España

Iglesias da por seguro que tendrá tres vocales en el CGPJ y se abre a dejar fuera a ERC y Bildu

El entorno del vicepresidente afirma tener un pacto con Sánchez para formar parte de la "cuota del Gobierno" en el Poder Judicial. Justicia no lo da por cerrado, mientras el PP tensa la cuerda 

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados

Pedro Sánchez ya ha trasladado a Pablo Iglesias que no comparte su propuesta de que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Bildu tengan vocales en el próximo Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y el vicepresidente segundo del Gobierno se ha abierto a ello. Eso sí, matizan fuentes de la formación morada a Vozpópuli, tras la conversación entre los dos socios de coalición Iglesias da por “seguro” que Unidas Podemos dispondrá de tres vocales del órgano de gobierno de los jueces, en consonancia con su peso electoral y parlamentario (35 diputados).

Iglesias y Sánchez han hablado directamente del asunto, y el presidente del Ejecutivo le ha prometido que Podemos formará parte de la "cuota de Gobierno" en los nombramientos del CGPJ. Fuentes gubernamentales del área morada sostienen que el pacto es inquebrantable y que, aunque el Ejecutivo insiste en buscar un acuerdo con el PP, Iglesias sigue pensando en dar viabilidad al bloque de investidura a través de una reforma exprés en el Congreso que rebaje la mayoría para renovar el CGPJ.  

Sin embargo, la presencia de jueces afines a Podemos, y en esa proporción, no parece estar garantizada a tenor de las reacciones de otros actores de la negociación judicial consultados por este periódico, y no solo las provenientes del PP, cuyo secretario general, Teodoro García Egea, insiste de forma rotunda: "Lo sentimos mucho pero Podemos no va a estar en el CGPJ".

Mucho menos beligerante, un portavoz del Ministerio de Justicia se limita a afirmar que “no está cerrado” que el PSOE vaya a renunciar a tres de los diez vocales que acordaron en el reparto -y parece seguir vigente- el titular del departamento, Juan Carlos Campo, y el portavoz de asuntos judiciales de los populares, Enrique López, el pasado mes de julio.

Un vocal para el PNV

Y es que el reparto 10/9/1 es lo único que parece consolidado a esta altura de la negociación, después de cuatro meses de anuncios fallidos: los socialistas se quedarían con la mitad del Consejo, diez vocales; los populares con nueve; y el PNV con uno. No obstante, fuentes cercanas al portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, insisten a Vozpópuli en desconocer los términos de ese preacuerdo, en lo que parece más un intento de apartarse de la refriega hasta que se anuncie: “En su momento se nos comentó la posibilidad de que pudiésemos proponer un nombre, pero no ha habido ningún acercamiento más en relación a este asunto desde entonces”.

No obstante, las fuentes gubernamentales de Podemos y el PP insisten en que el PNV tendrá su vocal -lo ha tenido en anteriores mandatos, tanto de socialistas como de populares- porque es expreso deseo de los dos partidos mayoritarios darle protagonismo y que sea una especie de fiel de la balanza. Su incorporación no genera el mismo problema que la de Podemos, a la que Pablo Casado y los suyos se oponen rotundamente porque consideran que ejercería de Caballo de Troya de quienes quieren tumbar el régimen constitucional de 1978 empezando por la monarquía.

Podemos dice que el PSOE está “demasiado tierno” para admitir que los independentistas entren en el CGPJ, pero Iglesias tampoco tolerará que Sánchez acepte el veto de Casado a sus tres vocales

"Podemos hará con su cuota lo que estime mejor"

En el fondo, dicen los socialistas, Casado está usando políticamente esta cuestión para añadir presión política sobre un Pedro Sánchez que acaba de ver aprobados sus primeros Presupuestos Generales del Estado y tiene garantizada la legislatura. Mientras, Iglesias presiona al presidente desde el extremo opuesto para que “democratice” de una vez las instituciones.

Al vicepresidente segundo le hubiera gustado la incorporación de ERC y Bildu al órgano de gobierno del Poder Judicial como una forma de “darles protagonismo y que se sientan partícipes del Estado, que somos todos”, matizan fuentes de la formación morada. Pero los socialistas no creen que sea recomendable tras la tensión vivida, dentro y fuera del partido, con la incorporación de los independentistas al bloque de Gobierno. El PSOE está todavía “demasiado tierno” para llegar ahí, sentencia su socio de coalición.

En el entorno de Iglesias advierten de que aspiran a tener libertad de decisión en sus tres nombres. Aunque asumen que Sánchez no quiere a representantes directos de ERC y Bildu, la intención de Podemos es tener cierta libertad de acción con sus nombramientos. "Podemos hará con su cuota lo que estime mejor", zanja un cargo ejecutivo del partido.

Santiago y Rosell buscan vocales

Ahora bien, Pablo Iglesias, que ignora lo dicho a este periódico por el Ministerio de Justicia, ha encargado al dirigente del PCE, Enrique Santiago, y a la exjuez Victoria Rosell, como desveló este diario, la búsqueda de jueces y juristas con “perfil progresista” dispuestos a ocupar las vocalías que creen que les corresponden. Según fuentes moradas, Iglesias ha adelantado a Sánchez algunos de esos nombres. "Podemos está buscando desde hace semanas y ya tiene nombres propuestos y previstos, porque Podemos va a estar [en el CGPJ]", sentencian las mismas fuentes.

Nada ha trascendido sobre los nombres que se barajan, pero desde Unidas Podemos llaman a la tranquilidad frente a los intentos del PP de sacarles fuera del tablero democrático. “Nosotros no queremos gente que siga nuestro dictado”, insisten las fuentes consultadas, “simplemente jueces que no sorprendan con sumarios como el del móvil de Dina Bousselham haciendo aparecer a Pablo Iglesias como culpable de algo en lo que es víctima”.

En varios sectores del Gobierno se espera llegar a un acuerdo con el PP para todos los nuevos nombramientos para después de las elecciones catalanes del 14-F. Antes de esa fecha, reflexionan fuentes del Ejecutivo, será difícil resolver el embrollo. Pero los populares, al menos de momento, no parecen por la labor de facilitar a los dos socios de coalición una mejor convivencia en el seno de la misma.

“Nosotros no negociamos con Podemos”, insisten en la sede de la calle Génova para que Sánchez se cueza en su salsa, mientras éste sorprendió el viernes anunciando desde Bruselas que va a devolver la llamada al presidente del PP, después de cinco semanas, en un claro intento de trasladar a los populares la culpa de este nuevo retraso de una renovación judicial que lleva dos años empantanada. 

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