En la España de 2050 no todo es resiliencia, equidad de género y moral de victoria. El plan de futuro de Pedro Sánchez también augura un escenario, cuanto menos, apocalíptico. Altas temperaturas, virus, bacterias resistentes, prevalencia de trastornos mentales... En las 676 páginas que conforman el documento hay unas cuantas que no invitan al optimismo.

"La España de 2050 será más cálida y más árida. Habrá más sequías, más incendios, más olas de calor, más lluvias torrenciales y mayor transmisión de enfermedades por alimentos, agua o animales; cuestiones todas ellas que podrían reducir el bienestar de nuestra ciudadanía", se apunta en la página 372.

En esta colección de los horrores, ocupa un lugar privilegiado el aumento de las temperaturas. Se estima que el aumento de las mismas y las olas de calor tendrán como consecuencia el fallecimiento de unas 20.000 personas al año en la España de 2050, "sin que ello suponga la desaparición de la mortalidad atribuible al frío", remata el documento.

Tales condiciones climáticas "facilitarán la expansión de enfermedades transmitidas a través de alimentos o de animales como los mosquitos". Esto último, favorecería la llegada de virus como el dengue, el zika o el virus del Nilo, que se volverán "cada vez más comunes en nuestro territorio".

Megaincendios y tormentas de polvo

La mayor temperatura y las menores precipitaciones también "podrían agravar la contaminación atmosférica, haciendo que los elementos nocivos para la salud se mantengan más tiempo en el aire, potenciando la formación de otros contaminantes (como el ozono troposférico), o incrementando la frecuencia de fenómenos como los megaincendios y las tormentas de polvo desértico".

En este contexto, el plan España 2050 considera que "se agravarán las enfermedades neurodegenerativas y las transmitidas por el agua y los alimentos, y aumentará significativamente el número de personas susceptibles de sufrir alergia al polen. Los eventos extremos y el cambio climático también afectarán negativamente sobre la salud mental de la población".

Pero este historial de desastres no se queda ahí, a los efectos nocivos del cambio climático hay que sumar los derivados del uso intensivo de recursos. "Por ejemplo, el abuso de fármacos en personas, animales y plantas contribuirá a la resistencia a los antibióticos, algo que podría causar unas 40.000 muertes al año en 2050 en nuestro país".

Bacterias resistentes, más mortales que el cáncer

Es más, según el Plan España 2050, "a nivel mundial, las enfermedades resistentes a los antibióticos podrían desbancar al cáncer como primera causa de muerte. Otros riesgos para la salud procederán del uso abusivo de pesticidas y demás productos químicos, y de la presencia en el aire y el agua de microplásticos y de otros contaminantes emergentes, cuyos efectos nocivos apenas empezamos a vislumbrar".

Entre las advertencias del plan de Sánchez se encuentra también que el futuro "traerá la aparición de nuevas enfermedades transmisibles (como lo fue el VIH/SIDA en los años ochenta del siglo pasado y lo es hoy la covid-19) y el incremento de otras enfermedades no transmisibles, como aquellas de tipo mental o neurodegenerativo".

Más trastornos mentales

Ante semejante escenario a cualquiera se le 'caería el alma a los pies', y es un poco lo que viene a señalar el plan. "La prevalencia de ciertas enfermedades y, sobre todo, de trastornos mentales comunes, podría convertirse en una fuente de insatisfacción entre nuestra población (tanto para quienes las padecen como para sus familiares)".

Además de las situaciones ya detalladas, "la evolución de ciertos patrones sociales (ej. hogares más reducidos o mayor movilidad interterritorial) y de la propia distribución de la población sobre el territorio (ej. despoblamiento de las zonas rurales) podría también derivar en una disminución de las interacciones sociales y un posible aumento de la soledad no deseada causada, entre otros motivos, por la lejanía geográfica de las familias".

El freno al 'apocalipsis'

La única forma de poner freno a esta distopía apocalíptica es la promoción de la Salud Pública. "La proliferación y prevalencia de este tipo de enfermedades dependerá de la puesta en marcha de nuevas políticas de promoción y prevención de la salud y mecanismos de diagnóstico temprano. Como es bien sabido, los determinantes de la salud son múltiples y van mucho más allá de la esfera sanitaria".

En este sentido, se apuntan la difusión de la "educación en hábitos saludables". Proponen, para ello, la creación de "un marco meditado, aplicado y maduro de políticas en materia de salud dirigidas al largo plazo. Habrá que crearlo en los próximos años".