España

Feministas históricas del PSOE presionan a Moncloa para detener la 'ley trans'

Ángeles Álvarez y Amelia Valcárcel, entre otras, trasladan una carta al Gobierno de Pedro Sánchez para pedirle que no se descuelgue del feminismo secular

Pedro Sánchez y Carmen Calvo.
Pedro Sánchez y Carmen Calvo. EFE

Históricas dirigentes del PSOE, como Ángeles Álvarez o Amelia Valcárcel, han registrado este jueves en el Palacio de La Moncloa una carta dirigida al Gobierno de Pedro Sánchez para pedirle que no se descuelgue del feminismo secular para adoptar postulados como los recogidos en la 'ley trans' impulsada actualmente por la ministra Irene Montero

Las firmantes son ocho. Además de Álvarez, exdiputada y exportavoz de Igualdad socialista, y de Valcárcel, que fue consejera de Estado a propuesta del PSOE, también secundan el escrito Laura Freixas, Marina Gilabert, Alicia Miyares, Rosa María Rodríguez Magda, Victoria Sendón de León y Juana Serna.

La iniciativa surge después de que el Ministerio de Igualdad abriese la consulta pública para la elaboración de la Ley para la Igualdad Plena y Efectiva de las Personas Trans, conocida popularmente como 'ley trans'. Entre otras propuestas, la norma recoge el derecho a la "autodeterminación de género". Esto es, que las personas puedan cambiar registralmente su sexo en el DNI a través de una mera "declaración de la propia identidad sentida".Cualquier persona -menores de 16 a 18 años incluidos- que manifieste una "identidad de género" que no coincida con su sexo biológico podrá rectificar sus datos en el Registro Civil sin que el ejercicio de este nuevo derecho esté condicionado a la previa prestación de un informe médico o psicológico. 

Además, la ley también plantea el derecho al acceso a intervenciones quirúrgicas y a tratamientos de hormonización sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa.

Las autoras de la carta advierten de que la intención del departamento de Montero consiste en "poner en marcha leyes que, bajo la etiqueta de la identidad de género, pretenden un imposible".

"Consideramos urgente un debate amplio y veraz sobre los términos y supuestos que contendría una ley de esa naturaleza, dadas las previas proposiciones de ley similares (122/000097 de 2017 y  122/000191 de 2018), y las leyes aprobadas en diversas comunidades autónomas, que incluyen nociones problemáticas y evidentes colisiones con algunas otras normas superiores", plantean.

Las firmantes ven "necesario" preservar la distinción y no confusión de los conceptos de sexo y género. "Para el feminismo, el género ha sido siempre esa construcción jerárquica de los estereotipos sexuales que ha fundamentado la desigualdad y la opresión de las mujeres", aclaran.

Contra el género y sexo "sentido"

A continuación añaden que "observamos con preocupación cómo, en lugar de rechazar tales estereotipos, se pretende presentarlos como una opción elegible". "La expresión 'género sentido' o 'sexo sentido' aluden a algo subjetivo, inverificable en sus consecuencias jurídicas, más allá del sentimiento interno", explican.

El escrito presentando en Moncloa incide en que el respeto a la diversidad es condición necesaria para una justa convivencia "pero no suficiente para resolver la desigualdad estructural entre los sexos". 

"Si bien la sexualidad está influida por la cultura, no podemos negar que el sexo es un dato objetivo en sus aspectos genético, gonadal, hormonal, anatómico y genital. No puede hablarse de 'autodeterminación del sexo' como ejercicio de la libre voluntad", consideran.

Las ocho feministas defienden que abogan por la libertad de sentimiento, de expresión, de elección sexual, estética o de comportamiento, y por la garantía del derecho a la no discriminación a causa de ello. "Pero pretender que el ser mujer u hombre es una mera elección desdibuja la realidad material del sexo, justo aquello que determina el género en que se nos socializa", sentencian.

Las autoras del documento ven necesario un acompañamiento psicológico a las y los menores disidentes de la normativa de género, que contemple acciones de apoyo y autoafirmación, sin necesidad de etiquetarlos previamente como 'niños/niñas trans' y encaminarlos hacia los bloqueadores de pubertad.

En contra de la "neolengua"

Es preciso, señalan, investigar los efectos a largo plazo de la hormonación y medicalización, así como prever un posible cambio de parecer en el futuro, con el añadido de la imposibilidad de revertir acciones quirúrgicas y hormonales agresivas.

"El lenguaje inclusivo no consiste en la ocultación de las mujeres, como por ejemplo sustituyendo a las madres por el término 'progenitor gestante'. Las mujeres no somos 'cuerpos feminizados', ni 'cuerpos menstruantes', ni es una ofensa para nadie que podamos hablar de nuestras vaginas, reglas y embarazos. Existe toda una neolengua que invisibiliza y borra a las mujeres con la excusa de la inclusividad", zanjan.

Negar la relevancia del sexo y encaminarnos hacia una supuesta autodeterminación de éste según el género elegido -considera este grupo de feministas- colisiona con las leyes de igualdad y de violencia de género y condiciona aspectos y olvidos en las leyes de libertad sexual o de protección de la infancia, como algunos y algunas juristas vienen apuntando.

"La defensa de las mujeres, el mantenimiento de los espacios reservados, las cuotas, las ayudas, la diferenciación por sexos en competiciones deportivas, o los datos desagregados por sexo para analizar el comportamiento social o tomar medidas frente a las desigualdades entre los sexos son otros de los derechos conculcados si se sustituye sexo por género sentido", concluyen.

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