Pablo Iglesias vuelve al discurso y al estilo agresivo de 2014. En el comienzo de la campaña electoral para las autonómicas madrileñas del 4 de mayo ha dejado atrás el estilo más medido de las campañas de 2019 y ha recuperado el discurso de hace seis años. Vuelve a hablar de "patria", acusando al Partido Popular de ser una "mafia", e intenta movilizar al izquierdismo clásico. El principal temor del candidato morado es quedar por debajo de Mónica García, la cabeza de lista de Más Madrid con quien compite para el liderazgo del espacio de la izquierda alternativa al PSOE.

La campaña electoral de Iglesias arrancó el martes 30 de marzo. Lo hizo desde su despacho de vicepresidencia en el Ministerio de Sanidad, pocas horas antes de dejar oficialmente el Ejecutivo de Sánchez y entregar la vicepresidencia a Yolanda Díaz. En ese discurso, Iglesias empleó palabras y tonos propios de La Tuerka, el programa de televisión con el que empezó a hacerse famoso antes de convertirse en tertuliano entre 2013 y 2014, y luego en europarlamentario.

Pocos minutos después del anuncio del martes se encaraba a un grupo de extrema derecha en el municipio madrileño de Coslada. Le auparon todas las primeras espadas del partido para intentar activar a la izquierda clásica en la Comunidad de Madrid, apelando a una lucha contra el neofascismo del que consideran referentes tanto Vox como el PP de Isabel Díaz Ayuso.

Iglesias y la "mafia" del PP

La sensación que se percibe en el partido morado es de cierta inquietud. En los sondeos Unidas Podemos está tardando en despegar, mientras que Más Madrid se consolida por detrás del PSOE. La cuestión es central para el candidato morado. Los dirigentes de Podemos comentan que si Iglesias no gana a Mónica García, su trayectoria política estará acabada.

El pasado 30 de marzo el partido envió una carta a sus militantes para pedir ayuda económica en la campaña. En ese mensaje, Podemos calificó de "mafia" al Partido Popular, y acompañó el mensaje ("la mafia no puede volver") con los rostros de Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cristina Cifuentes e Isabel Díaz Ayuso. Podemos habló por primera vez de "mafia" para referirse a los dirigentes del PP durante la campaña del Tramabús en 2017, aunque se consideraba una reedición del concepto de "casta" con el que los morados rompieron el tablero político español.

La campaña de financiación a través del mecenazgo popular ya es excepcional. Según datos oficiales del partido, en 24 horas Podemos logró más de 500.000 euros en microcréditos. Se trata de un dato "curioso" según varias fuentes del partido, puesto que las expectativas electorales son más bajas que en 2015, cuando Podemos irrumpió con fuerza. En las generales de 2019, Podemos recaudó 134.000 euros en 24 horas, casi dos tercios menos que en este arranque de campaña.

Vuelta a la izquierda clásica

El flujo de ese dinero no deja de sorprender. Podemos decidió no buscar fondos ni prestamos de los bancos. Pero en 2019 acabó ejecutando unos pagos sospechosos a una consultora mexicana, Neurona, que ahora está siendo investigada por malversación. Son muchos los miembros de Podemos que creen que tanto Neurona como la actividad de otras entidades vinculadas al partido pueden servir para inyectar de manera indirecta dinero proveniente de fuentes desconocidas.

En 2019, por ejemplo, llamó la atención de dos abogados del partido cesados el hecho de que Podemos plasmara en sus cuentas para ese ejercicio una recaudación récord de fondos. Entonces el partido experimentaba una difícil situación electoral por el nacimiento del partido de Íñigo Errejón. Aun así, Podemos previó recaudar más de tres millones de euros, y las previsiones se cumplieron.

En cuanto a la campaña electoral, en Podemos prevén un estilo agresivo en el que Iglesias intentará movilizar sobre todo al electorado de la izquierda radical. Se trata de una vuelta al pasado para el líder de Podemos, que entre 2015 y 2016 abrazó la tesis del partido atrapalotodo (ni de derecha ni de izquierda) que proponía Errejón. Ahora, en cambio, Iglesias regresa al modelo reivindicativo de La Tuerka, pero después de una etapa como vicepresidente y un patrimonio que ha generado titulares muy conflictivos para el líder de Podemos.