España

La ley que los partidos nunca aprobaron para limitar las actividades privadas del rey

Tres expertos en derecho constitucional comentan la posibilidad de elaborar una norma que desarrolle artículos del Título II de la Constitución para acotar la figura del jefe del Estado

El rey Juan Carlos I.
El rey Juan Carlos I. EFE

Los negocios privados de don Juan Carlos estuvieron siempre protegidos por el pacto tácito de los medios y por el trabajo de los servicios secretos. Pero el monarca emérito encontró vía libre para sus actividades gracias a la ausencia de una norma que regulase en detalle su figura y al que un estatus de inviolabilidad amparó mientras ocupaba el puesto de jefe del Estado.  

Ahora, el rey emérito vuelve a ser el centro de los focos por los presuntos pagos de la familia real saudí por el contrato del AVE a La Meca. Ytanto Unidas Podemos como varios partidos de la izquierda quieren abrir una comisión de investigación en el Congreso que el PSOE se encargará de frenar en la Mesa de la Cámara baja.

La mayor parte de la doctrina y los más próximos a Zarzuela siempre fueron reacios a delimitar legalmente lo que puede y lo que no puede hacer el monarca. "Se entiende que la monarquía se autorregula porque le conviene", razona el catedrático de derecho de la UNEDAntonio Torres del Moral. "Es inesperado que una persona que es inviolable aproveche esa condición jurídica para hacer tropelías. No entra en la lógica ese comportamiento que podría decirse desleal", añade una de las voces más autorizadas en la materia. 

Lo que ha pasado era muy predecible. Sin normas, la inviolabilidad se convierte en un peligro"

Manuel Fernández Fontecha, letrado de las Cortes Generales

Aunque para el letrado de las Cortes Generales Manuel Fernández-Fontecha "lo que ha pasado era muy predecible" y representa "el resumen de muchísimos años de falta de interés". La Casa Real recibe una asignación de casi ocho millones de euros anuales a través de un partida específica de los Presupuestos Generales. Pero el jefe del Estado no está sujeto a un régimen de incompatibilidades como el que rige para los miembros del Gobierno, los parlamentarios o los Altos Cargos de la Administración.

En ningún lugar se dice tampoco que no pueda realizar actividades mercantiles, a pesar de que por razón de su cargo pueda disponer de información privilegiada. En este sentido, Fernández-Fontecha se muestra desde hace décadas partidario de elaborar una ley que acote lo que el monarca puede hacer. "Está clarísimo que con una norma, [el anterior rey] habría tenido un límite", comenta.  

"No debe realizar ninguna actividad privada"

El catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago Roberto Blanco Valdés no comparte la necesidad de elaborar una norma específica para que el actual jefe del Estado no pueda volver a transitar por el camino de su progenitor. Aunque sí ve posible elaborar leyes específicas que sirvan para aclarar el estatuto del príncipe de Asturias o cuestiones como la regencia o la tutela.

En la medida en que el rey se dedique a hacer negocios privados, es fácil que esas actividades choquen con su estatus de inviolabilidad"

Roberto Blanco Valdés, catedrático de Constitucional de la Universidad de Santiago

"No creo que sea estrictamente necesario un ley que diga que el rey no puede hacer negocios privados, porque va de suyo que no puede hacerlos", explica. "El rey no debe realizar ninguna actividad que perturbe su posición de neutralidad y de árbitro y moderador de las instituciones. Ni en el ámbito político ni en el económico", enfatiza. "En la medida en que se dedique a hacer negocios privados, es fácil que esas actividades choquen con su estatus de inviolabilidad. Y eso no debe producirse en una monarquía parlamentaria", remata. 

"Aprender de lo que ha pasado"

"La teoría de que no se puede regular ha llevado a donde ha llevado y hay que aprender de lo que ha pasado", apostilla Fernández-Fontecha. "Habrá que regular con el debido rango y no con un simple acuerdo de la Casa del Rey una serie de obligaciones que acoten su actuación. Sin normas, la inviolabilidad se convierte en un peligro", resume. 

Apenas unos decretos han desarrollado alguno de los artículos del Título II de la Constitución, el que regula la Corona. Y sólo hay una Ley orgánica al respecto, elaborada expresamente para solucionar la abdicación en 2014. Al margen de eso, no hay más que algunas reglas de actuación de los miembros de la Familia Real, un régimen específico para los regalos que pueden recibir o un Código de Conducta para el personal de Zarzuela.

Torres del Moral, por su parte, no deja de remarcar la "defectuosa redacción" de los artículos del Título II. Aunque tocar siquiera una coma del mismo obligaría a recurrir al procedimiento agravado de reforma, con disolución de Cortes, elecciones generales y posterior referéndum. Un extremo que, a la vista del actual panorama político, parece a todas luces improbable.

"Parece que regularlo ahora sea un poco afrentoso. Legislar parece que es señalarle y culparle [a don Juan Carlos]. Pero más vale eso que la situación actual, en la que no sabemos qué va a pasar", comenta. A falta de una revisión profunda del texto constitucional, cree que "mejor que la anomia, donde no se dice nada porque se confía en la prudencia del rey, sería una ley prudente, bien escrita, deferente, pero que diga las cosas".  

Pablo Iglesias, con Pedro Sánchez y el Rey Felipe VI en Zarzuela
Pablo Iglesias, con Pedro Sánchez y el Rey Felipe VI en Zarzuela Europa Press

Como ejemplo de lo que podría ponerse negro sobre blanco en una eventual nueva norma señala aspectos como que el rey no pueda abandonar el territorio nacional sin previo aviso. "Parece una tomadura de cabello que el presidente del Gobierno no sepa dónde está el Rey", dice remitiéndose a la etapa de don Juan Carlos. Aunque la actual Carta Magna no lo recoge, tanto la Constitución de 1812 como la de 1837 sí regulaban este aspecto. En la primera se entendía directamente que había "abdicado" si salía del país sin autorización de las Cortes y, en la segunda, necesitaba ser autorizado por una Ley especial "para ausentarse del Reino".

La imagen de la Corona

A partir de ahora está por ver en qué medida las futuras derivas judiciales pueden afectar a la imagen de la Corona. "Mientras que el rey Juan Carlos actuó con un cierto margen de maniobra en su vida privada, creo que Felipe VI está actuando de una manera escrupulosa respetando el estatuto jurídico que le corresponde como rey de España porque es plenamente consciente de que su situación respecto con la opinión pública y publicada no es la misma que la de su padre, que las cosas han cambiado", concluye Blanco Valdés. 

Tras su llegada al trono, eso sí, Zarzuela se comprometió a someter sus cuentas voluntariamente a una auditoría externa por parte de la Intervención General del Estado, ya que dada su particular posición administrativa no lo hace el Tribunal de Cuentas.En cualquier caso, no existe un solo dato sobre el patrimonio del monarca, del de su predecesor o del resto de miembros de la familia, que también gozan de una asignación de fondos públicos. 

Últimas noticias

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba