Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) prepara el terreno para su laboratorio de “amplia mayoría” que quiere elevar al Govern de la Generalitat. Sectores federalistas de los Comunes, la marca catalana de Podemos, ven con preocupación estos movimientos, que van cuajando en la segunda ciudad más importante de Cataluña. En el Ayuntamiento de Tarragona, ERC prepara la inclusión de cuatro ediles de JuntsXCat en el cogobierno con los Comunes y la CUP. Es el mismo esquema que Pere Aragonés (ERC) quiere trasladar al gobierno regional.

En muchos sectores de los Comunes es palpable la sensación de que Tarragona se puede convertir en el laboratorio de la nueva “amplia mayoría” que desea ERC. La formación ha anunciado a sus bases que en los próximos días abrirá una consulta interna para aclarar la voluntad de los militantes. Pero la cúpula municipal respalda la iniciativa, y en el ámbito local se defiende la “necesidad” de ese movimiento.

Para justificar la maniobra, el equipo del alcalde Pau Ricomá (ERC) sostiene que tres de los cuatro ediles de JuntsXCat se consideran independientes. Pero la excusa convence poco a los sectores de los Comunes que tildan de "inviable" firmar pactos con los de Carles Puigdemont. La corriente de Iniciativa, en particular, y parte del segmento de Ada Colau no esconden su preocupación.

Sostienen que el cambio en Tarragona estaba hablado desde antes de las elecciones autonómicas del 14 de febrero. Pero que se mantuvo en secreto. Y sospechan que detrás de la operación se halla la corriente soberanista de los Comunes, que ha explicitado su voluntad de sellar una mayoría en la Generalitat con ERC y la CUP dejando abierta la puerta al apoyo externo de JuntsXCat. Extraoficialmente, fuentes de los Comunes creen que los soberanistas del partido quieren abrir un diálogo sobre un gobierno conjunto con también Junts, como desveló Vozpópuli.

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà. EUROPA PRESS

Soberanistas y Jaume Roures

Esa corriente soberanista de Podemos se aglutina alrededor de la fundación Institut Sobiranies. Se trata de una entidad que nació el año pasado y que tiene la vocación de construir una alianza entre Podemos y la CUP. Forman parte de ella el excandidato de los Comunes, Xavier Domènech, la política Gemma Ubasart, y los miembros de la CUP David Fernàndez y Anna Gabriel. Aunque Jaume Roures, administrador único de Mediapro y propietario de un 12% de Imagina Media, es, según fuentes de Podemos, quien realmente pilota la iniciativa.

Pablo Iglesias, líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, respalda la idea de una “mayoría amplia” de ERC. No lo hace públicamente, pero sus vicarios en Cataluña no se niegan a esa hipótesis. Aunque el líder de Podemos sabe que tiene a Ada Colau en contra, puesto que la alcaldesa de Barcelona no quiere irritar al candidato socialista Salvador Illa. Colau gobierna la ciudad condal gracias al apoyo del PSC.

El 'factor' ERC en el Consejo

Cada movimiento se calibra al milímetro. Iglesias no puede permitirse invadir el espacio de Colau, máxime después del enfrentamiento en la campaña electoral y la tensión creciente en el partido. Pero Gabriel Rufián ha reivindicado en el Congreso la necesidad de un gobierno amplio, e Iglesias está interesado en esa opción. Quiere mantener buenas relaciones con ERC porque de ello va su capacidad de presión al PSOE en el Consejo de Ministros.

Ada Colau.
Ada Colau. EFE

Los Comunes desean entrar en el gobierno de la Generalitat. El partido pierde apoyos (en las últimas elecciones catalanas se dejó 130.000 votos, casi la mitad de sus papeletas desde 2017) y la presencia en las instituciones relanzaría el proyecto político. Sin embargo, la suma de escaños de ERC con Junts (65) facilita la construcción de un Ejecutivo de concentración nacionalista.

Los Comunes esperan que algo se tuerza en la negociación entre los nacionalistas. Pero admiten que esa posibilidad es remota. Creen que ERC tiene “miedo” a sellar un “gobierno de izquierdas” por la ofensiva que recibiría desde las terminales mediáticos de Junts. Y reconocen que los de Puigdemont no están en condición de perder el poder. El partido tiene a centenares o miles de cuadros que viven gracias a los sueldos públicos: "Generalitat, organismos autonómicos, fundaciones, medios locales que viven del dinero público, etc...", resume un miembro de los Comunes.

Si los independentistas acaban sellando un acuerdo que, además, contemple la presencia de la CUP, para los Comunes se abrirá el dilema de si entrar en ese Gobierno o mantenerse fiel al PSC. “Los de Junts son como trumpistas, y si entramos en ese gobierno todo salta por los aires. De aquí se va medio partido”, avisan desde el sector federalista, en el que esperan que Colau frene todo tipo de operación de los soberanistas.