Pablo Iglesias y Podemos se han convertido en quinta fuerza electoral en Madrid. El exvicepresidente del Gobierno ha obtenido 248.000 votos (con el 94% de votos escrutados) en las elecciones de este 4 de mayo, pero no ha logrado la esperada remontada. Podemos ha fracasado en su proyecto de dar el sorpasso a Más Madrid, su principal adversario en el espacio de la izquierda alternativa al PSOE. Pero tampoco ha ganado a Vox, que ha alcanzado unos 50.000 votos más que los morados. El efecto Iglesias tampoco ha servido para impedir que la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, pueda repetir como presidencia regional.

La tarde empezó con mucha incertidumbre en el partido morado. Iglesias llegaba a la sede de Podemos, en el distrito de San Blas, por la puerta de atrás. De los dirigentes de Podemos, cruzaban la barrera de cámaras y periodistas solo un puñado de ellos, como Juan Carlos Monedero e Isa Serra. La ex candidata a las elecciones de 2019, que Iglesias decidió sustituir para intentar una remontada que evitara la debacle de los morados, cerró los comicios de hace dos años con tan solo 40.000 votos menos que Iglesias.

Por otro lado, Iglesias sí ha logrado que su partido entre en la Asamblea, superando la barrera del 5%. Este era el primer objetivo del líder morado. Aun así, el plan de frenar a Isabel Díaz Ayuso ha chocado contra los más de 1,5 millones de votos del PP: el doble que hace dos años. El PSOE, por su parte, ha cosechado 582.000 votos (16,9%), un puñado de votos menos que Más Madrid , que se ha convertido en segunda fuerza y primera del espacio de la izquierda.

En un primer momento, los miembros de Podemos se agarraban a la elevada participación en los municipios del sur de la Comunidad de Madrid, feudos de la izquierda. Al mismo tiempo, admitían que la participación también había subido en el norte, por lo que la prudencia y la incertidumbre se apoderaron del partido y de la cúpula, cerrada en la planta noble de la nueva sede.

En 2019, Unidas Podemos obtuvo 181.000 votos. Cuatro años antes, tenía más de 590.000 (con 130.000 papeletas para Izquierda Unida, que no entró en la Asamblea). La caída es por lo tanto definitiva. Los dirigentes críticos cuestionaron a lo largo de estas semanas el enfoque de Iglesias de responder al lema "comunismo o libertad" de Ayuso, con el de "fascismo o democracia". Y ahora para Iglesias se abre la difícil tarea de aguantar la embestida y decidir si quedarse en la Asamblea en un papel residual, o dar un paso al lado. A lo largo de todo el pasado martes, dentro del partido morado se difundían varios mensajes en ese sentido.

Iglesias ha logrado superar el resultado de Isa Serra, pero por la mínima, de tal manera que su impacto a nivel electoral ha sido mínimo. El llamado efecto Iglesias, que desde los primeros compases de la campaña electoral demostró su dificultad por imponerse, acabó confirmando las peores sensaciones dentro del partido. Y ahora el nuevo capítulo que se abre para el líder morado es lidiar con su primero gran fracaso, siete años después de la fundación de Podemos y pocas semanas después de dejar la vicepresidencia del gobierno.