"Mantenga las persianas o cortinas echadas cuando las luces estén encendidas". Esta es una de las recomendaciones que el Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige Arancha González Laya incluye en el "manual de autoprotección" que ha elaborado para los diplomáticos y el personal que trabaja en embajadas y consulados.

Este documento de 37 páginas, al que ha tenido acceso Vozpópuli en exclusiva, está incluido dentro de la 'Guía práctica para el personal funcionario en el exterior' y en él se indica cómo actuar en caso de sufrir un secuestro o ser testigo de un atentado terrorista. También incorpora recomendaciones para elegir una vivienda, utilizar las contraseñas en las comunicaciones electrónicas y las redes sociales, o incluso cómo caminar por la calle.

Este manual (leer al final de la noticia) está dirigido al personal de Exteriores, así como a los empleados de otros ministerios que vayan a desplazarse a un país tercero en solitario o con familia. La última actualización del documento data de febrero de 2020 y en ella se incluye un apartado con una serie de normas y actuaciones en caso de discriminación y agresiones por razón de diversidad.

"Estas medidas de autoprotección son orientativas, pero no exhaustivas, por lo que habrá de ser la propia persona, cuando se encuentre en su destino, la que tendrá que aplicar las medidas más convenientes para conseguir crear un área de protección a su alrededor que le garantice desarrollar con total normalidad sus actividades diarias", se advierte de inicio en esta guía.

El objetivo de este manual de Exteriores es "crear una cultura de seguridad" y despertar el "interés propio y familiar" por los aspectos de este cometido. "Es importante interiorizar conductas y comportamientos que se adquieren mediante el aprendizaje de ciertos hábitos y pautas aplicados a las situaciones más cotidianas de la persona", subraya el departamento de González Laya, "ya sea en el domicilio, en los desplazamientos diarios, en sus viajes, etc., y dificultar que un potencial agresor pueda encontrar un blanco fácil o que la acción delictiva se produzca sin respuesta".

Además, en ciertos países, "el mero hecho de ser 'ciudadanos occidentales' convierte a la unidad familiar en objetivo preferente de los grupos delincuenciales, tanto en su patrimonio como en su persona", de ahí que la "autoprotección es un ejercicio que afecta y corresponde desarrollar a la unidad familiar en su conjunto". Incluso, a otras personas que vivan en el mismo hogar, como el personal de servicio.

"Es especialmente importante inculcar nociones básicas de seguridad a los menores a cargo, si tienen edad para ello, procurando concienciarles en materia de seguridad sin una excesiva presión que pueda causarles obsesiones con efectos contrarios al perseguido", hace hincapié Exteriores.

Mejor en un edificio alto

Un ejemplo de ello es la "acertada" elección de un domicilio en el país al que se va a vivir. Entre una casa en un edificio de altura o una individual, Exteriores se inclina por la primera: "Mientras que en las viviendas en altura la protección de la misma puede efectuarse con menores medidas de seguridad y por ello con menor coste, las viviendas de planta baja son más fácilmente accesibles y requieren mayor número de elementos de seguridad para una completa protección. Los áticos suelen presentar riesgos similares a las plantas bajas de los edificios. Cuantas menos puertas tenga la vivienda, mejor se puede proteger", se indica en el manual.

Una vez instalado, es recomendable mantener las persianas o cortinas echadas cuando las luces estén encendidas. Luego, cuando el domicilio quede deshabitado en vacaciones, hay que mantener "una apariencia de normalidad". Así, Exteriores estima que es importante dejar el automóvil en su plaza de aparcamiento "o encargar a alguien de confianza" la retirada del correo o la publicidad que depositen en el buzón. "Procure que se sigan haciendo las tareas de mantenimiento: limpieza, jardinería, recogida de residuos", se subraya en la guía.

En cuanto a los desplazamientos en vehículo, el departamento de González Laya incide en que existe "un mayor riesgo" de atentado, atraco o secuestro en esas situaciones. El celo llega a tal punto que, "aun confiando en el conductor a su servicio", hay que indicarle la ruta a seguir "solo cuando haya partido del punto de recogida", se indica en el documento interno.

Asimismo, se tiene que evitar la rutina en las horas de salida y regreso al domicilio, "variándolas frecuentemente para dar apariencia de costumbres irregulares" y es conveniente cambiar a menudo de itinerario, eligiendo "vías anchas y evitando calles estrechas o con circulación congestionada".

