Lo que no consiguieron Bildu y otros grupos nacionalistas vascos está a punto de conseguirlo la pandemia del coronarivus: impedir que la Eurocopa se juegue en Bilbao. La UEFA tiene que decidir el próximo 19 de abril qué sedes albergarán la competición europea de selecciones que estaba prevista para 2020 pero se aplazó a este 2021 precisamente por la crisis de la covid-19. Y ahora mismo la capital vizcaína pierde enteros a pasos agigantados.

Bilbao era una de las doce sedes elegidas por la UEFA para la Eurocopa de 2020. En el nuevo San Mamés iba a jugar la Selección nacional el 15 de junio de 2020 tras la friolera de 53 años sin hacerlo en la ciudad. El Ayuntamiento bilbaíno, gobernado por el PNV, y el Gobierno vasco siempre defendieron que el torneo se jugase en la ciudad por el "impacto económico" que tendría.

La oposición frontal de Bildu y Podemos en el Consistorio no sirvió de nada. Tampoco inquietó demasiado a los organizadores la furibunda campaña que desató el colectivo Ernai, que aglutina a las juventudes de Bildu, con aquellos carteles en los que aparecía el exjugador francés Eric Cantona pisoteando la imagen del rostro de Sergio Ramos. "No a esta Eurocopa; con Euskal Herria no se juega", rezaba el lema de los abertzales.

Sin embargo, llegó la pandemia y lo cambió todo. Primero porque la competición tuvo que aplazarse el pasado año. Y, en segundo lugar, porque ahora se multiplican las dudas sobre si habrá o no Eurocopa en el País Vasco.

Condiciones imposibles

La realidad es que ahora mismo, a solo dos meses de que el balón empiece a rodar, se antoja casi imposible que Bilbao sea una de las sedes que albergue el torneo. Como ya se ha dicho, el 19 de abril es la fecha clave. Hasta ese día ha dado de plazo la UEFA a las cuatro ciudades donde no está claro si podrá disputarse la Eurocopa para que presenten más datos sobre sus posibilidades. Se trata de Bilbao, Múnich, Roma y Dublín.

La UEFA, organizadora del torneo, quiere que haya público en los estadios a toda costa. Y las citadas cuatro ciudades presentan una situación epidemiológica que hace complicado -imposible en el caso de Dublín- que pueda haber espectadores en las gradas. ¿De quién depende exactamente que pueda haberlo o no? No depende de la UEFA, sino de las propias ciudades, que son las que establecen los criterios para que pueda entrar público a los estadios.

En ese contexto, estos días ha estallado el embrollo político. Porque el pasado miércoles el Gobierno vasco y el Ayuntamiento de Bilbao daban a conocer las siete condiciones que han fijado para que pueda haber público. Por un lado, ofrecen a la UEFA que como mucho haya un 25% de espectadores en San Mamés, que serían algo menos de 14.000 personas. Además, siempre según los criterios decididos por ambas administraciones, la entrada de público solo sería posible si la tasa de incidencia tanto del País Vasco como de toda España fuera inferior a 40 habitantes de cada 100.000, si el porcentaje de población vacunada fuera del 60% o si la tasa de ocupación de UCI por pacientes con covid estuviera por debajo del 2%.

Desde el PP vasco acusan al lehendakari, Íñigo Urkullu, de "intentar deshacerse de la Eurocopa por la alergia que tiene a la marca España", pero el PNV responde que siempre ha defendido el torneo en Bilbao

Esas condiciones planteadas por Gobierno y Ayuntamiento son simple y llanamente imposibles de cumplir. Porque para que se cumplieran los criterios propuestos por las administraciones gobernadas por el PNV tendría que producirse algo parecido a un milagro. Ahora mismo, por citar un par de ejemplos, la tasa de incidencia acumulada en Euskadi es de 295 y los ciudadanos vacunados en todo el país no llega al 14%. El País Vasco vive una cuarta ola del virus que ha disparado los contagios.

¿Salud o excusa?

La publicación de los criterios provocó el enfado de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que aseguró ver "inviable que haya público" en San Mamés durante los partidos de la Eurocopa 2020 "debido a las condiciones sanitarias establecidas por el Gobierno vasco". El organismo que preside Luis Rubiales exponía en un comunicado que no había participado en la elaboración de los criterios y añadía que "son siete las condiciones impuestas desde el Gobierno Vasco y además son acumulativas y son, a todas luces, imposibles de cumplir". "Por tanto, la decisión que la UEFA tome una vez analizado este documento, no será responsabilidad de la RFEF, puesto que hemos avisado de ello y así lo hemos hecho constar".

La opción más probable ahora mismo es que la UEFA descarte a la capital vizcaína como sede de la Eurocopa. El 19 de abril se despejará la duda

¿Esos criterios tan complicados de cumplir tienen una base centrada en la salud o responden a un capricho para impedir que la Eurocopa se celebre en Bilbao? Esa es la cuestión que se desató después de que el PP vasco acusase al lehendakari, Íñigo Urkullu, de "intentar deshacerse de la Eurocopa por la alergia que tiene a la marca España". A juicio de Raquel González, presidenta del PP de Vizcaya y portavoz del Ayuntamiento de Bilbao, las ya célebres condiciones "son excusas y la manera de quitarse de en medio la Eurocopa que es lo que quería desde el principio". Desde el PNV niegan la mayor y recuerdan que han defendido siempre la Eurocopa en Bilbao.

Así las cosas, caben básicamente dos posibilidades: la primera, que es la más improbable, es que la UEFA mantenga a Bilbao como sede de torneo pero sabiendo que no habrá público en San Mamés y la segunda, que cada vez va ganando más fuerza, es que la UEFA descarte a la capital vizcaína como sede de la Eurocopa. El 19 de abril se despejará la duda.