Íñigo Errejón no tiene prisa, pero tampoco pausa. El portavoz nacional de Más País y rostro más conocido de la formación que aspira a convertirse en referencia verde en España está moviendo ficha para preparar su futura candidatura nacional. Hasta el pasado 4 de mayo, fecha de las elecciones madrileñas, estaba en horas bajas. Algunos de sus colaboradores le veían "abatido" y dejaba entender que pronto podía dejar la política. El éxito electoral de Más Madrid con Mónica García y la salida de Pablo Iglesias le han revitalizado. Ahora quiere poner toda la carne en el asador para dar la última batalla nacional.

Poco después de los comicios madrileños, Errejón movió ficha para renovar su equipo y rodearse de personas de máxima confianza. Algunos de sus colaboradores dejaron de trabajar para él. Destaca el caso del politólogo e influencers en las redes sociales Alán Barroso, a quien Errejón se acercó en el marco de las actividades de la plataforma Hablemos-Parlem, de la mano también de Carolina Bescansa. Barroso, que pronto lanzará su nuevo libro y que en 2019 también criticó algunas decisiones de campaña de Más País, había pasado a formar parte del equipo que asesoraba sobre estrategia y discurso político.

A la vez, Errejón recuperó dos dirigentes territoriales de Más País que le habían sido fieles en el momento de la salida de Podemos. Se trata de Óscar Urralburu y Esperanza Gómez, a los que ha promovido en la portavocía nacional de Más País. La clave de la reconstrucción de un nuevo equipo es doble, según las fuentes consultadas. Por un lado, Errejón quiere reforzarse en el ámbito del aparato con "un equipo muy estrecho y 100% de confianza a su alrededor", y con dirigentes leales y con experiencia en ese ámbito. Por el otro lado, busca renovar su imagen y discurso para convertirse en el intérprete de la "ola verde" europea que le permita tener incluso proyección internacional.

De intelectual a líder político

A nivel de imagen, Errejón muestra desde hace tiempo un perfil más presidenciable. Después del 4-M sus incursiones en las televisiones y radios nacionales han ido multiplicándose. Goza del apoyo de la Moncloa, como desveló este diario, que le ha asegurado minutos en las principales emisoras, y no quiere perder esa oportunidad. "Íñigo piensa que ha llegado su oportunidad. No va a renunciar a ella", comentan observadores de los movimientos del líder de Más País.

Errejón busca lo que llamó el "camino propio" y que significa rechazar todo tipo de encuentro o pacto con Podemos, porque sabe que eso significaría su muerte política. A la vez, intenta afianzar una crítica medida y constructiva hacia el Gobierno de Pedro Sánchez, para actuar de oposición de izquierda responsable y autónoma.

Nadie excluye que todo forme parte de una estrategia bien hilada con la propia Moncloa, al igual que ocurría con Iglesias en algunas polémicas durante la coalición de gobierno. Los asesores de Sánchez, con Iván Redondo a la cabeza, quieren que la izquierda alternativa supere la época de Iglesias y se consoliden propuestas que permitan sumar en una lógica de sistema político bipolar.

Cálculo de los tiempos

En el ámbito estético, el líder de Más País ha definitivamente renunciado a las gafas. Aunque es desde 2019 que aparece a veces sin ellas, en los últimos tiempos el político madrileño está intentando dejar al lado la imagen de intelectual para afianzar la figura de líder político con capacidad de gobierno. El restyling del líder de Más País es para algunos un indicio claro de su predisposición a intentar el último "asalto" al poder.

La cuestión central, sin embargo, es la de los tiempos. Según las fuentes consultadas, Errejón no hará grandes anuncios antes del próximo otoño. La progresiva caída electoral de Podemos, con el relevo de un liderazgo débil como el de Ione Belarra, aconseja esperar. "Son los meses de luto de Podemos", comentan algunos, que se cuestionan si la salida de Iglesias puede agotar también el futuro de Errejón: "Ïñigo puede disputar el sentido del ciclo pasado y liderar el inicio del siguiente", afirman.

Lo cierto es que tanto en Podemos como en el propio Más Madrid, matriz de Más País, existen presiones para que Errejón de un paso al lado y permita la reunión del espacio político alternativo al PSOE, tal y como adelantó en varias exclusivas Vozpópuli. Todas las miradas están puestas en Yolanda Díaz, quien también está ganando tiempo. Aunque el sector de afines a Belarra asegura que la entente con Díaz es absoluta, en Podemos ha sorprendido y mucho la ausencia de la ministra de Trabajo durante los dos días de congreso en Alcorcón el pasado fin de semana. "Esto es noticia", destacan desde las filas moradas.

Errejón, sin embargo, está decidido en no ceder ni un milímetro. Es consciente de que un acercamiento entre las dos familias le condenará al ostracismo, así que insiste: "Estamos haciendo un camino propio, verde, no es contra nadie, pero es propio". Delante de él quedan algunos elementos externos todavía que analizar. Todo se mueve en la máxima confidencialidad, pero se sabe que Errejón quiere entrar en una dinámica de nuevo ciclo. Lo tenía en su cabeza hace al menos dos años, pero los suyos creen que era prematuro. Ahora hay una coyuntura externa que le puede favorecer, y ese puede ser tal vez el as en la manga para convertirse en líder político.