El Partido Popular (PP) vivió este martes una noche electrizante, similar a la de las grandes mayorías absolutas de José María Aznar, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy. Un ambiente de euforia al grito de 'libertad, libertad, libertad' que no se sentía desde hace una década en la sede -ahora en venta- de Génova y que en la dirección nacional se interpreta como un cambio de ciclo político con el que Pablo Casado se pone "en pie de igualdad" con Pedro Sánchez de cara a las futuras generales.

La victoria incontestable y sin matices del PP en el 4-M dejó una Comunidad de Madrid teñida de azul en la que Isabel Díaz Ayuso venció en los 21 distritos de la capital -Vallecas inclusive- y en todas las localidades del 'cinturón rojo' en el sur. Ni Aguirre llegó a cosechar unos resultados tan contundentes.

Casado destacó en su discurso desde el balcón de Génova que Madrid ha hecho "una moción de censura democrática al sanchismo" y que los comicios han dejado a esta región como "el kilómetro 0 del cambio en España" con el PP en una posición como la que tuvieron Aznar en 1996 o Rajoy en 2011. "Uniendo a todo el centro derecha y al constitucionalismo se puede ganar a Sánchez”, enfatizó el líder del PP.

Desde Génova se considera que Sánchez es el "gran perdedor" de las elecciones autonómicas madrileñas porque hizo suya esta campaña electoral, aunque después quiso bajarse en la recta final. "Los madrileños lo que están diciendo es que no quieren a Pedro Sánchez, no quieren a la izquierda" sino que "lo que quieren es un gobierno del Partido Popular", avisó Pablo Montesinos, vicesecretario de Comunicación de los 'populares'.

Casado, Ayuso y García Egea observan las primeras encuestas de la noche electoral del 4-M. D.Mudarra (PP)

El vuelo de la candidatura de Ayuso llegó a cotas que las encuestas no habían visto. Los 65 escaños con el 99,9% del escrutinio son 35 más que hace dos años. Los 1.619.579 votos de la candidatura de Ayuso son más del doble que los 719.852 de 2019 y superan con holgura las 1.592.162 papeletas del máximo histórico de Aguirre en 2007.

El PP procederá ahora a las diferentes renovaciones provinciales y regionales con un liderazgo sin discusión para Casado. Por contra, una de las consecuencias del 4-M es que Ayuso se ha ganado por derecho propio el ser la próxima presidenta del PP de Madrid en vez de la 'fórmula Ana Camins' que propugnaba el alcalde, José Luis Martínez-Almeida. "Ayuso no es una alternativa a Casado, si bien seguramente serán ingratas las comparaciones para Casado", vaticina un diputado nacional.

El PP se queda con los escaños de Cs

Al desmenuzar la contundente victoria, el dato más esperanzador para el PP es la fagocitación de Ciudadanos. El centro-derecha pasa de tres a dos formaciones. Ayuso se ha quedado con los 26 escaños naranjas que había hasta ahora y le ha arrebatado los más de 600.000 votos que el partido de Inés Arrimadas obtuvo en 2019. "El avance es muy significativo. Para el PP, la desaparición de Ciudadanos es una pulsión brutal", subrayan en Génova.

Sin la formación centrista incordiando, los 'populares' se sienten "en pie de igualdad" con los socialistas de cara a unas elecciones generales, un vuelco que deberá aparecer en el próximo CIS que elabore José Félix Tezanos, aunque aún no lo suficiente como para ilusionarse con una mayoría absoluta. Para ello, tendría que debilitar a Vox.