La izquierda gallega va en camino de su particular Finisterre. Si bien existe la posibilidad de que PSOE, En Marea -partido instrumental en el que se integra Podemos- y BNG logren un resultado que agite los cimientos de la mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo en el Parlamento gallego, las últimas semanas han socavado toda imagen de unidad en estas formaciones, y es que las grietas que muestra la izquierda gallega puede facilitar al presidente de la Xunta la reedición de su mandato.

Los sondeos de hace tres semanas publicados por La Voz de Galicia dejaban a Feijóo a un escaño de la mayoría absoluta, y a la izquierda a un tripartito de arrebatar el poder al presidente gallego. 38 escaños sumaban En Marea (18), PSdeG (15) y BNG (5), pero desde entonces guerra, guerra y más guerra. Galicia ha pasado a ser un campo minado en el territorio propio. Estas crisis vividas en los últimos días podrían desincentivar el voto o dividirlo a raíz de las escisiones surgidas del conflicto interno.

La decisión de Iglesias de ceder en su pacto con En Marea ha propiciado que el sector crítico de Podemos Galicia abandone la candidatura y se presente junto a Ganemos

Quizá la palabra crisis sea una cosa menor, una mera definición que queda parca ante la hecatombe que vive la izquierda, si primero fue Podemos, con su ruptura y unión 'in extremis' con En Marea perdiendo su nombre y el nº1 en la región, algo que ha propiciado que algunos cargos locales se unan a una candidatura alternativa junto a Ganemos, el caso del PSOE ha golpeado con mucha más fuerza a los socialistas, donde se vive una verdadera revuelta. El pasado día 18, la Comisión Federal de Listas del PSOE aprobó un cambio en las listas electorales del PSdeG, tal y como pedía la gestora del partido en Galicia y el candidato Xoaquín Fernández Leiceaga. El cambio ha creado un malestar evidente, lo que ha propiciado dimisiones en bloque de cinco candidatos en Pontevedra y duras críticas por parte de la secretaria de Organización de la formación en Orense, María Quintas -relegada del tercer puesto al quinto-, que asegura que dentro del partido se sienten "absolutamente defraudados y estafados".

Otra de las voces críticas con los cambios ha sido el alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero, que lanzó hace una semana un mensaje al candidato socialista a la Xunta asegurando que "nadie va a silenciar la voz del alcalde de Vigo defendiendo la ciudad". Tanto es así, que el PSOE vigués -incluido el nº1 por Pontevedra- plantó a Fernández Leiceaga en su primer acto en la localidad. Ante dichas críticas el candidato alegó en una entrevista con eldiario.es este sábado que era "inevitable" que hubiera críticas y explicó que "las campañas se hacen en condiciones que uno no elige, son las condiciones que son". En esta misma entrevista, Fernández Leiceaga volvió a criticar la intervención de Iglesias para acordar la unión con En Marea, porque "Podemos lanza un proceso participativo interno y después se anula por una decisión de Iglesias en Madrid en contra de las normas internas de ese partido y de su filosofía" y añade, "nosotros hemos cumplido nuestras normas".

Mal ambiente

Por otro lado en Podemos Galicia existe un mal ambiente continuado. En 2015 un chat interno de Podemos Galicia, la diputada en Madrid de En Marea Ángela Rodríguez se refirió a la actual secretaria general del partido en Galicia, Carmen Santos, como "puta coja", un insulto que aún trae cola entre las filas morada, pese a que hace unos días Santos asegurara que no tiene "nada que declarar" sobre el insulto. Sin embargo, según publicó La Voz de Galicia, hace unas semanas un grupo cercano a Santos hizo circula un documento en el que se pedía la dimisión de Rodríguez. Todo esto, unida a la decisión de Iglesias, ha llevado a varios cargos locales de la formación morada a olvidarse de En Marea y concurrir en las listas de Ganemos, presentandose de esta forma contra su propio partido.

Rajoy señaló este sábado la crisis de la izquierda al asegurar que si "no saben gobernarse a sí mismos como van a saber gobernar al pueblo gallego"

Así, el ambiente en la izquierda eleva un punto más, y es que en esta campaña, las desavenencias internas parecen estar marcando la agenda. Tanto es así, que el propio Mariano Rajoy hizo referencia a este asunto este sábado en Cotobade en el acto de inicio del curso político, en donde argumentó que si los partidos de la izquierda "no saben gobernarse a sí mismos como van a saber gobernar al pueblo gallego", y añadió que ahora mismo estas formaciones compiten por ver quién es "más extremista".

Pero siendo el cómputo global favorable a unos u otros, si la izquierda superar al PP en número de escaños tendrá que entenderse para formar un Gobierno similar a los ya existentes a lo largo de toda la península, un panorama que sin duda estará marcado por los rifirrafes internos que asolan a menos de un mes de las elecciones a las principales fuerzas de la izquierda.