Londres, 5 de marzo de 2018. La Policía Metropolitana de Londres confirma la muerte de un español de 33 años en el Hotel Mayflower, en pleno Kensington, barrio atestado de embajadas europeas, museos, grandes almacenes y una de las zonas favoritas para los inversores extranjeros. Una intoxicación por monóxido de carbono parece ser la causa según el primer informe de los agentes. Esteban García, su compañero de habitación, es trasladado a la unidad de cuidados intensivos del Hospital Chelsea and Westminster en estado crítico.

Lo que empezó siendo una escapada de fin de semana de dos amigos terminó en una pesadilla que continúa persiguiendo a sus familiares y allegados. El caso sigue sin resolver. "Mi hijo no se murió de ninguna enfermedad, lo hizo envenenado por un gas. En las primeras resoluciones se contempla homicidio negligente. No me puedo creer que un caso de este calibre, ocurrido en un hotel ubicado en pleno centro de Londres, aún siga sin esclarecerse", denuncia en Vozpópuli Marcos Servera, padre del joven fallecido con el que compartía nombre.

Joan Ramis, amigo íntimo de la víctima, ha lanzado una campaña a través de la plataforma Change.org para reclamar justicia. En menos de 48 horas la petición ha recibido cerca de 1.500 firmas: instan al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación a "ayudar a acelerar la investigación de la Policía Metropolitana de Londres".

Su muerte fue ocasionada por una caldera defectuosa que llevaba un tiempo expulsando monóxido de carbono

"Su muerte fue ocasionada por una caldera defectuosa que llevaba un tiempo expulsando monóxido de carbono. Los responsables del hotel aseguraron haber reparado la avería, pero no fue así. Cuando Marcos se fue a dormir aquella primera noche, la sustancia nociva que expulsaba la máquina se filtró en su habitación provocando su muerte por inhalación de ese gas incoloro y altamente tóxico", denuncia el entorno de Servera.

Según Ramis y el resto de amigos del joven mallorquín residente en Madrid, donde había trabajado como realizador, editor y operador de cámara en diversos medios de comunicación, los avances en la investigación del caso han sido inexistentes.

"Era día 3 de marzo de 2018. Marcos tenía 33 años. Estamos a 2021 y su caso continúa empantanado en los tribunales ingleses. Esteban García, un amigo que compartía habitación con él, sobrevivió de milagro. El incidente le originó un daño cerebral que le ha marcado para siempre", sostienen.

Marcos Servera, joven mallorquín residente en Madrid fallecido en el Hotel Mayflowers.

Un hotel en pleno centro

"Estamos igual que hace tres años. Ni siquiera se han dado gestos que indiquen un mínimo de sensibilidad por parte de los dueños del hotel. Los propietarios del Mayflower cerraron su negocio unos pocos días tras el accidente. Sólo unos pocos días. Pasadas unas jornadas de ridículo e insuficiente rigor, reabrieron sus puertas para seguir haciendo caja. No han pedido disculpas, no han contactado con la familia, no han mostrado ni un ligero rastro de humanidad", lamentan.

"Vamos a arrastrar el luto toda la vida porque Marcos no nos será devuelto. Pero estamos convencidos de que hay algo que nos ayudaría a tener la mente en paz: la seguridad de que se está haciendo todo lo necesario para que una situación así no se repita. Desgraciadamente, contamos con la certeza de lo contrario", zanjan.

¿Cuánto tiempo hacía que la caldera del hotel soltaba ese gas tóxico? ¿Por qué no se reparó? ¿Por qué el empleado de mantenimiento que la revisó salió del país justo después de que Marcos muriese? ¿Cuál es la razón por la que tardó tanto en regresar? ¿Cómo es posible que la policía se esté demorando tanto en adjudicar responsabilidades? ¿A qué viene la tardanza en interrogar a los testigos que podrían clarificar todo el asunto? Estos son solo algunos de los interrogantes que plantean el autor y los firmantes de la campaña dirigida a Exteriores y a Scotland Yard.

¿Cuánto tiempo hacía que la caldera soltaba monóxido? ¿Por qué el empleado de mantenimiento que la revisó salió del país justo después de que Marcos muriese?

