El lunes 1 de marzo se celebran elecciones a la presidencia de la Federación Vasca de Fútbol. En las urnas se enfrentan las candidaturas encabezadas por Javier Landeta, presidente del Leioa, y por el ex futbolista del Athletic Koikili Lertxundi, respectivamente. Sin embargo, en juego también está una aspiración política del organismo, la más controvertida, en la que ambos aspirantes coinciden y que decidirá el futuro del fútbol vasco.

En la campaña se está hablando mucho sobre la diferencia de edad o de gestión entre ambas candidaturas. Está claro que Landeta encabeza al grupo con más experiencia, teniendo en cuenta que ya ha ocupado diversos cargos de gestión deportiva y también que le apoyan los tres vicepresidentes de las federaciones provinciales. En cambio, Koikili es un rostro más conocido para el gran público pero con menos bazas internas para ganar.

De la parte política que entraña esta carrera electoral se habla menos. Pero existe. Los vínculos de unos y otros con PNV o Bildu son evidentes. En el caso de Landeta está clara su afinidad por el PNV porque es un hombre de partido. De hecho, en 2015 se presentó a las elecciones municipales en las listas jeltzales. Formaba parte de la candidatura peneuvista para la alcaldía de Leioa que encabezaba Mari Carmen Urbieta. En la presentación de la plancha electoral el propio Landeta aparecía junto a la candidata y al hoy consejero del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, como puede verse en esta noticia publicada por Diario de Noticias.

En el caso de la lista de Koikili, también hay un claros ejemplo de ideología nacionalista. La número dos de la candidatura, y acaso su principal reclamo mediático para recabar apoyos, es la también ex futbolista del Athletic Eba Ferreira. Su cercanía a los postulados abertzales es conocida por su participación en diversos actos políticos como un partido de 2012 en favor de los derechos de los presos de ETA. Además, en 2015 concurrió a las elecciones generales como número seis de la lista de Bildu para el Congreso de los Diputados por Vizcaya.

Son los dos ejemplos más claros del vínculo entre deporte y nacionalismo que existe en la federación vasca. Hay otros miembros de las candidaturas que ocupan o han ocupado cargos políticos merced a su ideología soberanista.

Más allá de de los nombres y de las discrepancias en otros asuntos, lo cierto es que las dos candidaturas a controlar la federación vasca no esconden sus postulados nacionalistas y, de hecho, están de acuerdo en la necesidad de impulsar la oficialidad de la selección vasca de fútbol, la célebre Euskal Selekzioa. Sí discrepan, eso sí, en la vía que se debe elegir para conseguir la oficialidad de la selección de Euskadi.

En estas semanas previas a las elecciones Landeta ha insistido en que este es un camino largo que debe hacerse mediante acuerdos. En una entrevista a El Correo decía esto: "La oficialidad es nuestro objetivo, pero no a través de la confrontación. Debemos ir todos de la mano. La Federación viene dando pasos desde hace muchos años pero este camino no se puede hacer solo. Este partido se juega en muchos campos a la vez: institucional, político...".

Koikili quiere un camino más rápido. El ex futbolista decía al mismo medio esto: "¿Oficialidad? Es otro término… Es el reconocimiento. Si no haces la petición para incorporarte a quien realmente organiza estas competiciones oficiales, ojo, entre estados, entre naciones con Estado, que es UEFA y FIFA… La oficialidad es una consecuencia, porque vas a poder jugar en competiciones oficiales".

A vueltas con la oficialidad

El tema de la oficialidad de la selección vasca de fútbol ha cobrado aún más importancia esta misma semana después de que el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, asegurase en el Congreso, en respuesta a una pregunta del PP, que no existe ningún acuerdo con el Gobierno vasco para la participación de las selecciones vascas en competiciones oficiales y que su posición al respecto se basa en la legalidad.

"El Gobierno no ha acordado nada. No existió acuerdo alguno referido a la participación de selecciones vascas en competiciones oficiales", afirmó Rodríguez Uribes en respuesta a la pregunta del diputado del Javier Merino sobre un compromiso que habría adquirido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el lehendakari, Íñigo Urkullu, durante su reunión del pasado 25 de enero.

Estas declaraciones crearon malestar en el PNV porque la verdad es que en su pacto de investidura con el PSOE se señalaba en esa dirección. En concreto, ambos partidos se comprometían a "abrir cauces para promover la representación internacional de Euskadi en el ámbito deportivo y cultural" como en su día recogió Vozpópuli.

El presidente saliente de la federación vasca, Luis Mari Elustondo, también trabajó durante su mandato por auspiciar la oficialidad de la selección de Euskadi. Sin ir más lejos, el pasado diciembre él mismo y su vicepresidenta, Nerea Zalabarria, viajaron a Suiza para acudir a las sedes de la FIFA y la UEFA, donde presentaron la solicitud de que el País Vasco tenga una selección oficial de fútbol. En el viaje les acompañaban dos miembros del Ejecutivo vasco: el director de Actividad Física y Deporte, Jon Redondo, y el abogado David Salinas-Armendariz.