El Partido Popular (PP) anunciará este viernes tres nombramientos en cargos institucionales en Barcelona que debilitan el liderazgo de Alejandro Fernández y con los que se empieza la renovación del partido en Cataluña tras los malos resultados del 14-F, según explicaron fuentes del PP catalán a Vozpópuli.

Estos nombramientos son fruto de la decisión del portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Bou, de apartar al jefe de gabinete de Fernández, Eduardo Bolaños, de asesor en el consistorio y a dos concejales de distrito, concretamente los de Las Corts y Sarrià, Xavi Cañigueral e Isaac Martín.

Génova ha decidido, junto a Bou, que el puesto de asesor de Urbanismo que tenía Bolaños sea ocupado por Miriam Casanova, doctora en Economía y cercana al equipo que tuvo Alberto Fernández Díaz en el citado Ayuntamiento.

En cuanto a las concejalías de distrito, la de Las Corts recaerá en manos de Irene Pardo, presidenta de Nuevas Generaciones en Cataluña, número tres en la lista al Congreso con Cayetana Álvarez de Toledo y que el pasado 1 de marzo denunció a su expareja, el vicesecretario de Comunicación y Electoral del PP catalánAlberto Fernández Saltiveri, por un presunto delito de lesiones en el ámbito de la violencia de género y otro de maltrato habitual.

Aquel hecho, desvelado por Ara y Vozpópuli, provocó la inmediata destitución del número cuatro del PP catalán por orden directa de Génova. En la sede nacional se hizo todo lo posible para que Fernández se anticipase a la denuncia de Pardo contra Santiveri ante el riesgo de que se uniese, como finalmente ocurrió, a la investigación judicial que se conoció en enero contra Daniel Serrano.

Este último, 'mano derecha' del líder de los 'populares' catalanes, tuvo que dimitir de todos sus cargos unos días antes de la campaña electoral por una presunta agresión sexual también contra una compañera del partido. Pese a este precedente, la dirección del PP catalán no se atrevió a actuar contra Santiveri ante las súplicas de la presunta víctima en los meses previos.

El puesto de concejal de Sarriá quedará en manos de Antonio Verdera, empresario con más de 30 años de experiencia en el sector de la comunicación, la publicidad y el marketing. Fundador de Vitalmark, este discreto militante del PP catalán ha echado una mano en el pasado al partido en el área de estrategia y ha ocupado puestos de suplente en listas electorales.

Para Casanova, Pardo y Verdera se trata del primer cargo institucional que ocupan por designación del PP catalán. Estos movimientos, los primeros desde el 14-F, precederán al congreso provincial de Barcelona que Génova quiere organizar en las próximas semanas.

El actual presidente del PP en Barcelona es Óscar Ramírez, el segundo concejal popular en el Ayuntamiento barcelonés y que sustituyó a Serrano como jefe de la campaña cuando estalló el escándalo judicial del secretario general del PP catalán.

La elección de Ramírez hace tres años fue a dedo por parte de la junta directiva que presidía Fernández y ahora Génova quiere que los afiliados tengan la última palabra. Fuentes 'populares' creen que el exalcalde de Castelldefels, Manuel Reyes, será el candidato de la dirección nacional para dirigir el PP en Barcelona. Su reunión de hace unos días con Bou es un síntoma de ello, advierten las citadas fuentes.

Ante esta 'ofensiva' de Génova contra los afines de Alejandro Fernández, el propio Ramírez estudia pasarse a concejal no adscrito, dejar a Bou solo en el Ayuntamiento y, de este modo, disolver el grupo municipal del consistorio, según desveló Vozpópuli.

En Génova, que tiene distintos frentes abiertos en todo el territorio, han empezado a movilizarse para abortar esta operación. Quedan todavía dos años -que se pueden hacer muy largos- para agotar la legislatura y el Ayuntamiento de Barcelona es el segundo consistorio más grande de España como para quedarse sin grupo propio. El reglamento orgánico municipal deja claro que si cualquiera de los dos concejales se va sin dejar el acta o es expulsado, el grupo municipal se rompe.

La delicada situación que atraviesa el partido, sobre todo en Cataluña, donde en el Parlament no obtuvo grupo propio tras las elecciones del 14 de febrero, hacen más vital que nunca garantizar durante esta travesía de dos años las aportaciones que reciben como grupo municipal en la Ciudad Condal. Según el portal de transparencia del Ayuntamiento, el presupuesto para este 2021 en aportaciones a los grupos políticos es de 2.473.795,85 euros.

Dinero en el aire para el PP

El PP deberá recibir 171.755,59 euros este año (y el año siguiente otro tanto, que serían un total de 343.511,18 euros). Estos créditos se otorgan trimestralmente. Una primera parte se libra por grupo, a razón de 1.087 euros trimestrales multiplicados por el número de concejales de distrito del que dispongan. Del resto, el 50% se distribuye proporcionalmente al número de concejales adscritos a cada grupo y el otro 50% restante se distribuye a partes iguales entre los diferentes grupos políticos municipales. Es decir, si Ramírez abandona finalmente el grupo, el PP perdería gran parte de estas subvenciones.

La elección de Bou fue una apuesta personal de Pablo Casado. El también empresario lleva tres semanas advirtiendo de que, o le dejaban cesar a estos cuadros del partido (Eduardo Bolaños, Xavi Cañigueral e Isaac Martín) o se iba. "Todos los cesados son afines a Óscar Ramírez", añaden.

Bou echó a muchos históricos afines a Ramírez. Los choques han sido constantes en lo que va de legislatura", advierten desde el PP de Barcelona

En esta lucha interna, Ramírez se siente abandonado por la dirección y, por esta razón, desde su equipo no descartan que se fugue del grupo popular y pase a ser un concejal no adscrito. Las fuentes consultadas añaden que desde el primer momento "llegaron los choques entre Bou y la cúpula de Alejandro Fernández", pero que Bou ha esperado los malos resultados de las autonómicas para actuar.

"Bou echó a muchos históricos afines a Ramírez, como el antiguo jefe de prensa, Joan Castelló. Los choques han sido constantes en lo que va de legislatura", abundan. Posteriormente, cuando Ramírez accedió a la presidencia provincial del PP, volvió a suscitar gran controversia interna.

Asimismo, las críticas de Bou al PP de Cataluña -y el flirteo tanto con Vox como con Ciudadanos- tampoco han sido del agrado de la dirección barcelonesa. "Desde entonces, el PP provincial vive una guerra de bloques", apostillan. En el lado opuesto a Ramírez está gente como Xavier García Albiol y los citados Manuel Reyes y Alberto Fernández, pesos pesados del partido a escala autonómica.