La imagen del niño con el puño en alto en la madrileña calle Preciados logró convertirse en un icono del comienzo de la Transición. Era 22 de junio de 1976. Un pequeño levantaba el brazo mientras era llevado a hombros en una de las primeras manifestaciones de la época convocada para reclamar mejoras sociales. "¡Abajo los topes salariales!, ¡Enseñanza Popular!, ¡Viviendas Populares!", se coreaba aquel día en la calle.

La instantánea ilustró hace 44 años la contraportada del diario El País cuando apenas llevaba dos meses en los quioscos. Ahora, su autor -el fotógrafo César Lucas Escribano (Cantiveros, Ávila, 1941)- se muestra incómodo por que el vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, la utilice en las redes sociales sin pedir permiso o citar su autoría, como antes ya había hecho el partido morado en una campaña en el País Vasco. 

"Me molesta que un partido político que maneja su imagen como defensor de los derechos utilice fotos que ha robado", explica en conversación con Vozpópuli el fotógrafo abulense. Lo ve, eso sí, como una anécdota de cómo "piensan y respetan una serie de cosas". "Si la foto la emplea una publicación para ilustrar algo, tiene otro sentido a que se utilice con un ideario político", reprocha. 

Lucas recuerda que aquella fotografía "fue símbolo de un momento y de una época". "Entonces armó bastante revuelo la imagen de ese niño tan guapo, tan limpio, que está con el puño en alto. Revolvió las tripas de mucha gente", relata. Los padres del pequeño eran militantes del Partido Comunista y miembros de Comisiones Obreras y de la Junta Democrática. En 2006, el diario de Prisa hizo un reportaje con aquel niño, que se había convertido en piloto de aviación comercial. Daniel Rivas Azcueta tenía entonces 34 años. "Imagino que ahora que se está usando de forma partidista la foto en la que sale, no debe estar muy contento", apunta Lucas. 

"Una clase política que se unió"

El fotógrafo echa la vista atrás y recuerda la "tremenda ilusión" con la que la sociedad española accedía por fin a una época de libertad tras cuarenta años de dictadura: "Parecía que era como abrir una ventana en una habitación llena de humo". 

Era una clase política "que se unió toda ella para defender los derechos de una España que querían que anduviera por otros caminos"

Por aquel entonces -dice- España estaba "en manos de una clase política completamente diferente". Era una clase política "que se unió toda ella para defender los derechos de una España que querían que anduviera por otros caminos". Sin embargo, cree que ahora "ese espíritu ya no existe" y se ha visto sustituido por "intereses personales, de partido y de poder".

Asimismo, considera que la pandemia del coronavirus ha servido para "sacar a la luz toda la deficiencia gubernativa y política que tenemos en este país". "La sociedad está completamente descolocada y atemorizada porque no sabe lo que se le viene encima", lamenta preocupado por "lo que les espera a las nuevas generaciones". Anhela, eso sí, que "alguien con cabeza, sensatez y honradez se haga cargo de este país". 

El fotógrafo descarta ejercer acciones legales por el uso de la instantánea y deja en manos de la entidad a la que pertenece -la Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos (VEGAP)- la defensa de sus derechos de autor. La fotografía se encuentra actualmente en una exposición sobre su autor en Segovia y estará pronto otra muestra en el museo de Cristina García Rodero. También ilustra el libro del autor titulado El oficio de mirar.