Fuentes del departamento dirigido por Arancha González Laya aseguran a este diario que "el consulado ha seguido este caso de cerca y está en contacto con las autoridades británicas tanto policiales como el investigador forense".

El caso, explican, está aún bajo instrucción judicial y esta sigue en curso. "A un ritmo que a todas las partes les gustaría que fuese más ágil, pero que se ve ralentizado por el hecho de que la investigación se lleve de forma separada por tres autoridades diferentes: Policía, HSE 'Health and Safety Executve' y el Ayuntamiento de Kensington and Chelsea", reconocen. Y añaden que "las limitaciones derivadas de las condiciones que la pandemia impone también han contribuido a esta ralentización".

Reino Unido y España confirmaron sus primeros casos de coronavirus el mismo día: el 31 de enero de 2020. Por entonces habían pasado cerca de dos años del escape de gas tóxico en el Hotel Mayflower que se llevó por delante la vida de Servera. La investigación, sin pandemia, seguía estancada.

La respuesta de la policía

Vozpópuli se ha puesto en contacto con la Policía Metropolitana de Londres para conocer el estado de las pesquisas. "La policía continúa trabajando con el municipio de Kensington y Chelsea y el HSE tras la muerte Marcos Servera Menéndez en el Hotel Mayflower en Kensington en marzo de 2018. Un examen post-mortem realizado en en el mes de julio dio como causa de su muerte una intoxicación por monóxido de carbono", señalan.

Ante las preguntas de este diario, la policía londinense apunta que "es lo único que podemos comentar mientras la investigación sigue en curso".

Marcos Servera padre considera que las autoridades no están haciendo lo suficiente y que, lejos de informarle al minuto, el Ministerio de Exteriores se puso en contacto por primera vez con él pasado un año de la muerte de su hijo. "Entiendo que tienen el guion aprendido, un protocolo a seguir, pero ya han pasado más de tres años. O no les importa nada o la resolución del caso se está ralentizando a propósito por algún tipo de interés", defiende. "No quiero ningún tipo de venganza, nadie que conociese a mi hijo actuaría por venganza, pero sí quiero justicia. Solo pedimos justicia", aclara.

62% de móxido de carbono

"En un informe forense al que tuve acceso se relata que el director del hotel y un técnico en calderas acudieron a la habitación de mi hijo y su amigo el 4 de marzo porque escucharon un ruido. Abrieron la puerta y les vieron en un estado extraño que atribuyeron a que habían salido a tomar cervezas. Les dejaron allí y al día siguiente mi hijo estaba muerto. Tenía un 62% de monóxido de carbono en la sangre. ¿Se pudo cometer un delito de omisión del deber de socorro? Son muchas las preguntas que me hago", apunta Servera.

El monóxido de carbono (CO) no tiene olor, ni color, ni puede ser detectado por los sentidos humanos, por lo que las personas que lo inhalan no suelen darse cuanta de que están expuestas. Los síntomas iniciales de envenenamiento por niveles bajos o moderados de este gas van del dolor de cabeza a los mareos y náuseas.

Si el nivel de CO es alto los síntomas se agravan: confusión mental, vómitos, pérdida de coordinación muscular y pérdida de conciencia. En última instancia, la muerte. La severidad de los síntomas está vinculada al nivel de gas como al tiempo de exposición a este.

Me avisó de que había llegado y me pasó una foto de la nevada. Quedamos en hablar al día siguiente, pero nunca más lo hicimos

"Me llamó para decirme que había llegado a Londres, que ya había dejado las maletas en el hotel y que hacía un frío de cojones. Me pasó una foto de la nevada y un pantallazo de la temperatura en su móvil. Quedamos en hablar al día siguiente, pero nunca más lo hicimos", recuerda el padre de Marcos.

"Era predeciblemente impredecible, buena persona, libre y algo caótico. Tenía ganas de ir a Londres ese fin de semana, pero con alguna reticencia porque tenía bastantes cosas que hacer de trabajo. Intento no caer en el 'y si no hubiera ido y si hubiera hecho esto o aquello'... Es un bucle sin salida, no conduce a nada", apunta.

"Marcos tenía muchos conocidos y un grupo más reducido de amigos de siempre como Joan, al que solía referirse como 'mi hermano'. Les agradezco enormemente la recogida de firmas. No logro comprender la tardanza y la opacidad ante un suceso así", concluye.