La fricción entre los dos partidos que componen el Gobierno de España es evidente en materia de exportación de armamento a Arabia Saudí. Unidas Podemos aboga por cerrar el grifo y cesar cualquier negocio, alegando la “vulneración de Derechos Humanos” de Riad. El PSOE, tras consideraciones erráticas en la materia, mantiene y promociona este mercado. Y ahora se manifiesta de forma clara en un escrito al que ha tenido acceso a Vozpópuli, donde soslaya las valoraciones de sus socios morados y admite el “valor estratégico” que supone la venta de fragatas al reino de Salmán bin Abdulaziz.

“Se ha identificado Arabia Saudí como un mercado estratégico al ser uno de los países con mayor presupuesto de defensa”, desglosa la respuesta parlamentaria del Gobierno a preguntas por escrito de Vox. Se trata de un documento donde el Ejecutivo discurre acerca de la presentación de ofertas y la realización de trabajos por parte de Navantia al servicio de Riad: “La contratación en el mercado internacional es fundamental” para “conseguir la viabilidad y sostenibilidad de la compañía”, asevera al Gobierno.

Un mercado internacional que en buena medida late al ritmo de las necesidades sauditas. Al menos, para Navantia. Los astilleros españoles fabrican actualmente una serie de corbetas del modelo Avante 2200 para Riad, en cumplimiento de un acuerdo firmado en noviembre de 2018. Al mismo tiempo se trabaja en la consecución de nuevos contratos con Arabia: “Entre las oportunidades en las que está trabajando Navantia se encuentran los nuevos programas de adquisiciones que permitan dar continuidad a la buena marcha del programa en curso y avanzar en el desarrollo de nuevos buques y sistemas conjuntos”.

Entre ellos, el Gobierno admite sus esperanzas de que los astilleros españoles logren alguno de los proyectos saudíes para la construcción de dos buques anfibios, ocho lanchas de desembarco o una batería de fragatas ligeras -entre tres y cinco unidades-. Adjudicaciones que, en caso de lograrse, supondrían “una importante carga de trabajo” para Navantia.

Las críticas de Podemos a Arabia Saudí

Consideraciones, todas ellas, que contrastan con la postura que Unidas Podemos mantiene acerca de la venta de material de armamento y doble uso a Arabia Saudí. La última vez que la formación morada manifestó su opinión al respecto fue el pasado mes de febrero, cuando anunció en el Congreso una Proposición No de Ley (PNL) en la que reclamaba la paralización de los negocios que el sector español mantiene con Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

“Una democracia que se quiere normalizada no puede vender armas a regímenes que vulneran los Derechos Humanos”, aseveró el diputado de Unidas Podemos Antón Gómez-Reino. Y consideró que suspender los negocios armamentísticos con estos dos países “dignificaría y potenciaría el papel del Estado español como actor internacional que fomenta el diálogo, el multilateralismo y la democracia”.

En esas mismas fechas, Ione Belarra, actual lideresa de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, arremetió contra Margarita Robles en un contexto de tensión interna del Gobierno por la legitimidad de la democracia española. “Una democracia plena habría dejado de vender armas a Arabia Saudí para ser usadas en la guerra de Yemen”, afirmó Belarra a través de sus redes sociales.

Las cifras dan cuenta del papel “estratégico” que supone Arabia Saudí para la industria armamentística española. En la última década se han firmado contratos por un valor próximo a los 2.000 millones de euros, de acuerdo a los datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio, que supervisa y da luz verde a la exportación del material de defensa.

España y el fondo soberano saudí

Sánchez se mantiene firme en su acercamiento con Arabia Saudí a pesar de las discrepancias que genera en el seno de la coalición. El presidente del Gobierno busca inversiones y contratos en Riad ante la inminente ampliación del fondo soberano saudí para rescatar algunas de las empresas españolas más castigadas por la pandemia del coronavirus, tal y como informó este diario.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, abrió las negociaciones con las autoridades saudíes en una gira por Oriente Próximo a principios de este año. Sánchez aspira a beneficiarse de la ampliación del PIF (Public Investment Fund), que es el fondo que recibe y gestiona los ingresos de la privatización y salida a bolsa de Aramco.

La relación con Riad no solo inquieta a Podemos. También dentro del socialismo hay voces críticas con esta relación diplomática. Arabia Saudí se rige por la ley islámica y el innegable aperturismo de los últimos tiempos no ha evitado críticas a la situación que viven las mujeres en el país árabe. El traslado de la Supercopa de España de fútbol, organizada por la Federación Española, a Arabia Saudí dividió al Consejo de Ministros. Y ningún alto representante del Gobierno acudió a la primera edición del torneo disputada en este país el año pasado. La cita de 2021 se ha celebrado en Andalucía por las restricciones del coronavirus, pero la idea es que vuelva al país árabe en cuánto sea posible.

El jefe del Ejecutivo abortó también conflicto diplomático poco después de la moción censura. La ministra de Defensa, Margarita Robles, suspendió una entrega de armas a Arabia Saudí. Era un pedido comprometido y pagado. El Gobierno saudí, en respuesta, amenazó con la cancelación de un contrato naval por valor de casi 1.900 millones de euros clave para los astilleros de Navantia. Sánchez corrigió la decisión de Robles y autorizó la entrega del material bélico.

Otro de los problemas que enturbian la relación entre ambos países son las supuestas comisiones que recibió Juan Carlos I por el contrato que ganaron las empresas españolas para la construcción del tren de alta velocidad entre Medina y La Meca.