El fiscal Ignacio Stampa, que durante tres años investigó al comisario Villarejo hasta que fue apartado del caso el pasado octubre, ha roto su silencio. Carga contra la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, a la que acusa de haber maniobrado para sacarle de la investigación prolongando intencionadamente las pesquisas que se abrieron en su contra tras la publicación de los chats internos de Podemos por los que se le acusó de tener vínculos con una abogada de la formación morada -que ejerce la acusación popular- y filtrar información de la causa.

Stampa perdió la plaza que ocupaba de forma interina en la Fiscalía Anticorrupción tras un Consejo Fiscal celebrado a finales de octubre. Se decidían las vacantes de varias plazas, entre ellas las de este investigador, que se encontraba en situación interina. En las votaciones no contó con el apoyo de la Asociación de Fiscales a la que pertenecía. Ahora es a este colectivo al que le ha remitido un escrito de nueve folios al que ha tenido acceso Vozpópuli en el que desvela detalles de la intrahistoria que envolvió aquel cónclave de fiscales presidido por Delgado y lo que sucedió después. 

A pesar de las votaciones, la fiscal general del Estado tenía la competencia de haber mantenido a Stampa en el caso en el que ya había abierto en torno a una treintena de piezas junto a su compañero Miguel Serrano. Pero no lo hizo y recaló en la Fiscalía de Madrid en la que se halla actualmente. En su lugar, Delgado nombró a otros dos fiscales nuevos para apoyar en el caso. 

El Consejo Fiscal apeló al “ruido mediático” para no mantenerle la plaza. “Pensamos que podía perjudicar a la apariencia de imparcialidad y a la propia causa. Más allá de su profesionalidad, había una presión mediática que hemos considerado había que cortar”. Se referían a la polémica suscitada tras la publicación de los chats internos de Podemos y las acusaciones de una presunta connivencia con Podemos. 

Archivadas las pesquisas

Una de sus abogadas se jactaba de tener planes de boda con él como muestra de la confianza que tenían, aunque luego ella reconocía haber exagerado. “Soy una bocazas”, aclaró a sus compañeros. Ahora Stampa denuncia que los fiscales que acudieron a ese Consejo no fueron informados de que habían archivado las investigaciones en su contra hasta después de emitir sus votos. 

El fiscal añade que tampoco se les informó a sus compañeros de que habían sido archivadas las diligencias de investigación penal que también se habían abierto en su contra por una presunta revelación de secretos a partir de una denuncia presentada por VOX a partir de las publicaciones en prensa. “Lo habían sido en dos ocasiones, los días 5 y 23 de octubre de 2020”, detalla el escrito de Stampa.

Sin embargo, el fiscal protesta porque “dicho archivo había sido rechazado por la Fiscalía General del Estado, en la primera ocasión para sugerir el 8 de octubre la práctica de más diligencias, pero en la segunda ocasión sin motivo alguno”. Según dice, el departamento que dirige Delgado prolongó las diligencias durante semanas para realizar más averiguaciones “cuyo resultado ya constaba, hasta el punto de que su reiteración arrojaría el mismo resultado”.

Según el ABC, el Fiscal Jefe Inspector de la Fiscalía General del Estado, Fausto Cartagena, ha archivado esta semana de manera definitiva la investigación interna sobre Stampa al no encontrar ninguna responsabilidad disciplinaria en su relación con la abogada de Podemos. Dice que el chat que se difundió constituye “un marco escasamente fiable para el rigor de una resolución”. Recordaba además que la propia Fiscalía en una de sus instrucciones recomienda “el contacto personal y directo de los fiscales con los abogados para gestionar soluciones de consenso en los procesos penales”. 

Ahora, Stampa lamenta que “no se ha comunicado a toda la opinión pública el archivo de ninguno de los múltiples procedimientos que se han incoado, ni lo que aquí se menciona ni el resultado de lo practicado sobre el fondo del asunto investigado, a pesar de la alarma social creada”.