La localidad jienense de Bailén es el epicentro de una estafa a gran escala en el seno del gigante mundial de los seguros Allianz. El protagonista es Juan José Alcalá Navarro, quien ejercía como agente exclusivo de la compañía en el municipio andaluz. A lo largo de una década se ganó la confianza de sus vecinos para construir un fraude que ha dejado un agujero de 3,4 millones de euros y al menos un centenar de afectados que ahora reclaman su dinero.

Según la investigación policial, se aprovechó de la imagen de seriedad que le brindaba presentarse en nombre de la firma alemana, también víctima de las prácticas de su agente. Sin embargo, las pesquisas no acaban con su arresto el pasado 15 de enero en Málaga. Él reconoce los hechos, pero dice que devolvió el dinero y que en sus cuentas no queda ya nada. Por el momento, se encuentra en la cárcel de Jaén en situación de prisión preventiva. 

La información que pesa en su contra dice que durante diez años comercializó fondos de inversión o productos de ahorro en nombre de Allianz. Pero elaboraba pólizas de seguro ficticias en las que ofrecía a sus clientes un interés alto de entre el 6% y el 10%. A sus vecinos les pedía que el dinero que aportaban se lo entregasen siempre en metálico. El propio Juan José Alcalá también les entregaba así, directamente en mano, el fruto de sus inversiones. 

Pero muchas otras veces, siguiendo sus consejos, los afectados de esta estafa reinvertían sus ganancias en el mismo producto ficticio. De ese modo, el detenido pudo ir aumentando su fortuna millonaria. En algunos casos las pólizas no llegaban ni a registrarse, en otros ni se daban de alta el sistema de Allianz o se declaraban por productos distintos de los que se habían contratado, pero siempre por un valor inferior que el invertido por sus clientes.

Usaba siempre los recursos a su alcance como agente exclusivo de Allianz en la zona. Nunca faltaba un sobre con el sello de la compañía, un papel con membrete que usaba como puesta en escena para dar apariencia de solvencia. Entre el atractivo financiero de los productos que ofertaba y que era una persona conocida en la localidad, Juan José Alcalá se fue granjeando una amplia cartera de clientes, la mayoría de ellos residentes en Bailén.

"Gran alarma social en la localidad"

“Como consecuencia, genera un perjuicio económico en, de momento, aproximadamente un centenar de clientes, estimándose un perjuicio para los mismos y por ende presunto beneficio para el investigado ascendente a la suma de alrededor 3.400.000 euros, según consta en diligencias policiales”. Así lo resume la jueza titular de instrucción número 5 de Linares, que el pasado 26 de febrero decretó su ingreso en prisión comunicada y sin fianza. Lo hizo en un auto -al que ha tenido acceso Vozpópuli- en el que destaca “la gran alarma social en la localidad de Bailén”.  

Juan José Alcalá cometió un descuido. Dejó por escrito los nombres de las personas que había estafado y las cantidades que le habían aportado. Lo dejó todo detallado en un bloc, también con membrete de Allianz. También tenía una agenda con anotaciones “de las que se desprende el reconocimiento de la actuación ilícita que estaba desarrollando” así como un presunto plan para destruir las pruebas y fugarse. “Me quedo en Bailén o me quito de en medio”, escribió pocas semanas antes de su detención.

Entre otras evidencias, también tenía 12 documentos de reconocimiento de deuda, presuntamente a nombre de distintos clientes, con importe total de 2.761.600 euros. Todo eso llevaba encima cuando fue detenido en Málaga. Él dice que se había desplazado para ver a un cliente y buscar asesoramiento jurídico, pero los investigadores temen que su idea era deshacerse de las pruebas. Coincide que en ese momento empezaron a presentarse las primeras querellas por parte de los afectados. Todas ponen en conocimiento el mismo modus operandi.

Estafa continuada y blanqueo de capitales

Lo que no aparece, al menos de momento, es el dinero defraudado. Por esa razón la juez, además de un delito continuado de estafa (castigado con hasta ocho años de cárcel), apunta a un posible blanqueo de capitales. Juan José Alcalá trabajaba para otra compañía llamada Baecula Agente de Seguros S.L. Los investigadores han revisado las cuatro cuentas bancarias que constan a su nombre, pero no hay rastro de la fortuna millonaria. Apenas hay efectivo, tampoco en sus cuentas bancarias personales. Sin embargo, constan tres inmuebles a nombre de Baecula. Uno de ellos es donde residía el investigado junto a su familia.  

Allianz se encuentra entre los denunciantes de este fraude de su ya exagente. Les debe 85.586 euros. Él asegura que siempre actuó de espaldas a la firma con sede en Múnich, decenas de millones de ingresos al año y presencia en medio mundo. Él también dice que el dinero se lo devolvió a los clientes como rescate de pólizas o en pago de intereses. La juez justificó su decisión de mandarle a prisión por el riesgo de destrucción de pruebas. “Por otra parte, no se tiene constancia del destino del dinero”, remarca la magistrada, que teme que pueda tener medios económicos para fugarse.

Ante el Juzgado, Juan José Alcalá admitió dos veces los hechos. Compareció asistido por dos abogados, el suyo personal y otro a nombre de su sociedad Baecula. Se opusieron a la petición de prisión defendida por la Fiscalía y sus clientes alegando su arraigo familiar, que su oficina ya estaba cerrada y que difícilmente podría destruir pruebas una vez admitidas sus actividades. También aludieron a sus cuentas bancarias sin fondos para negar el riesgo de fuga. Rechazaron también que sus anotaciones hicieran alusión a ningún plan de huida.