El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, niega las alusiones a su persona emitidas este martes en la Audiencia Nacional por su máximo jefe policial durante cinco años, el comisario Eugenio Pino. El mando ha declarado en el marco el caso Villarejo que el presidente Mariano Rajoy recurrió a Fernández Díaz para que ordenase a la Policía que tratase bien al comisario José Manuel Villarejo. “Si ha dicho eso, espero que lo pueda probar”, le ha replicado en declaraciones a Vozpópuli.

Pino era el hombre de confianza del ministro en la Policía, especialmente los últimos años en los que se produjo un distanciamiento entre Fernández Díaz y el que fuera el director general del Cuerpo, Ignacio Cosidó. Los tres convivieron con diferentes tiranteces en ese Departamento entre 2011 y 2016 Pino, ya jubilado, ha prestado declaración algo menos de dos horas ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón. 

Según ha dicho, Mariano Rajoy llamó al ministro para quejarse de que trataba mal al comisario a Villarejo, en prisión provisional desde hace dos años. Había sido el propio Villarejo el que se había quejado al presidente Rajoy, según ha dicho en la Audiencia Nacional, informan fuentes judiciales.

"Ni la más remota idea"

“No tengo ni la más remota idea”, ha dicho el exministro al ser preguntado por ello. “No tengo ninguna constancia de haber tenido esa conversación”, ha añadido Fernández Díaz, quien ha eludido hacer más comentarios al estar la causa bajo investigación. Villarejo está acusado de diversos que van desde cohecho a organización criminal. Son al menos 25 las piezas separadas abiertas en la Audiencia Nacional por sus actividades. Pino se encuentra investigado por su relación como superior.

La que afecta más de lleno al Ministerio del Interior es la llamada pieza Kitchen en la que se investiga un presunto espionaje pagado con fondos reservados al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Por estos hechos ha sido ya citado como investigado el que fuera secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. 

Hace meses, cuando uno de los policías implicados señaló a Martínez en sede judicial, Fernández Díaz aseguró no tener constancia de estos hechos investigados en el caso Kitchen y se desvinculó del reparto de fondos reservados: “Me estoy enterando ahora”. En declaraciones ante los medios en 2015 salió en defensa del comisario Villarejo cuando el diario El País dio cuenta de sus empresas cuyo capital social ascendía a 12 millones de euros.  

"Ha prestado relevantes servicios"

"Ha prestado relevantes servicios, y es mi obligación decirlo, en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado y eso no se puede olvidar en ningún momento", dijo Fernández Díaz del comisario ahora encarcelado. 

Pino ha declarado en este caso como testigo después de haber enviado una carta al juez en defensa de Villarejo al inicio de las pesquisas judiciales. Lo mismo hicieron sus otros dos jefes policiales que siguen con vida, Agustín Linares y Enrique Díaz Pintado. En los tres casos han mostrado distancias con Villarejo con argumentos como que desconocían todas sus actividades o negando que realmente tuviese la condición de agente encubierto.

Ese era el estatus que reivindicaba el polémico mando para justificar el mantenimiento de su entramado empresarial. También sus negocios privados en los que prestaba servicios de investigación a clientes adinerados haciendo valer su influencia en la Policía y accediendo a bases de datos confidenciales, según creen los investigadores.