A la hora de caminar por la calle, Exteriores insiste en andar "por el centro de la acera, evitando exponerse al alcance de coches que circulen y también a las cercanías de los portales". También es recomendable ir "de frente a la circulación de modo que no le pueda sorprender un vehículo por detrás".

La guía también aborda el uso de dinero en efectivo, que tiene que limitarse "a lo estrictamente necesario" cuando uno sale del trabajo o de su casa. En todo caso, es recomendable llevar "siempre una pequeña cantidad de dinero que satisfaga a un eventual atacante" y reduzca el riesgo "de una reacción violenta" por su parte. Además, Exteriores aconseja no utilizar los cajeros automáticos de la calle. Y en caso de ser asaltado en una vía, "lo mejor es no ofrecer resistencia y resignarse a ceder voluntariamente los bienes de valor".

Los emails dudosos, a Exteriores

En cuanto a la recepción de una carta o paquete que parezca sospechoso de llevar dentro una carga explosiva, el citado manual recuerda la máxima de tratarlo como si fuera un artefacto real. "No lo manipule, no lo abra, no corte cuerdas ni cintas adhesivas. No lo sumerja en agua", se hace hincapié. Y con los emails dudosos, los diplomáticos disponen de una dirección electrónica a la que reenviarlo para que los informáticos del Ministerio lo analicen.

Sobre la navegación por Internet, Exteriores destaca que junto con el correo electrónico en uno de los principales puntos de ataque a los usuarios. "Existen muchas páginas en Internet, algunas de las cuales se crean o se eliminan cada día. Todo esto hace que los atacantes dispongan de infinidad de opciones para ubicar contenidos maliciosos en una página y conseguir que los usuarios naveguen por ella", puntualiza.

Exteriores pide el uso de contraseñas "complejas" que lleven dígitos, mayúsculas, minúsculas, símbolos y números

Respecto al 'ransomware' o ataque que bloquea un equipo informático, tras lo cual el ciberdelincuente solicita un rescate para liberarlo, el departamento de González Laya admite que no acceder a las pretensiones del asaltante implica "la pérdida de la información acumulada", pero recomienda no pagar el rescate y denunciarlo.

Y en el punto de las contraseñas, Exteriores subraya que hay que generarlas de forma "compleja" con la inclusión de dígitos, mayúsculas, minúsculas, símbolos y números. Al menos, tres de ellos. "Una buena práctica consiste en utilizar frases largas, complicadas de descubrir por los atacantes. Por ejemplo, “¡Caray! La 1:14h”, se indica.

También hay un apartado sobre el almacenamiento de archivos y programas en la nube (en inglés, 'the cloud'), un proceso en el que se pasa esta información a un conjunto de servidores en vez de la memoria del ordenador. "La nube no es el lugar adecuado para almacenar determinados tipos de datos. Además, es más probable que un hacker intente acceder a la nube que a un ordenador privado, ya que podría sustraer mayor cantidad de información. En ocasiones se producen robos de datos colectivos", recuerda Exteriores.

Retener datos en un secuestro

En caso de sufrir un secuestro, la "regla de oro" para la víctima es "no resistirse a los agresores y cooperar" pues una tentativa de huida sin éxito desemboca "frecuentemente" en violencia física. "No es razonable plantearse una huida salvo si se tiene una mínima percepción de que puede llevarse a cabo con éxito o si se tiene la certeza que la cautividad puede desembocar en un peligro mortal", se indica en la citada guía.

Además, Exteriores advierte en el manual de autoprotección de que es "fundamental" intentar retener toda la información posible en una situación así. Desde los sonidos, voces y olores a la duración de los desplazamientos o el propio comportamiento del coche. Por ejemplo, si se pisa terreno asfaltado o se vira en curvas, si el terreno no está asfaltado o si se producen frecuentes paradas por semáforos. "Se podrá así obtener información que permita en el momento de la liberación identificar situaciones y personas", se hace hincapié.

También existe la modalidad del "secuestro virtual", en el que los delincuentes aprovechan que la persona señalada no puede realizar comunicaciones por estar en un espectáculo o viajando en avión, por ejemplo. En esos casos, los extorsionadores suelen pedir "una suma de dinero no muy elevada", de ahí que se recomiende que una vez se sepan las pretensiones, no se acceda "a entregar ninguna cantidad de dinero y corte la comunicación", concluye Exteriores.

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