajes con una petición a las fuerzas de seguridad de permanecer vigilantes para impedir que se incurra en delitos de enaltecimiento del terrorismo.

La actual jurisprudencia del Tribunal Constitucional y la directiva europea sobre terrorismo establecen que para que se produzca enaltecimiento debe haber un componente de riesgo para la seguridad y, desde ese punto de vista, se entiende que ese peligro ha desaparecido con el fin de ETA. El actual escenario está enfocado al terrorismo yihadista donde los gestos de enaltecimiento pueden ser la antesala a algo peor.

La Audiencia Nacional entiende que actos de bienvenida se enmarcan más en el ámbito familiar que en el político y por ello algo que se tiene en cuenta es que los protagonistas sean allegados del preso y no tanto dirigentes de partidos.

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