España

El Gobierno descarta un confinamiento domiciliario para no votar otro decreto de alarma

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, debería pasar por el Congreso ya como candidato del PSC a la Generalitat para informar del nuevo decreto y, en su caso, para defender su extensión

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, preside el Consejo Interterritorial de Salud.
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, preside el Consejo Interterritorial de Salud. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

El Gobierno descarta un nuevo confinamiento domiciliario para no tener que cambiar el decreto de estado de alarma en vigor. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha rechazado esta medida, que algunas comunidades valoraban ante el aumento de contagios de coronavirus por las fiestas navideñas. Castilla y León, que quería hacer esta petición a Illa en los próximos días, ha renunciado a plantearlo en un nuevo consejo interterritorial de salud.

"Han dicho que no, así que no tiene sentido plantearlo", dicen fuentes de este gobierno regional.  "Con los mimbres que tenemos habrá que arar".

El Gobierno necesita otra alarma

Las comunidades podrán endurecer sus restricciones pero sin llegar a un confinamiento breve pero total de la población, como piden algunos expertos. El estado de alarma vigente hasta el 9 de mayo no permite a las autonomías esta medida. El Gobierno está obligado a decretar otra alarma y pasar por el Congreso para dar cuenta de ella y, en su caso, prorrogarla. 

"El decreto actual establece solamente tres medidas: confinamiento perimetral, restricciones de movilidad nocturna (el toque de queda) y restricciones de reuniones (que pueden afectar a la hostelería, comercios, etc)", admiten fuentes del Ministerio de Sanidad.

La tercera ola del coronavirus en Europa está golpeando con diferente intensidad al territorio español. La media nacional es de 321 casos por 100.000 habitantes. Extremadura, las dos Castillas, Baleares, Cataluña, Madrid y Valencia son las más afectadas en las últimas semanas. En la comunidad extremeña, por ejemplo, la incidencia es de 716 por 100.000.

Las autoridades sanitarias de Cataluña y Baleares, así como las castellano leonesas, han barajado desde hace semanas un confinamiento como el de la primavera del año pasado. Pero las consultas con las autoridades nacionales han sido infructuosas.

El decreto no contempla el confinamiento. Illa no quiere aplicarlo e invita a las autonomías a endurecer los criterios que sean necesarios pero dentro de los restricciones que ofrece la legislación en vigor. El pulso político entre el Gobierno nacional y algunas comunidades es el mismo desde hace unos meses: quién asume el coste de las medidas más duras e impopulares.

La directora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), María José Sierra, insistía este jueves en que en España por ahora no hace falta un confinamiento duro, pero sí adoptar "medidas serias" sobre algunas actividades. Además, descartaba el cierre de los colegios al ser uno de los escenarios en el que se ha mantenido el "control" y no se han detectado "brotes importantes".

Un debate con Illa de candidato

El Gobierno no quiere confinamientos domiciliarios asimétricos, ya que otras comunidades no lo necesitan ahora por una evolución más positiva de la pandemia. Pero hay otra lectura política. Illa sería el encargado de defender en el Parlamento este decreto y lo haría en su condición de cabeza de lista del PSC en las elecciones catalanas del 14 de febrero

"La cuestión es si sería un debate sanitario o sobre política general en Cataluña", aseguran estas fuentes.

Uno de los debates que se produjo cuando Pedro Sánchez decretó un nuevo estado de alarma nacional a finales de octubre fue precisamente el del confinamiento domiciliario. El Gobierno convirtió a los presidentes autonómicos en autoridades delegadas, pero se negó a facilitarles la llave de los confinamientos domiciliarios.

Las autoridades regionales de Cataluña y el País Vasco intentaron incluir esa posibilidad durante la negociación de la prórroga de seis meses que Sánchez solicitó al Parlamento. Pero el Gobierno optó por guardarse ese as en la manga, al que no ha recurrido pese a la virulencia puntual de algunos rebrotes durante la segunda ola de la covid-19. Andalucía, por ejemplo, pidió a Illa el confinamiento de Granada cuando los casos se dispararon en noviembre. Sanidad no lo permitió entonces. Y tampoco está dispuesto a facilitarlo a otras comunidades ahora. 

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